Cómo la crisis de Covid-19 está reinventando una vez más la forma en que trabajamos

17, junio

Por Denis Pennel, Director General de la Confederación Mundial del Empleo La pandemia Covid-19 es una crisis ...

Por Denis Pennel, Director General de la Confederación Mundial del Empleo
La pandemia Covid-19 es una crisis sanitaria mundial sin precedentes que ha tenido un impacto rápido y devastador en la economía y el mercado laboral. Las diversas medidas de contención adoptadas en todo el mundo han afectado no sólo a la oferta -la producción de bienes y servicios- sino también a la demanda -el consumo y la inversión-, poniendo en peligro la viabilidad de las empresas y provocando el desempleo de millones de personas.
La buena noticia es que la mayoría de los gobiernos se apresuraron a adoptar medidas para mitigar los efectos negativos inmediatos del Covid-19 y ya están trabajando en qué otros mecanismos deberían establecerse para permitir la recuperación económica.
El sector privado de servicios de empleo, que conecta a las personas con el trabajo y apoya a las empresas en la búsqueda de la fuerza de trabajo que necesitan, está a la vanguardia de la crisis. Esta posición también nos ofrece una perspectiva única, permitiéndonos observar las formas en que la crisis de Covid-19 probablemente afectará a los mercados laborales y la forma en que trabajamos de una manera más estructural y a largo plazo.
En primer lugar, viene el tema del teletrabajo. Las organizaciones se han dado cuenta de lo importante que es poder implementar planes de continuidad y establecer soluciones de trabajo a distancia. La crisis ofreció una buena oportunidad para equipar a los trabajadores con equipo informático (computadora portátil, nube, videoconferencia) que les permitiera seguir conectados con sus colegas y continuar trabajando. Sin embargo, trabajar desde casa uno o dos días a la semana por elección es muy diferente a estar constreñido en casa durante varias semanas seguidas, rodeado de distracciones – ya sea tu familia, tu mascota o Netflix! Revela que necesitamos buenas condiciones para ser productivos en casa, por ejemplo, un espacio de trabajo dedicado y ergonómico en lugar de la mesa del comedor, una buena conexión wifi, que los niños sean atendidos adecuadamente. En el Japón, una encuesta reciente de 21.000 personas reveló que el 13% de los empleados de las empresas estaban teletrabajando, pero los encuestados mencionaron la falta de sistemas e infraestructura para apoyarlos en esto. Trabajar desde casa también puede ser un desafío para aquellos que anhelan la interacción social. El uso de los espacios de trabajo ya fue una respuesta a esta situación y es probable que su uso aumente en el futuro.
El uso más generalizado del teletrabajo también tiene consecuencias para los modelos de gestión. Muchos gerentes están luchando por coordinar y motivar a un equipo remoto y disperso. No ser capaz de ver e interactuar cara a cara con los colegas es inquietante y requiere nuevos modelos de gestión, basados en la confianza, una organización del trabajo más orientada a los resultados, nuevas herramientas de evaluación del rendimiento e interacción social en línea.
Trabajar desde casa también aumenta la porosidad entre nuestra vida privada y profesional. La mayoría de los trabajadores ya se enfrentaron a esa situación hasta cierto punto: revisar los correos electrónicos después de las horas oficiales de trabajo, tomar llamadas en conferencia durante las vacaciones, etc. Pero el teletrabajo a tiempo completo ha hecho más hincapié en la necesidad de tener en cuenta las limitaciones personales a la hora de organizar el trabajo. En el futuro, los horarios de trabajo flexibles (trabajo a tiempo parcial, horas de trabajo no estándar) -y los sistemas de apoyo necesarios, como el cuidado flexible de los niños que los acompañan- deberían desarrollarse más para reflejar esta necesidad de acuerdos de trabajo personalizados.
Covid-19 también está cambiando el paisaje de los autónomos. En las crisis económicas suele aumentar el empleo por cuenta propia. Los altos niveles de desempleo incitan a la gente a crear sus propias unidades de negocio para mantener algunos ingresos financieros. Pero la crisis actual subraya que los trabajadores autónomos también carecen de protección contra las recesiones económicas. Desde una perspectiva individual, la gente podría darse cuenta de que ser su propio jefe incluye un menor nivel de protección social y un mayor riesgo de pérdida de ingresos, y algunas personas podrían sentirse tentadas a volver a un empleo asalariado. Desde el punto de vista de las organizaciones, la situación podría ser todo lo contrario. Ante la reducción de costos y la congelación de la contratación, recurrirán a los trabajadores independientes para asegurarse el acceso a los talentos que necesitan cuando la economía dé un giro y comience la recuperación.
También habrá un impacto en la movilidad y los viajes. La crisis del Covid-19 tendrá al menos un impacto positivo ya que el cierre ha mejorado la calidad del aire y reducido la contaminación. Hace mucho tiempo que el cielo no es tan claro y azul gracias a que el uso de los viajes aéreos se ha desplomado y los viajeros se quedan en casa. El aumento del uso de la videoconferencia también nos ha hecho darnos cuenta de que no todas las reuniones exigen que nos subamos a un avión para asistir a una discusión de cuatro horas a kilómetros de distancia.
En última instancia, esta crisis cuestiona la productividad en el trabajo. Por un lado, el aumento del trabajo a distancia podría aumentar drásticamente la productividad, reduciendo todo el tiempo improductivo y los costos asociados a los aeropuertos, aviones, hoteles y taxis. Pero por otro lado, mucha gente se siente desorientada trabajando desde casa. Tienen dificultades para adaptarse a este nuevo