La economía del trabajo temporario y el futuro del trabajo

15, agosto

La manera en que trabajan las personas está cambiando. Las máquinas y las computadoras reducen la necesidad de ...

La manera en que trabajan las personas está cambiando. Las máquinas y las computadoras reducen la necesidad de trabajar. Las empresas se inclinan a contratar un porcentaje menor de personal permanente, y en lugar de ello generan contratos temporales con trabajadores externos.

Uber, es quizás  la más conocidas de estas empresas modernas, con sus miles de conductores operando como contratistas independientes. Sin embargo, no fue la inventora de esta fórmula. Las raíces de la economía gig se pueden encontrar en los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial, con la creación de las primera agencias de consultoría y trabajo temporario, tales como Manpower Inc. y McKinsey & Co.

En su nuevo libro, “Temp: How American Work, American Business and the American Dream Became Temporary,” el historiador Louis Hyman – ex consultor de McKinsey – investiga el pasado y el desarrollo de la economía del trabajo temporario buscando respuestas para el futuro del trabajo. En una entrevista reciente con U.S. News, estableció como la economía está cambiando y quizás –eventualmente- sea para mejor.

Las preguntas sobre el futuro del trabajo que trae aparejadas el cambio hacia la economía gig son una gran fuente de ansiedad en la actualidad. ¿Qué piensa que sucederá?

Somos criados con la expectativa de que un trabajo normal es de 9 a 5. Es seguro, es a largo plazo, podemos obtener beneficios. Y si no tenemos eso, hemos fallado o estamos por fuera de la normalidad. En los últimos 10, 20, 30 años, nuestra economía ha experimentado un  crecimiento de este tipo de trabajos que se ven muy distintos a los trabajos que pensamos que tendríamos.

Veremos que el trabajo se vinculará menos con un empleador específico. Para algunas personas, esto es algo fantástico. Si eres un consultor o un contratista independiente, y tiene un gran nivel de control sobre tu vida y se te paga relativamente bien, este cambio es fabuloso. Y si eres un trabajador de la economía gig y estás haciendo mandados para otra persona, se trata más bien de una pesadilla.

Hay algo visceralmente Americano en la idea de ser tu propio jefe, controlar tu tiempo, tu trabajo, y es algo que hemos perdido a lo largo del siglo XX, cuando resignamos autonomía por seguridad. En el siglo XXI, tenemos la oportunidad de obtener ambos: autonomía y seguridad. Y si somos capaces de entender eso, creo que todo el mundo estará en una mejor situación financiera. Peor también pienso que, espiritual y emocionalmente, seremos más humanos y nos sentiremos menos instrumentales.

Las personas dicen que quieren flexibilidad, pero ¿realmente les gusta cuando la tienen?

En la primera etapa luego de la Segundo Guerra Mundial, cuando surgió por primera vez el trabajo temporario, se apuntó principalmente a las mujeres. La idea de Elmer Winter (quien inició Manpower Inc.) era que este sector apuntaría a las mujeres casadas con hijos, que tenían otras obligaciones. Ellas trabajarían part-time, en un modo flexible. Eso cambió en los 60 y los 70 y empezamos a ver como el trabajo temporario se transformó en un elemento más permanente de la fuerza laboral. Y se expandió realmente en los 80 y 90. Es el antecedente de la economía gig de hoy, y muchas de las preguntas que hoy hacemos en torno a esta economía fueron discutidas durante el surgimiento de la economía del trabajo temporario. ¿Flexibilidad en términos de quién?

¿Las personas realmente quieren el trabajo full-time? ¿Quieren trabajo seguro? La respuesta es sí y no. A todo el mundo le gusta trabajar cuando quieren hacerlo, como a todos los empleadores quieren tener trabajadores que comiencen y dejen de trabajar de acuerdo a sus necesidades. ¿Cómo podemos crear un sistema donde el trabajo pueda ser flexible, pero donde podamos tener un nivel básico de seguridad para nuestra salud y nuestras familias que nos permita asumir riesgos, ser emprendedores, y explorar nuevas posibilidades económicas?

Las personas que son contratistas independientes y sienten que están a cargo de sus vidas, que quieren determinar cómo y cuándo trabajar, aman esta situación. Pero la realidad es muy diferente para quienes se encuentran en el nivel más bajo de la economía gig, aquellas personas que se sienten presionadas, que están muy preocupadas sobre cuantas horas pueden manejar un auto vía Uber.

Es importante ser conscientes de que para muchas personas que tienen trabajos en la economía gig, la decisión no se encuentra entre el trabajo estable y seguro en una fábrica o una oficina. Se trata de decidir entre manejar un Uber o servir café en un Starbucks, lugares donde puedes o no tener la cantidad de horas que necesitas. Uber es el producto de desperdicio de la economía de servicios, ya que esa es la alternativa. La alternativa es el trabajo inseguro en el nivel más bajo de la pirámide. Esa es la verdad del asunto. No se trata de que un algoritmo lo haga posible, sino de un conjunto de pésimos trabajos que no generan suficiente sustento para vivir.

