¿Qué puedo aprender de una tutora que tiene la mitad de mi edad? Mucho

02, diciembre

Phyllis Korkki, periodista de The New York Times cuenta su experiencia con una colega más joven especializada en ...

Phyllis Korkki, periodista de The New York Times cuenta su experiencia con una colega más joven especializada en Snapchat

¿Cómo fue que me convertí en “trabajadora mayor”? Fue hace sólo unos pocos años, pareciera, que me propuse escalar en el campo de mi elección. El campo resulta que es periodismo, pero comparte muchos atributos con incontable lugares de trabajo diferentes. Por ejemplo, cuando yo era una de las más jóvenes en la redacción, me ayudaron personas mayores con experiencia, que me orientaron.

Ahora soy una de las mayores. Y he visto a mi entorno vivir cambios significativos. Es por eso que recientemente fui en busca de una joven tutora, sí, una colega más joven que me oriente.

¿Un momento, no es al revés?

Para nada. Algunas compañías -como Cisco Systems, Target y UnitedHealth Group- están abrazando las tutorías en reversa, en particular al imponerse los cambios tecnológicos en las oficinas y en la vida de la gente. Al fin de cuenta, los millennials crecieron con las computadoras y son “consultores naturales”, dijo Debra Arbit, CEO de la consultora BridgeWorks, que ayuda a las compañías a manejar las diferencias generacionales. Los trabajadores estadounidenses más jóvenes ya han sido “consultores de tecnología personales en sus propias familias, por lo que es un rol en el que se sienten cómodos”, dijo.

Busqué una tutora para que me ayudara a desarrollar una nueva capacidad específica -algo que cae por completo fuera de mi zona de confort- a saber, cómo usar Snapchat, la popular aplicación entre adolescentes y jóvenes.

No tuve que buscar muy lejos para encontrar a mi tutora: el año pasado la experta residente en Snapchat de The New York Times, Talya Minsberg, de 27 años, se mudó a un cubículo a unas pocas filas del mío. El título mismo de su cargo -editora de estrategia social- es clara señal del mundo cambiante en que vivimos.

Mi experiencia con Talya me enseñó mucho más que lo básico de una nueva forma de narrar historias en video (lo que ya es pedir mucho). Por el camino aprendí lecciones importantes sobre los puntos fuertes y débiles del cerebro de las personas de mediana edad, y cómo aprender cosas nuevas puede hacer que funcione de la mejor manera. También me hizo advertir que las organizaciones y los trabajadores individuales podrían hacer mucho más para tender puentes entre generaciones. Cada grupo etario tiene recursos no aprovechados que pueden beneficiar a otros en otras fases de la vida.

Al comienzo me sentí un poco incómoda recurriendo a Talya. Una parte de mí sentía que a mi edad (alrededor de los 55) de algún modo no correspondía que pidiera ayuda en particular de alguien tan joven.

Arbit sugirió un motivo posible para mi incomodidad: la gente de la generación del baby boom tiende a tener una visión jerárquica del ámbito laboral, una mentalidad de “organigrama” que imagina que el poder se filtra de arriba hacia abajo. En cambio, dijo, los millennials ven a la oficina más como una red horizontal.

Mi tutora y yo nos fijamos la meta de producir un video de Snapchat para el canal oficial de The New York Times. Pero yo estaba nerviosa. “Ni siquiera hago videos”, dije.

Talya me tranquilizó, diciendo que “es casi el producto de video más fácil”. Una vez que uno hace una toma, lo manda o lo borra. “No hay edición. Es un modo de pensar muy distinto”, dijo.

Primero empecé siguiendo unas 20 personas y organizaciones y Talya describió lo que hacen bien (o mal). Entonces creé algunas historias de práctica en mi cuenta personal (que tiene dos seguidores) y ella las criticó.

Luego de mi tercer intento, un diario en video de un viaje de fin de semana a la ciudad Hudson, en el estado de Nueva York, dijo que estaba lista para “hacerme cargo” del canal de Snapchat de The New York Times.

Antes de la tutoría estaba dispuesta a rechazar Snapchat sin más. Llegué a entender que es más creativo de lo que había advertido. Es fascinante ordenar fotos y videos, junto con epígrafes, dibujos y emojis, para formar una historia. Las limitaciones que impone Snapchat -el límite de 10 segundos para los segmentos individuales, la existencia de las historias por 24 horas, la imposibilidad de editar- fueron un desafío mental fuerte. Me obligaron a esforzarme como periodista y como persona.

Por lo que la tutoría en reversa fue extremadamente beneficiosa, pero hay un sentido en el que pudo haber sido mejor. Pude haber intentado hacer de tutora de Talya al mismo tiempo. Las mejores experiencias son las que van en ambas direcciones, dice Arbit de BridgeWorks.

“¿Qué tengo para ofrecer?”, le pregunté, negando valor a tres décadas de experiencia en mi carrera, lo que fue ridículo.

Pero creo que los trabajadores mayores a veces minimizan su valor o su valor es minimizado por otros, en la medida que la sociedad hace glamorosa cada nueva tecnología brillosa.

A veces la vieja manera de hacer las cosas puede dar forma y mejorar la nueva y los trabajadores mayores pueden ser los que tengan la sabiduría para advertirlo.

Fuente: La Nación