Las habilidades que condicionan en la empleabilidad de los ejecutivos

21, mayo

Las habilidades blandas y la inteligencia emocional constituyen elementos que hacen la diferencia a la hora de ...

Las habilidades blandas y la inteligencia emocional constituyen elementos que hacen la diferencia a la hora de analizar la empleabilidad de los ejecutivos.

Por Gabriela Vlasich *

El concepto de empleabilidad es aplicable a todos los segmentos de trabajadores. En este sentido, podemos preguntarnos qué sucede con la empleabilidad cuando se la analiza en torno a los perfiles ejecutivos. ¿Cuáles son las habilidades más demandadas? ¿Qué competencias deben tener los ejecutivos? ¿Qué rol juega la inteligencia emocional?

Actualmente, el mercado de Executive Search enfrenta complicaciones, particularmente en lo referido a hallar profesionales integrales. Esto se debe a que, si bien los profesionales que terminan estudios de postgrado presentan un gran desarrollo de habilidades cognitivas y técnicas, suelen presentar una debilidad no menor que radica falta de habilidades blandas.

Por ende, faltan profesionales integrales, que además de un gran desarrollo técnico y cognitivo, posean buenas relaciones interpersonales, capacidad de liderazgo, dominio de idiomas y competencias para el trabajo en equipo.

Todas estas habilidades son fundamentales, especialmente en un contexto global dinámico en el cual las empresas están cada vez más buscando ejecutivos con mayor capacidad adaptativa, tolerancia a la frustración y orientación hacia el logro.

Es por estas razones que las habilidades blandas constituyen un diferencial que condiciona la empleabilidad de los ejecutivos, tornándolos más o menos atractivos frente a los empleadores. Entre las habilidades fundamentales encontramos las siguientes:

  • Habilidades interpersonales: son aquellas que utilizamos para interactuar con otras personas. Estas habilidades incluyen: negociación, toma de decisiones, manejo eficiente del tiempo, buen trabajo en equipo. Los ejecutivos con buenas habilidades interpersonales desarrollan un mayor sentido de responsabilidad sobre sus actos.

 

  • Habilidades de comunicación: tanto escritas como orales, estas habilidades se tornan progresivamente más esenciales a medida que se avanza profesionalmente. La habilidad de comunicarse de manera clara y concisa es fundamental para los ejecutivos. Entre los aspectos que denotan buenas habilidades comunicacionales tenemos: vocabulario variado y adaptable a la audiencia; capacidad de mantener contacto visual cuando la comunicación es oral; escritura clara y sucinta; y capacidad de dirigirse a públicos variados.

 

  • Pensamiento crítico y estratégico: puede resumirse en la habilidad de resolver problemas y tomar decisiones. Estas habilidades son altamente valoradas y pueden marcar la diferencia en la empleabilidad de un ejecutivo. Un profesional con pensamiento crítico y estratégico es capaz de reunir información confiable, evaluar una variedad de soluciones y elegir la más adecuada teniendo en cuenta el criterio aplicado y el contexto en que se circunscribe.

 

  • Liderazgo: es la habilidad de influencias a otros para conseguir un objetivo. Las características que definen esta habilidad son: fuerte confianza en uno mismo, capacidad de trabajo en equipo, respeto hacia las opiniones y pensamientos de otros.

Estas cuatro habilidades blandas son las más destacadas entre los criterios usados para seleccionar ejecutivos.

Por otra parte, la empleabilidad de los ejecutivos se condiciona su inteligencia emocional. La inteligencia emocional esta sumamente vinculada con las habilidades recién descriptas, ya que constituye el motor a partir del cual pueden desarrollarse y perfeccionarse.

Este tipo de inteligencia envuelve diferentes aspectos. En primer lugar, se caracteriza por el autoconocimiento, es decir, la capacidad de detectar las emociones propias y reconocer su impacto en uno mismo, para canalizarlas y tomar mejores decisiones. Muy vinculada con el autoconocimiento tenemos el autocontrol, que es la habilidad de mantener las emociones disruptivas y los impulsos bajo control, dirigiéndolos positivamente. La tercera habilidad es la conciencia o sensibilidad social, que consiste en ser capaz de ser empático con las emociones de otros, comprendiendo su perspectiva. El último aspecto es el manejo de las relaciones, que incluye habilidades para inspirar, motivar e influenciar a otros. Un ejecutivo con buen manejo de relaciones es capaz de ayudar el desarrollo de otras personas aportando feedback. También puede canalizar las resolución de conflictos entre personas y construir lazos, generando un ambiente de trabajo de equipo y cooperativo.

El desarrollo de la inteligencia emocional constituye la base sobre la que se construyen y perfeccionan las habilidades blandas que tornan a un profesional con grandes habilidades cognitivas en uno integral con gran potencial de empleabilidad. La inteligencia emocional y las habilidades blandas constituyen el camino para minimizar la brecha entre el quantum de competencias que poseen los ejecutivos y las necesidades de las compañías para llevar adelante sus objetivos más desafiantes.

 

*Antropóloga

Analista de Proyecto

Trafwe LATAM HR Advisors