Tradicionalmente, muchos de los trabajadores en puestos temporarios han pertenecido a sectores más vulnerables – personas de color, mujeres, migrantes, y, actualmente, personas que están en otros países. ¿Se ha mantenido esta tendencia, dado que cada vez más personas participan de la economía gig?

El ensayo de la economía gig se realizó a través de mujeres, personas de color y migrantes –tanto indocumentados como legales- y realmente se trataba de quien contaba en la economía, quien merecía protección legal y seguridad económica. Lo que nuestra sociedad decidió a través de sus leyes, sus instituciones, fue que los merecedores de estos beneficios eran los hombres estadounidenses blancos casados. Actualmente la tendencia es desproporcionalmente favorable a ese sector de la población. Se mantiene un  sesgo hacia los hombres blancos, pero se ha tornado más disperso. Creo que se puede observar la frustración que esto conlleva, especialmente entre los hombres blancos cuyos puestos de trabajo han empezado a desaparecer para ser tercerizados, y que la inseguridad que comenzó en los sectores más vulnerables ha ido adentrándose en el núcleo de nuestro mercado.

Obviamente, las personas llevan debatiendo sobre los trabajadores contingentes desde hace un largo tiempo. Pero lo que es cierto es que se torna un problema real cuando los hombres blancos se ven amenazados. De igual manera que cuando la crisis de las drogas se daba de manera desproporcionada entre los afroamericanos urbanos y no se la abordaba como un problema real o se la criminalizaba, mientras que la crisis de los opioides se ha convertido en una crisis médica ahora que afecta a los hombres blancos de zonas rurales. Es difícil observar estos fenómenos por fuera de un prisma racial y de género. La pregunta para el siglo XXI es: ¿podemos construir el tipo de capitalismo que es más inclusivo, más estable, que no traza estas líneas entre distintos sectores de la población?

Teniendo en cuenta que la mecanización, la computarización, y la automatización han reemplazado a los humanos en varias tareas que solían realizar, la idea de que los robots podrían realizar todas las tareas ¿es posible? ¿Hay trabajos que nunca podrán ser reemplazados?

Existen cosas que los humanos pueden hacer y los robots no. El futurista utópico que hay en mi dice que ninguna persona debería hacer el trabajo de una máquina. Hubo un tiempo, en el siglo XIX en el que casi todas las personas trabajan en agricultura. Y al momento de la cosecha, todas debían levantar el trigo. La gran mayoría de los estadounidenses se dedicaba a eso. Y luego vino la cosechadora eléctrica que eliminó a todos esos trabajos. Ahora bien, ¿fue eso algo malo? No, nos liberó para hacer otras cosas que solo los humanos podemos hacer.

El truco fue el desplazamiento, y las personas pasaron momentos muy difíciles tratando de encontrar su camino en el nuevo mundo. Podríamos haber hecho un trabajo mejor con eso. Esta es una de las razones por las que hubo tanta tensión política hacia fines del siglo XIX y principios del XX. Espero que podamos aprender de nuestra historia para que el advenimiento de la IA sea un momento de liberación y no de miseria.

Creo que los humanos siempre haremos cosas vinculadas con el cuidado, la curiosidad y la creatividad. Los humanos somos los que mejor cuidamos a otros humanos. Una máquina jamás podrá ser curiosa. Hay muchísimo por aprender y crear, y muchos de nosotros tenemos trabajos vinculados con estas cuestiones en la actualidad. Pero, la gran mayoría tenemos trabajos que son repetitivos y aburridos. Y si pensamos en el periodo de posguerra, y esos trabajos de oficina y de fábrica, deberíamos pensar en el hecho de que eran trabajos tediosos, terribles, inhumanos, y desmoralizantes. Nadie disfruta de estar en una línea de ensamblaje dándole vueltas a una llave por ocho o diez horas por día. Todo el mundo preferiría estar jugando con sus hijos, bebiendo cerveza, pescando o escribiendo poesía. ¿Cómo podemos lograr que esto les suceda a las personas?

¿Hay un mundo que genere tanta necesidad de trabajo para que todos aquellos que quieren trabajar puedan hacerlo?

¿Debemos seguir conectando ingreso a trabajo tan linealmente como lo hicimos por 150 años, o hay formas de empoderar a las personas para que sean más independientes, o para pensar formas en que este salto de productividad pueda ayudar a todos? ¿Qué estamos buscando solucionar? ¿Estamos buscando garantizar que todas las personas tengan trabajos terribles para poder vivir? ¿O estamos apuntando a acelerar el crecimiento económico y crear una mejor vida para todos?

