Los principales desafíos del mercado laboral en la región están relacionados con garantizar más y mejores trabajos para las generaciones más jóvenes, enfrentar el incremento del empleo informal y la reducción de las brechas y oportunidades entre hombres y mujeres.
Estos y otros temas fueron de la partida en la 19ª Reunión de las Américas de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) celebrada en la ciudad de Panamá, desde el 2 y al 5 de octubre pasado.
Guy Ryder, Director General de la OIT, planteó que en la región hay signos de gran incertidumbre en lo que respecta a los mercados de trabajo, tomando en cuenta que en el 2014 se dio una desaceleración económica, seguida por una contracción, hoy devenida en lenta recuperación con fuerte incidencia en el empleo.
“Para el 2014 se dio la tasa más baja de desempleo promedio que habíamos registrado en la OIT, para un 6,1% y en 2017 alcanzamos un 8,1%, la más alta de la década y para el primer semestre de este año llevamos un 8,8% y aunque hace unos meses pensamos que la tendencia se podía disminuir, ahora vemos que es poco probable que se revierta”, explicó Ryder.
El flagelo de la informalidad es otro de los grandes desafíos, la tasa promedio es del 53%, lo que muestra la triste realidad de que hay más personas trabajando en el mercado informal que el formal.
Esto implica que unas 140 millones de personas en América Latina y el Caribe no cuentan con las garantías de seguridad social, cotizaciones para la jubilación, ni derechos laborales y muchos de ellos están expuestos a condiciones de trabajo inseguras, ingresos irregulares y extensas jornadas de trabajo. Un 55% no cotizan a ningún sistema de seguridad social.
Las mujeres son parte de los grupos más afectados por la informalidad y por el desempleo. Durante el primer semestre del año, las mujeres muestran una tasa de desempleo del 11% en comparación con un 7,8% en promedio de los hombres.
“Mientras la participación femenina pasó de un 49,8% en el 2017 a poco más del 50% en 2018, el desempleo de las mujeres sigue significando un 1,4 veces el de los hombres; planteando un enorme reto en materia laboral para la región; sumado a una importante brecha salarial y condiciones que mantienen en desventaja a las mujeres”, dijo Ryder.
Se trata de un factor cultural a cambiar. Existe aún una tendencia a que todo el sistema de cuidado de los niños o adultos mayores y las obligaciones del hogar recaigan sobre ellas. Las mujeres realizan el 73,5% del total de horas de trabajo de cuidado no remunerado, es decir, en promedio dedican 2,8 veces más tiempo que los hombres, lo que aumenta con la presencia de niños pequeños.
Esto ha incidido en que la contribución de las mujeres al trabajo remunerado represente únicamente un 34,1% del tiempo total de trabajo, pues muchas de ellas se ven obligadas a trabajar en la informalidad o jornadas reducidas.
Otro de los desafíos más fuertes que debe enfrentar la región es mejorar el acceso del empleo para las generaciones más jóvenes ya que el 40% de los desempleados son jóvenes. Ademas el 60% encuentra trabajo en condiciones de informalidad. La solución de este problema deberá estar ligada a mejoras de la formación de los potenciales trabajadores, pues 1 de cada 3 empleadores asegura que no encuentra al personal idóneo.
“Debemos hacer un esfuerzo muy grande en el sistema del aprendizaje, cambiar a mecanismos que den una experiencia a los jóvenes de cómo aplicar sus habilidades en el mercado del trabajo, de ahí debemos pasar por una transición de la educación”.
Será necesario también promover mejores tasas de crecimiento económico, generar fuentes de empleo, políticas macroeconómicas que generan produzcan trabajo, sobre todo para los jóvenes y programas especiales para mejorar la situación de esta generación.
Fuente: Estrategias y Negocios