Un debate impostergable: el costo laboral en América Latina

20, febrero

El informe “Impuestos sobre los salarios en América Latina y el Caribe” pone de manifiesto la alta presión ...

El informe “Impuestos sobre los salarios en América Latina y el Caribe” pone de manifiesto la alta presión tributaria sobre el trabajo en países de Sudamérica.

Argentina con 34,6%, Brasil con 32,2% y Uruguay con 30,5% muestran la mayor presión tributaria sobre el trabajo en la región. Los países latinoamericanos campeones mundiales de futbol están lejos del promedio de 21,7% de América Latina y el Caribe

Estos porcentajes son cercanos al promedio de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo (OCDE) que es 35,9%.

El estudio se realizó bajo la hipótesis de un individuo soltero sin hijos cuyo ingreso es el de un salario promedio del país en que reside.

El informe “Impuestos sobre los salarios en América Latina y el Caribe” realizado por el Centro de Política y Administración Tributaria de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo (OCDE), el Centro de Desarrollo de la OCDE, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Centro Interamericano de Administraciones Tributarias (CIAT).

La conformación de estos porcentajes muestran datos interesantes:  Uruguay llega al 30,5% a partir de 15,3 puntos porcentuales de contribuciones a la seguridad social a cargo del empleado y 15,2 puntos porcentuales de estos mismos aportes a cargo del empleador —los impuestos sobre la nómina se agregan a los aportes a la seguridad social a cargo de los empleadores para la estimación de las tasas. En el primer caso, Uruguay es el segundo país de la región con mayor guarismo promedio, solo superado con Chile con 18,2% —este país tiene el valor más bajo de aporte de los empleadores (4,4%).

El promedio de imposición sobre el trabajo en la región se compone de 0,3 puntos porcentuales de impuestos sobre la renta, 7,7 puntos porcentuales de contribuciones a la seguridad social a cargo del empleado y 13,6 puntos porcentuales a cargo del empleador. Mientras que para los países OCDE, el promedio de la carga fiscal se forma con 13,3 puntos porcentuales de impuestos a la renta, 8,3 puntos por aportes a la seguridad social del empleado y 14,3 puntos a cargo del empleador.

La presión fiscal más baja de la región es la de Honduras con 10%, seguida por Trinidad y Tobago (11%) y Guatemala (13,2%). En América del Sur, Venezuela tiene la carga impositiva más baja con 17,4% levemente por encima de Perú con 17,5%.

El estudio analiza la tasa impositiva promedio de un individuo, sumando los impuestos sobre la renta y las contribuciones obligatorias a la seguridad social pagadas por los trabajadores (tanto a las administraciones públicas como a los fondos administrados por privados) y presentando el resultado como proporción del salario neto.

Chile lidera la lista con 19,1% de los ingresos laborales destinados a pagos impositivos, seguida por Uruguay con un 18% y Argentina con 17% . Honduras (3,6%), Guatemala (4%) y Trinidad y Tobago (4,5%) registran las tasas más bajas en una región con tasa promedio de 9,3%.

Los trabajadores de todos los países de la región con excepción de México (tiene una carga impositiva promedio sobre la renta de 8,5%) no pagan ningún tributo a la renta si perciben un salario promedio. Según el estudio, esto “ilustra la debilidad del impuesto sobre la renta como instrumento para el recaudo tributario cuya base son los salarios en América Latina y Caribe. Los altos niveles de ingresos exentos, la extensión de la informalidad y la alta prevalencia de gastos tributarios derivados de deducciones personales y básicas son los principales factores explicativos”.

Los investigadores consideran que “en todos los países de América Latina y el Caribe, la participación de las contribuciones a los sistemas de seguridad social a cargo de los empleados es muy importante”, y en todos los casos están muy por encima del pago de tributos a la renta.

“Esta es una situación muy diferente a la media de la OCDE en donde el porcentaje del impuesto sobre la renta es superior al de las contribuciones a la seguridad social de los empleados”, concluyen.

La progresividad por deciles también es notoria en América Latina y el Caribe: “Los trabajadores solteros sin hijos en el decil 1 tienen una cuña fiscal de 10,8%, que sube a medida que aumentan los ingresos hasta 25,9% en el decil 10. En las parejas con dos hijos van de 7,1% en el decil 1 de ingresos a 25,7% en el decil 10”.

Para analizar el impacto de la carga de familia, el estudio compara la carga impositiva de un trabajador soltero sin hijos con la de una pareja casada con dos hijos y una sola fuente de ingresos, con ambos cobrando el salario promedio del país.

Los investigadores concluyeron que en la región los sistemas impositivos “no ofrecen reducciones fiscales generosas o transferencias en efectivo elevadas para los hogares con niños e ingresos promedio, lo que se traduce en solo pequeñas variaciones entre las cuñas fiscales de los trabajadores con hijos en comparación con los trabajadores sin hijos”.

La presión fiscal para una pareja casada con una única fuente de ingresos y dos hijos es 21,4% en promedio América Latina y el Caribe, siendo solamente 0,3 puntos porcentuales menos que para el caso de un trabajador soltero. “La diferencia entre estos dos tipos de familia en los países de la OCDE ascendió a 9,5 puntos porcentuales debido a la mayor cantidad de prestaciones ofrecidas a familias”. Sólo en Argentina, Uruguay, Colombia y Costa Rica, “los hogares con un ingreso salarial promedio tienen diferencias en la cuña fiscal por la existencia de prestaciones familiares”.

Fuente: El País