En cinco años el envío de archivos en formato de texto estará prácticamente extinto. Las empresas harán uso de datos, inteligencia y de las redes sociales para facilitar la selección de candidatos.
Por Marcelo Vianna
Socio-Director de Conquest One
¿Ha visto ese curriculum que usted mantiene a salvo en su computadora y que actualiza cuando surge alguna oportunidad laboral interesante, haciendo que sea compatible con la información que presenta en sus redes sociales? Bueno, para el año 2020 ese curriculum habrá dejado de existir. En cinco años el envío de archivos en formato de texto estará casi extinto en las empresas. Y esto sucederá porque las redes sociales y la movilidad modificarán la forma en que las personas se relacionan y buscan empleo.
Todavía es común ver que los selectores piden el curriculum en formato Word y, aunque algunos departamentos de Reclutamiento y Selección sean dinámicos y acompañen las principales tendencias tecnológicas para la búsqueda de talentos, muchas empresas aún están lejos de esa realidad.
Para que se haga una idea, una investigación realizada en 2014 por SHRM (Society for Human Resource Management), halló que el 4% de las personas con acceso a internet no usan las redes sociales. Un pequeño número, ya que la cantidad de adultos que utiliza Facebook supera al 70% del total. Además, actualmente el 47% de los puestos están ocupados por personas que nacieron después de la década de los 80, siendo la mayoría de ellos parte de la Generación Y.
No podemos negar que los nuevos medios ampliarán las posibilidades de contacto entre candidatos y selectores. La dinámica y velocidad de actualización, la disponibilidad de información relevante, tales como referencias profesionales, facilitan la búsqueda de talento. La tecnología ha sido la mayor responsable de estos cambios.
El curriculum tal como lo conocemos hoy tiene los días contados, ya que no es dinámico y tampoco acompaña el ritmo de actualización del profesional, quien está registrado en varios sitios de búsqueda de empleo, tiene un perfil tanto en redes sociales como personales y mantiene su curriculum reguardado como archivo de texto. No es dinámico en tanto la principal dificultad del profesional es mantener su perfil actualizado en todas las plataformas y además debe preocuparse por su curriculum físico.
Por eso, en poco tiempo la optimización del envío del curriculum, ya sea a través de un link, un video y/u otras herramientas dinámicas, será una realidad para las empresas de todos los sectores, que harán uso de datos, inteligencia y redes sociales para facilitar la búsqueda del candidato adecuado.
Fuente: http://oamarelinho.com.br/