Design Thinking, el camino hacia la Innovación
30, noviembreUn informe elaborado por Dinero en alianza con SAP, da cuenta de cómo el Design Thinking Mindset se está convirtiendo en la llave para innovar para las más variadas empresas ...
Por Melina Jajamovich* No hay una definición de “libro” ni universalmente aceptada de “agile”. De hecho, diría que ...
Por Melina Jajamovich*
No hay una definición de “libro” ni universalmente aceptada de “agile”. De hecho, diría que todo lo que tiene que ver con “lo ágil” es esencialmente polisémico. Sin embargo, creo que una definición es un buen lugar del que partir y por eso, aquí van algunas de mis definiciones preferidas de “agile”:
Y las dejo en inglés con total intencionalidad, para demostrar que, hoy por hoy, no existe prácticamente bibliografía en español (ni traducida ni realizada por autores “autóctonos”). ¡¿Qué te parece?! Da para pensar, ¡¿no?!
En fin, no nos alejemos de nuestro objetivo. Una organización ágil es aquella que…
¿Te resuena? ¿Tiene algo que ver con vos? ¿Con tu equipo? ¿Y con tu organización?
Características de las organizaciones ágiles
En un informe del 2012, la Agile Alliance llegaba a la conclusión que aquellas organizaciones en las que el agilismo arraigaba tenían “un algo” en común: entienden el sistema como un todo; adaptan un liderazgo “catalizador”; se basan en un aprendizaje continuo, basado en experimentos; cultivan un estilo de comunicación abierta; se centran en el valor comercial a largo plazo y en su capacidad de adaptación; sus miembros buscan la maestría.
A su vez, el mismo año, el white paper “Agile Enterprise” de The Open Group sostenía que la empresa ágil es aquella que tiene los siguientes comportamientos: respuesta al cambio; orientación al valor; experimentación; equipos autogestionados; comunicación y colaboración con el cliente; mejora continua y respeto por las personas.
¿Coincidencia? En lo absoluto. Ambos estudios parten de la observación y el análisis de múltiples casos. Léase: no nos están ofreciendo una definición de libro sino que nos están aportando unos datos empíricos que son más que valiosos. Entonces, ¿qué implica cada uno de ellos? ¿Profundizamos un poco más?
Las organizaciones ágiles son cliente-céntricas, es decir, entienden que el cliente es el jefe y hacen todo por “enamorarlo”. Ese es su objetivo central. Y esto define su funcionamiento tanto en el “adentro” como en la relación “adentro-afuera”:
Los equipos dejan de ser estructuras jerárquicas en las que se distribuye el poder y los cargos y pasan a ser estructuras horizontales. ¿Y los jefes? En esto, vemos un cambio e-noooooor-me. Los jefes dejan de ser jefes. Su lugar es tomado por el cliente. El jefe pasa a ser un líder ágil. Un líder que confía en su equipo y que trabaja como un coach, ocupándose de liberar el talento de los miembros de su equipo. Pasa del micro-management a un management con propósito… ¡Todo un mundo! ¡Uf! ¡Qué ganas de seguir! Pero da para un post aparte. (Promesa).
Las organizaciones ágiles son grandes “aprendedoras”. Esto no implica que se la pasen de curso de formación en curso de formación. ¡No! Implica que tienen unos valores y unas prácticas orientadas al aprendizaje. El aprendizaje cruza la organización y nadie se queda fuera. Todos deben aprender y todos deben compartir lo aprendido. Y es que así mejora la motivación de las personas y también el capital de la organización.
El aprendizaje se logra a través de tres instrumentos poderosos:
En síntesis
Una organización ágil es aquella que logra adaptarse a los cambios (y a la complejidad) con rapidez y sin dolor gracias a su mindset ágil. Su objetivo es enamorar al cliente. A través de pequeños equipos hace todo aquello que tiene valor para él. Experimentando, fracasando y aprendiendo constantemente. Esto se traduce en felicidad y productividad.
*Melina Jajamovich es Trainer, Speaker y Coach.
Publicado originalmente en melinajajamovich.com