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Sara Potler LaHayne, fundadora y CEO de Move This World, escribió un artículo en que brinda información para desarrollar 6 habilidades blandas clave.
Según Potler LaHayne, diversas investigaciones relacionan los efectos del estrés en nuestro desempeño y el valor de las habilidades blandas para alcanzar (o no) el éxito). De acuerdo con the Stress Response Curve, “cuando el estrés se percibe como incontrolable, la persona empieza a experimentar un descenso gradual o drástico de sus niveles de desempeño, generando una caída de la productividad y el entusiasmo, para hacer frente al estrés”. Sin mencionar que sin habilidades blandas, tales como comunicación y transformación de conflictos, el trabajo en equipo puede sufrir de bajos niveles de colaboración, y falta de pensamiento crítico.
Todos hemos oído el dicho “no puedes enseñarle nuevos trucos a un perro viejo”, pero los estudios muestran que lo ciertos es que si puedes. Algunas claves para lograrlo.
Escucha activa
Para lograr responder a otros y brindarles lo que necesitan para estar empoderados para triunfar, deben sentirse escuchados y validados. Todos somos culpables de estar escuchando a un colega y distraernos mientras miramos nuestra lista de pendientes. La escucha activa nos permite percibir tanto las palabras como los sentimientos que hay en un intercambio, lo que nos lleva a comprender mejor y generar mayor empatía. Debemos prestar completa atención, mostrándole al otro que realmente estamos escuchando lo que nos dicen. No sólo será más productiva la conversación, sino que construiremos vínculos desde el respeto.
Una manera de hacer esto es pedirle a cada miembro de nuestro equipo que diga su nombre y como se siente en ese momento. Luego haz que todos los repitan. Esta práctica lleva la escucha activa a otro nivel, utilizando la imitación y los movimientos sincronizados para generar conciencia y comprensión a través de nuestro cuerpo. Al asociar un pensamiento o una emoción con un movimiento, estamos impulsando la empatía cenestésica, o la idea de que las experiencias corporales generan un tipo de conocimiento que no se pueden transmitir sólo con palabras, permitiendo que otros se conecten mejor con uno y con lo que uno siente en ese momento.
Autoconsciencia
Para triunfar, debemos ser conscientes de lo que necesitamos, y obtenerlo. Debemos ser honestos con los aspectos con los que nos estamos quedando cortos. No podemos escucharnos a nosotros mismos si no nos brindamos el espacio y el tiempo para adentrarnos en nuestros pensamientos y emociones. Antes de expresar nuestras emociones, necesitamos nombrarlas. Existen estudios que muestran que una sana autoconsciencia impulsa las habilidades comunicacionales, reduce el estrés y la ansiedad, aumenta la empatía y la resiliencia junto con la habilidad de resolver positivamente un conflicto. Una herramienta que podemos utilizar para cultivar el mindfulness es prestar atención a nuestra respiración, identificando cuando estamos soportando un peso o tensiones en nuestro cuerpo y permitiéndonos unos segundos al principio y al final de cada reunión para reponernos.
Expresar emociones
Una vez que identificamos como nos sentimos, podemos avanzar para expresar esos sentimientos de forma saludable. Las investigaciones muestran que suprimir o eludir las emociones puede hacerlas más fuertes, generando que crezcan y exploten de forma poco productiva. Ya sea al principio o al final de una reunión, intenta permitir que cada persona practique una expresión saludable de sus emociones, compartiendo como se están sintiendo en ese momento y como quieren sentirse al finalizar el día.
Y luego viene manejar esas emociones
Ahora que podemos identificar y expresar nuestras emociones, tenemos que manejarlas de manera tal que no controlen nuestra vida. Manejar el estrés y las emociones nos permite ver esas emociones ir y venir, y no sentirnos dominados por ellas. Cuando no se consigue regularlas, el estrés crónico puede generar problemas de salud físicos, tales como: infartos, asma, ulceras estomacales, y padecimientos del corazón. Para practicar como manejar nuestras emociones, y apoyar a nuestros colegas para lograr lo mismo, intenta nombrar un desafío que estés enfrentando en una escala del 1 al 5, y una cosa en la que necesites ayuda para encarar el desafío. Al contener esta expresión en un horario estructurado, ya sea una reunión o una jornada laboral, nos brindamos apoyo entre todos para trabajar y manejar esos factores de estrés.
Descubriendo diferencias
Cuando reconocemos perspectivas y trasfondos diversos, creamos un ambiente para expresarnos saludablemente y ser creativos. Comprendemos que la lucha de una persona es la fortaleza de otra y que nuestras diferencias nos hacen más fuertes. Cultivar la resiliencia nos brinda la confianza para tomar riesgos importantes y apoyarnos mutuamente en la consecución de un objetivo común. Las personas resilientes son más comprometidas, tienen mejores habilidades comunicacionales, y son mejores jugadores en equipo. Para crear el espacio para este descubrimiento hay que otorgar unos minutos al principio de una reunión en la que cada miembro del equipo comparta unas palabras sobre aquello por lo que está más orgulloso ese día, o alguna idea con la que le gustaría contribuir al equipo. El espacio estructurado para compartir estas expresiones puede mostrarte cosas positivas que no sabías que existían en tu equipo.
Liderazgo empático
Fortalecer nuestras habilidades blandas y hacer el trabajo en uno mismo es un viaje de por vida que nunca completaremos. Y si no nos comprometemos a trabajar sobre nosotros mismos, no podemos pretender que nuestros colegas lo hagan. Debemos seguir evolucionando y creciendo en cómo hacemos conexiones más significativas y auténticas con nosotros mismos y con otros. Debemos convertirlo en una prioridad en todos los niveles de la organización, ya que sabemos que las habilidades blandas son el mecanismo para lidiar con lo que el trabajo y la vida pongan en nuestro camino, e, idealmente, triunfar mientras lo hacemos.
Fuente: Journal Thrive Global