La economía naranja crece en América Latina

12, mayo

La economía naranja implica un conjunto de actividades que van desde el diseño industrial, grafico, digital y de ...

La economía naranja implica un conjunto de actividades que van desde el diseño industrial, grafico, digital y de indumentaria hasta el cine, el teatro, la televisión, la fotografía, la música, la industria editorial y de contenidos, la publicidad, la industria del software y de videojuegos. Representa un volumen de negocios de más de USD 547 mil millones en el Mundo, más que el sector automotriz global

John Howkins fue uno de los primeros en referirse a la economía creativa en una entrevista para la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) mostrando las oportunidades de negocio y desarrollo que representa el sector cultural y la industria creativa. Para Howkins, por economía naranja (o economía creativa) “se entienden las operaciones (ideas) que generan los productos creativos. Cada operación puede comportar dos valores complementarios: el valor de la propiedad intelectual intangible y el valor de la plataforma física”. Estas ideas no se quedan solo en el concepto, sino que van más allá e incorporan un valor de mercado para sus impulsores.

Según afirma el BID en su estudio ‘Public Policies for Creativity and Innovation: Promoting the Orange Economy in Latin America and the Caribbean’, este tipo de economía es una herramienta basada en políticas para estimular simultáneamente la oferta, la demanda y la interacción entre los diversos actores de un ecosistema innovador y creativo.

Si la economía creativa fuera un producto sería la quinta mercancía con mayor volumen de negocio del mundo.

La economía creativa es conocida como ‘naranja’ en la región debido a que este color está asociado a la juventud y la alegría.

En América Latina, este tipo de producción está creciendo de manera exponencial. Los países que han crecido a un mayor nivel de la región tienen una contribución mayor que la media en las industrias que se reconocen como economía creativa.

El aporte al PIB de esta industria es de aproximadamente un 2,2% en la región. Además, su contribución al empleo en la región es del 5,3%, habiendo países que incluso alcanzan el 7%.

Para que prosiga su crecimiento, según asegura el BID, es necesario establecer y alimentar un ecosistema creativo. Esto quiere decir, en parte, que es necesario que actores tanto públicos como privados puedan estar conectados en este ámbito.

Según BBVA Research, la importancia del desarrollo de las Tecnologías de la Información y la Comunicación en América Latina responde a un fuerte potencial para transformar las sociedades y las economías. Este tipo de tecnologías reducen los costes de información y de transacciones, crean nuevos modelos de colaboración e innovan mejorando el acceso a servicios básicos.

El acceso a internet y a otras tecnologías está cobrando cada vez más importancia. Es el nexo que conecta educación y con trabajo.