No creo que esto sea incompatible con el capitalismo. El capitalismo se ha reinventado muchas veces en la historia. Solía depender de la esclavitud, luego dependió del petróleo, y actualmente depende del poder de la computación digital. Mientras pensamos en estas transiciones, parecen estar mejorando. Se trata de una pregunta moral respecto a si trabajamos por la economía o si la economía trabaja por nosotros. ¿Habrá personas que se verán desplazadas en este proceso? Si, las habrá. Pero la promesa general es muy importante.

A lo largo de 100 años, hemos aprendido en nuestras escuelas, en nuestros trabajos, como parecernos más a las máquinas, obedeciendo y haciendo lo que se nos ordena. Hay un cambio cultural que acompaña a este cambio económico. Para mí, esa será la parte más difícil. Es bastante fácil escribir políticas o crear una aplicación nueva. Lo realmente difícil es cambiar la forma en que pensamos qué es relevante. Al final de cuentas, se encuentra arraigado en este viejo sueño americano de autodeterminación. Quizás soy muy optimista, pero podría ser genial.

¿Qué significa la reducción del papel de los sindicatos? ¿Se pueden implementar leyes laborales que protejan a los trabajadores gig? ¿Es necesario?

Hoy en día, existe el doble de personas en la economía gig que en los sindicatos del sector privado. Debemos ser conscientes de que la economía ha cambiado. Actualmente muchas personas están tratando de descubrir cómo organizar a los trabajadores de manera tal que se pueda generar un contrapoder frente a las empresas organizadas. Puede ser legal o no, tal como no lo fue en 1930 cuando el CIO se organizó en la huelga de brazos caídos, cuando los trabajadores ocuparon la planta de General Motors y demandaron concesiones por parte de la empresa. Fue legal mediante legislación tiempo después. La ley es importante, pero no puede alterar el equilibrio de poder. Y hasta tanto los trabajadores sean capaces de encontrar una forma de organizarse más poderosamente en esta economía, la ley no será suficiente.

Debería haber leyes que prevengan el robo de salarios, que es un gran problema de la economía gig. Nuestras leyes para evitar la discriminación deben ser aplicadas, pero hay límites respecto a cuán importante puede ser cuando el equilibrio de poder es tan asimétrico – como es en la actualidad.

Cuando nos ponemos nostálgicos sobre la economía manufacturare, estamos nostálgicos en torno a esos buenos trabajos. Pues bien, los buenos trabajos fueron posibles gracias al movimiento laboral. Actualmente, si queremos lograr que la economía digital funcione para todos, debemos descubrir su equivalente para el siglo XXI. Puede estar arraigado en los sindicatos existentes, pero también puede venir de otro lado, y debemos pensar cuidadosamente como implementarlo.

¿Y qué me puede decir sobre el acceso a beneficios?

Hay dos formas de pensar este tema. La versión conservadora que busca adaptar el viejo sistema al nuevo sería más bien directa. Cada vez que tienes una transacción, una pequeña fracción de eso debería ir al plan de jubilación de la persona que llevó adelante el trabajo, lo que sería una especie de beneficio portátil. ¿Cómo creamos beneficios análogos a esto en materia de salud? Cada vez que paseas al perro de alguien, una pequeña fracción de tu pago debería destinarse a eso mediante una aplicación digital. Nuestro sistema actual no puede hacer eso ya que se basa en un sistema viejo – tenías un trabajo por un largo tiempo, hay muchísimos papeleo- , pero no debemos seguir haciendo eso. No es tan difícil lograrlo, solo debe ser organizado. Los estándares deben ser establecidos por el gobierno o por las empresas. Creo que sería un enorme paso hacia adelante, especialmente al desarrollar formas de garantizar pagos, para garantizar que los beneficios de seguridad social y jubilación sean parte de cada transacción.

La otra opción es más liberal, una versión más europea donde decimos que queremos que las personas sean trabajadores independientes, emprendedores, por ende necesitamos una estabilidad de base. Necesitamos que las personas puedan contar en su protección social y pensión. En mi opinión, esto sería fantástico, especialmente para los jóvenes que se gradúan de la universidad que quieren convertirse en emprendedores, pero están acorralados por deudas, seguro de salud, y tener que conseguir un trabajo para saldar eso. Es en ese preciso momento en que debemos permitirle a los jóvenes tomar riesgos y crear nuevos negocios, y en su lugar los estamos empujando hacia trabajados tradicionales. Se trata de un uso inapropiado de recursos, y es malo para el crecimiento de nuestra economía. Hay argumentos conservadores en torno a estos temas que se enfoca en como generamos y empoderamos toda la creatividad y empuje que tienen las personas que actualmente estamos encadenando.

Entrevista realizada por Gabrielle Levy.

Fuente: U.S. News