La Organización Internacional del Trabajo (OIT) afirmó esta semana que existe una carencia de alrededor de 10,3 millones de trabajadores sanitarios a nivel mundial para garantizar una atención médica de calidad.
En un informe presentado esta semana, el organismo internacional afirma que se trata de un problema especialmente grave en los países más pobres, en los que cerca del 90 por ciento de la población no tiene acceso a la sanidad.
Un país debe tener una media de 41,1 trabajadores sanitarios por cada 10.000 habitantes. En países como Haití o Sierra Leona hay cinco o menos trabajadores sanitarios para la mencionada cantidad de personas. En países como Finlandia hay 269 trabajadores de la salud para 10.000 habitantes.
La OIT afirma que el continente que necesita un mayor número de trabajadores sanitarios es Asia, con 7,1 millones, seguido por África que necesitaría emplear a otros 2,8 millones de trabajadores para llegar a la cifra mínima recomendada.
“La buena noticia es que la inversión pública en protección sanitaria puede ayudar a cerrar esta brecha y generar beneficios a aquellos que lo necesitan, así como a la economía en su conjunto”, destaca el informe.
“Los salarios inadecuados han provocado consecuencias negativas, como un mayor absentismo, peticiones de pago informal, y fuga de cerebros de trabajadores que buscan mejores salarios fuera de sus países de nacimiento”, ha agregado la OIT.
La OIT ha resaltado que “para cerrar estas brechas son necesarias políticas de protección social coherentes que mejoren la calidad de la asistencia y que la hagan accesible a todo el mundo”.
“Las políticas exitosas incluyen condiciones de trabajo y salarios decentes”, concluye el reporte.