Perú se mantiene como uno de los mercados laborales más rígidos del mundo. Detenta el puesto 82, de un total de 93 países, cuando se evalúan las dificultades para realizar despidos.
Así lo reporta el Índice de Competitividad del Talento Global, un estudio presentado por la firma internacional Adecco y elaborado con datos de diciembre del 2014.
El Gerente General de Adecco Perú, Carlos San Román, planteó que las dificultades se deben a los altos costos de indemnización por despido, riesgo de reposición del trabajador y las restricciones para establecer más modalidades de contratos temporales.
“En el Perú hay mucha rigidez y eso nos hace perder competitividad a nivel regional”, sostuvo San Román.
Los contratos a plazo fijo están muy restringidos, en comparación a otras legislaciones como la colombiana o chilena.
“Allí la contratación es prácticamente libre. Puedes contratar y desvincular rápidamente, pues este es un paso clave para generar más puestos de trabajo”, planteó el ejecutivo.
En la variable “dificultades para contratar”, el Perú ocupa el puesto 58.
Uno de los países con mayores restricciones en ambas variables es Venezuela.
Los países mejor posicionados de la región en el Indice de Competitividad de Talento Global elaborado por Adecco son Chile, Costa Rica y Panamá.
“En Europa, luego de la crisis, países como Francia liberaron el mercado para las contrataciones temporales y eso ha hecho que su economía se empiece a reactivar”, señaló San Román.
Carlos San Román sostuvo que en Perú existe el riesgo de “ir contra la corriente” al tratar de fijar en el proyecto de Ley General del Trabajo un incremento en la indemnización por despidos (el tope se elevaría de 12 a 16 sueldos).
“Eso no tiene lógica, el país necesita más flexibilidad. Se cree que se dará más seguridad al trabajador, pero solo se logrará reducir la inversión”, acotó.
Para San Román también preocupa otra variable, “estabilidad política” (Perú ocupa el puesto 77), pues de ello dependerán las decisiones empresariales.
“El último año bajó el puntaje. Y eso que el estudio no tomó en cuenta el caso de la ley juvenil, donde el Gobierno tuvo que dar marcha atrás y eso genera inestabilidad”, concluyó.
Según demuestra el estudio, existen una serie de conocimientos y recomendaciones clave para mejorar la competitividad del talento de los países y las empresas:
1. Son necesarias oportunidades de formación y desarrollo permanente para complementar la educación formal.
2. Las estrategias de desarrollo del talento deberían centrarse en el concepto de capacidades laborales para satisfacer las necesidades empresariales.
3. La apertura en términos de comercio, inversión y movilidad laboral es un elemento clave de la competitividad del talento.
Además, los países deben llevar a cabo reformas estructurales para mejorar su competitividad:
1. Aumentando la flexibilidad del mercado laboral, asegurando una mayor rotación y acceso a los puestos de trabajo.
2. Simplificando la legislación laboral y la burocracia.
3. Liberalizando el mercado laboral: eliminando normas y barreras, reduciendo los impuestos sobre el empleo para aumentar la productividad y mejorar la competitividad en la escena internacional.