José Manuel Salazar-Xirinachs, Director Regional de la OIT, escribió un artículo sobre mujeres, desempleo e informalidad en América Latina.
De acuerdo con el experto, la participación de las mujeres en el mercado laboral latinoamericano viene creciendo sostenidamente en las últimas décadas, y hoy en día 126 millones de mujeres, casi la mitad de la población femenina de América Latina y el Caribe trabaja. Sin embargo, se mantienen brechas de género en términos de desempleo, informalidad y salarios.
Durante el último año, “la tasa de desocupación promedio regional de las mujeres subió a niveles que no se veían desde hace más de una década en América Latina y el Caribe, a 9,8%, es decir al borde de los dos dígitos. Si se mantienen los pronósticos de falta de dinamismo económico este año la tasa promedio puede pasar de 10% en 2017”, afirmó Salazar-Xirinachs. “Hay unas 12 millones de mujeres que están buscando empleo en forma activa, pero no lo consiguen”, estableció.
Asimismo, de acuerdo con el experto, las estimaciones más recientes disponibles sobre informalidad de las mujeres indican que casi la mitad de la fuerza laboral femenina está en estas condiciones, que habitualmente implican inestabilidad laboral, bajos ingresos, falta de protección y derechos.
Por otra parte, alrededor de 70% de las mujeres que participan del mercado laboral se desempeñan en el sector de servicios y comercio, donde las condiciones precarias aparecen con facilidad, incluyendo la carencia de contratos. “Además unas 17 millones de mujeres realizan trabajo doméstico. Son más de 90% de las personas dedicadas a esta actividad. En esta ocupación los niveles de informalidad siguen siendo demasiado elevados, en torno a 70%”, agregó el Director Regional de OIT.
Cuando se analiza el nivel educativo por género, en América Latina, se observa que el 53,7% de las mujeres trabajadoras alcanza más de diez años de educación formal, contra el 40,4% de los hombres. Incluso, 22,8% de las mujeres en la fuerza laboral cuenta con educación universitaria (completa e incompleta), por encima del 16,2% de los hombres.
“Sin embargo, esto no impide que haya una brecha salarial importante. Un informe de la CEPAL (Comisión Económica para América Latina y el Caribe) advertía en 2016 que según los datos disponibles las mujeres recibían 83,9% de lo que ganaban los hombres en empleos similares. La brecha es más grande en el caso de niveles educativos mayores.”, destaca Salazar-Xirinachs.
El experto puntualiza que, para la OIT, la igualdad de género es un objetivo transversal, que está presente en todas sus actividades, y que este tema ya forma parte de los objetivos de desarrollo sostenible trazados para todos los países en la Agenda 2030.
Para continuar avanzando en la igualdad laboral es necesario recurrir a una combinación de acciones que tengan en mira la igualdad de género, incluyendo entre otras: políticas activas de empleo; redes de infraestructura de cuidado y nuevas políticas para el cuidado de los niños y personas dependientes; estrategias para promover la división de responsabilidades familiares; mejoramiento de la formación profesional y la educación; promoción de las emprendedoras; aumento en la cobertura de la seguridad social; y una acción decidida para prevenir y combatir la violencia contra las mujeres, incluida la violencia en los lugares de trabajo.
“La igualdad en el empleo fue un desafío enfrentado en el pasado, continua vigente en el presente, y es uno de los retos más importantes para lograr un mejor futuro del trabajo en la región”, concluye el experto.
Fuente: IPS News