América Latina debe reinventar su formación profesional

17, abril

Los desafíos en materia de educación y formación profesional que tiene América Latina y el Caribe, obligan a ...

Los desafíos en materia de educación y formación profesional que tiene América Latina y el Caribe, obligan a reinventar la profesionalización de los jóvenes ante un mundo del trabajo cambiante. Esto se desprende de un informe elaborado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

 

El informe “El futuro de la formación profesional en América Latina y el Caribe. Diagnóstico y lineamientos para su fortalecimiento” propuso una serie de lineamientos para cerrar brechas en materia de productividad, desarrollo productivo y recursos humanos. En la región, a pesar de que la escolaridad se ha incrementado, las mediciones internacionales revelan rezagos importantes en el desarrollo de competencias básicas de matemáticas, lectura y ciencias. También, existen grandes brechas en materia de formación profesional.

Esto hace necesario poner en marcha nuevas iniciativas tendientes a anticipar cambios que afectan tanto a quienes buscan un empleo como a las empresas interesadas en cubrir vacantes y que son fundamentales para un crecimiento más sostenido, inclusivo y sostenible.

El acelerado proceso de transformación actual expone a la región a nuevos factores de cambio y a una demanda incierta, por ocupaciones inéditas, junto a la obsolescencia masiva de muchas habilidades tradicionales por cuenta de la tecnología, la digitalización, la robotización y la inteligencia artificial.

En el texto, la OIT apuntó que en la región sólo uno de cada nueve trabajadores recibe algún tipo de formación a lo largo de un año, mientras que en el promedio de los países de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) estas cifras están por encima del 50%.

Señaló también que muchas empresas en América Latina manifiestan dificultades para cubrir vacantes y para ubicar personal con la dotación adecuada de competencias técnicas y socioemocionales, lo cual es evidencia de serios desajustes entre demanda y oferta, dado los altos niveles de desempleo y subempleo, en particular de los jóvenes.

En América Latina y el Caribe existe además una correlación clara entre tamaño de empresa, nivel educativo y calidad del empleo. La proporción de trabajadores con educación terciaria (superior) crece con el tamaño de la empresa, mientras en la microempresa es 15%, en la pequeña es 28%, en la mediana 37% y en la grande 50%. El nivel educativo también está altamente correlacionado con la informalidad, que afecta a casi el 50% de los trabajadores, ya que entre más alto sea el nivel educativo, se reduce la incidencia del empleo informal.

Es imprescindible trabajar en políticas activas de empleo tendientes a formar en competencias basadas en la demanda y garantizar un ágil acceso al mercado laboral. Los servicios públicos de empleo deben trabajar codo a codo con las agencias privadas de empleo para crear un entorno más eficiente. Los países de la región deberían ratificar el Convenio 181 de la OIT para establecer un nuevo escenario para la formación profesional del futuro.