Design Thinking, el camino hacia la Innovación
30, noviembreUn informe elaborado por Dinero en alianza con SAP, da cuenta de cómo el Design Thinking Mindset se está convirtiendo en la llave para innovar para las más variadas empresas ...
Por Noemie Feix ¿Cuál es la perspectiva laboral de los jóvenes que están estudiando en los niveles medio y superior ...
Por Noemie Feix
¿Cuál es la perspectiva laboral de los jóvenes que están estudiando en los niveles medio y superior en México? Recientemente, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) de México reportó que casi la mitad (43%) de todos los desempleados del país son profesionales: gente con nivel medio superior y superior. La “élite” y minoría dado que más de la mitad de los niños que entran a la primaria no terminan la preparatoria (nivel medio superior). De los ocupados con ese nivel educativo, más de un tercio tienen un empleo informal, lo cual alimenta el círculo vicioso del empleo precario. ¿Cuáles son las soluciones para revertir la situación?
¿Invertir más en las universidades?
Este punto es debatible, dado que un análisis de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) demuestra que el gasto promedio por alumno en educación superior es más alto en México (en % del PIB) que en otros países miembros de la organización. En cambio, los países de la OCDE invierten más en educación preescolar y básica.
Lo anterior demuestra que la alta tasa de desempleo de los profesionales no tiene forzosamente que ver con la falta de gasto para el nivel educativo superior. Este déficit estaría, más bien, en la educación inicial y básica, dado que la evidencia internacional indica que las inversiones en edad temprana pueden tener mayores retornos que las inversiones en educación superior (Heckmann, 2006, La política del Capital Humano). Si se toma en cuenta que el nivel de desempleo incrementa con el nivel de estudios (OCDE, 2015), el panorama es poco alentador en México. Conclusión: aumentar el gasto tal como se hace ahora, no serviría para reducir la tasa de desempleo de los jóvenes en el país.
Entonces, ¿cuál puede ser la causa determinante del desempleo de los profesionales? Seguramente el problema radica más bien en la falta de pertinencia de los estudios. Sobre todo cuando más de la mitad de los empleadores en México reportan que no encuentran al personal adecuado para cubrir sus vacantes (54%) (Manpower, 2015). Si los jóvenes egresan y no encuentran empleo, aunque haya ofertas de trabajo, parece claro que no tienen las competencias que requieren las empresas. Además, en los sectores que reclutan, no se ofertan suficientes matrículas en educación técnica para abastecer a la demanda, y quedan muchas vacantes de empleo sin cubrir. Esta falta de trabajadores formados obstaculiza el crecimiento de las industrias tecnológicamente complejas.
Invertir mejor, ¿pero cómo?
Apostar a carreras técnicas en sectores estratégicos. No es una receta mágica. Sin embargo, en países cuyos sistemas educativos han apostado por sectores estratégicos obtienen muy buenos resultados de inserción laboral.
Fortalecer la orientación vocacional. Orientar los alumnos hacia las profesiones más demandadas en la industria y mejor pagadas. Evidentemente no se puede forzar a los alumnos a escoger una profesión, pero se les puede proporcionar elementos para que tomen decisiones mejor informadas.
Permitir experiencias de aprendizaje en el lugar de trabajo para jóvenes y profesores. Estar expuesto a una primera experiencia laboral aporta un acercamiento y una comprensión temprana de las necesidades de las empresas, lo cual permite a los estudiantes prepararse mejor para el mercado laboral. Algo que, por ejemplo, sucede con los sistemas de aprendices. Por otro lado, las empresas pueden realizar un pre-reclutamiento y también se consigue implicarlas en la formación de los jóvenes.
Involucrar a las empresas en la educación técnica. Esta estrategia pasa, entre otros puntos, por:
A partir de herramientas simples y flexibles, se pueden ofrecer más oportunidades de trabajo para jóvenes con nivel de educación medio o superior.
Publicado originalmente en Factor Trabajo