Envejece la población de América Latina

05, octubre

El futuro del trabajo en América Latina y El Caribe está marcado por dos grandes tendencias: el tsunami tecnológico ...

El futuro del trabajo en América Latina y El Caribe está marcado por dos grandes tendencias: el tsunami tecnológico que trae la cuarta revolución industrial y el envejecimiento de la población.

Esto se desprende del documento “El futuro del trabajo en América Latina y el Caribe: ¿una gran oportunidad para la región?”, el primero de una serie con la que el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) busca enriquecer el debate sobre cómo la región puede aprovechar las oportunidades y minimizar los riesgos que se plantean alrededor de este tema.

“Aunque existe el mito de que vivimos en una región joven, la realidad es que estamos envejeciendo más rápido que el resto del mundo”, explicó Carmen Pagés, jefa de la División de Mercados Laborales del BID.

“En Francia, Reino Unido o Estados Unidos, el porcentaje de adultos mayores sobre el total de la población se duplicó (pasó del 10% al 20%) en más de 60 años, mientras que países como El Salvador, Nicaragua, México o Chile recorrerán ese mismo camino en apenas dos décadas. En este contexto, se necesita repensar el estado de bienestar, utilizando a la tecnología como una aliada”, subrayó Pagés.

La región no solo verá un incremento del número de adultos mayores, también crecerá el porcentaje de personas que alcanzan la ‘cuarta edad’ (80 años y más). Este hecho es trascendental, las personas vivirán más allá de la tercera edad, por lo que requerirán cuidados adicionales.

El documento sostiene que parece probable que las personas deban prolongar sus vidas activas y trabajar durante más años. Esto implica que los mercados laborales, que hoy son hostiles con los trabajadores de más de 50 años, deberán adaptarse para darle oportunidades de trabajo a este grupo etario.

Según el BID, en 2017 el 7.7% de la población de Latinoamérica eran adultos mayores de 65 años y en 2050 serán el 19.5%.

La oportunidad que encierra la Cuarta Revolución Industrial, dependerá de qué tan transformadoras sean las nuevas tecnologías, así como del ritmo al que los gobiernos, empresas y trabajadores sean capaces de adoptarlas y absorberlas.

Pagés considera que el futuro del trabajo en la región es una realidad en construcción. La clave estará en las acciones para adoptar las tecnologías más prometedoras y en la inversión en las personas para acompañar estos cambios.

El déficit en infraestructura y el acceso a banda ancha son dos desafíos imprescindibles para abordar el futuro. Asimismo, los gobiernos de la región también enfrentan bajas condiciones, tanto de financiamiento como de capacidades técnicas, para diseñar y llevar a cabo las transformaciones digitales necesarias.

La inversión en talento pertinente constituye otra de las variables relevantes.