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Prioridades para el desarrollo del empleo formal y el progreso social de los sectores más vulnerables. Por Gabriela ...
Prioridades para el desarrollo del empleo formal y el progreso social de los sectores más vulnerables.
Por Gabriela Vlasich*
Es interesante abordar la temática del empleo formal, desde la óptica de los beneficios para las personas y las comunidades. Para pensar este aspecto, podemos comenzar por analizar su contrapartida, evaluando cuales son los costos sociales del desempleo.
De acuerdo con la Organización Internacional del Trabajo, el desempleo implica un descenso de la producción. Además cuando este se manifiesta, se observa un deterioro de las competencias de las personas, así como también una disminución de los niveles de actividad y un aumento de las divisiones sociales. Cuando un periodo de desempleo se extiende, se genera un aumento de la pérdida de productividad a lo largo de la vida laboral de la persona afectada, lo cual se traduce en una pérdida significativa de capital humano. El desempleo prolongado, además, puede significar una vida de subsistencia, una pérdida de la autonomía personal, así como también sentimientos de frustración, ira y baja autoestima.
En definitiva, las consecuencias sociales del desempleo son graves, ya que mina la estabilidad de las comunidades y amenaza la cohesión social de las mismas.
En oposición a ese estado de cosas, el empleo formal brinda estabilidad a las comunidades, permite la promoción de la productividad y el desarrollo de habilidades y competencias de las personas.
Esta serie de razones hacen que sea de radical importancia promover el empleo formal, en detrimento de las consecuencias perjudiciales de la informalidad y el desempleo para la sociedad.
En este sentido, desde la OIT se señalan una serie de prioridades sobre las cuales se debe trabajar para mejorar las posibilidades de empleo de la población.
La primera radica en retrasar la salida de la educación formal. En este sentido hay varios puntos a rescatar. En primer lugar, es de gran importancia que existan políticas dirigidas a promover la expansión de una escolarización primaria y secundaria de calidad. En segundo lugar, debe darse una mayor cooperación entre los servicios de empleo (públicos y privados) y el sistema educativo. Tercero, las transferencias de dinero o alimentos a los hogares pobres pueden funcionar como paliativos sobre el impacto que tienen a corto plazo la falta de ingresos y sus efectos negativos a largo plazo, como es la deserción escolar. Finalmente debe buscar ampliarse el alcance de la educación formal. Esto puede lograrse utilizando estrategias de aprendizaje a distancia que combinan materiales impresos, el estudio a distancia y la enseñanza cara a cara.
Otro tema importante y vinculado a esta prioridad es brindar una segunda oportunidad a aquellos jóvenes que nunca asistieron o abandonaron tempranamente la escuela. Esto es fundamentalmente importante en el caso de las niñas/mujeres que han abandonada sus estudios básicos. Del retorno a la educación de este segmento poblacional se derivan una serie de ventajas de índole social, sanitarias y económicas. Entre ellas se encuentran: retraso de la edad de matrimonio, disminución de tasa de violencia doméstica y mortalidad infantil, comportamientos saludables y menor riesgo de contraer enfermedades venéreas, como el VIH.
La segunda gama de prioridades se sintetiza en fortalecer el vínculo entre los sistemas de educación y formación, y el mundo del trabajo. En este sentido se insta a promover la diversidad de formación en los organismos de capacitación acreditados. Entre estos podemos encontrar: institutos de propiedad y gestión pública; proveedores privados con fines de lucro; instituciones de educación superior y formación técnica; organizaciones comunitarias; escuelas que buscan formar a sus alumnos para que consigan empleo y los empleadores que forman dentro de la propia empresa.
La tercera gama de prioridades se enfoca en realizar intervenciones dirigidas a grupos específicos. En este sentido, los programas de formación en el marco de las políticas activas del mercado de trabajo, se están utilizando cada vez más en pos de los jóvenes más desfavorecidos. Mediante la implementación de intervenciones, se ha logrado observar que aquellos programas que combinan aprendizaje con incentivos monetarios para desarrollar la comprensión sobre el ahorro y la inversión resultan más fructíferos que aquellos centrados exclusivamente en el aprendizaje. Existe una necesidad de generar una gama amplia de posibilidades de capacitación que brinden ayuda a estos sectores vulnerables
La promoción de este conjunto de prioridades es fundamental para posibilitar un mayor desarrollo del empleo formal, cuya consecuencia es la generación de progresos tanto sociales como individuales, los cuales impactan directamente sobre la comunidad en que se desarrollan y los diversos actores que las integran.
*Antropóloga
Analista de Proyectos
Trafwe LATAM HR Advisors