Alrededor del mundo hay universidades, tales como Kaospilot (Dinamarca), Hyper Island (Suecia) o Minerva (Estados Unidos), que están transformando el método de enseñanza tradicional y enterrando las clases magistrales.
Su método consiste en el aprendizaje basado en la prueba-error y en la propia experiencia de los alumnos. Estas instituciones admiten no tener la clave para que sus alumnos encuentren un trabajo en el futuro. Según su planteamiento, ningún experto es capaz de predecir cuáles son los conocimientos necesarios para afrontar profesiones que aún no existen. Estos centros reconocen que por primera vez profesores y alumnos están igualados en un aspecto: nadie sabe cuáles serán las reglas del mercado laboral en una década.
En un contexto donde las necesidades del mercado cambian de manera dinámica y veloz, cambios dinámicos y veloces, los expertos consideran que se vuelve necesario diseñar programas universitarios más modulares, como piezas de Lego. De esa forma, el alumno puede construir su perfil en función de los contenidos que más le interesan.
América Latina también está incursionando en estos temas. De hecho, hace algunos meses se desarrolló un evento en Buenos Aires, Argentina, abocado a reflexionar en torno a la universidad del futuro.
Incluso contamos con un ejemplo regional de universidad disruptiva: Centro una institución localizada en México cuyo objetivo es profesionalizar la creatividad y dirigirla a la resolución de problemas, con base en la economía creativa y el “design thinking”. En Centro se ha invertido la estructura, priorizando la innovación, la educación, el conocimiento experto y profesional de los docentes que la conforman por sobre los aspectos administrativos. Los directores de la institución son profesionales exitosos en sus campos, que tienen orígenes diversos y cuentan con total libertad para realizar el diseño de currículas, contratación de docentes y entrevistas de ingreso a estudiantes.
Otros casos de éxito a nivel mundial son los siguientes:
Kaospilot (Aarhus, Dinamarca)
Inaugurada en 1991 en Aarhus, Dinamarca, Kaospilot se define como un híbrido entre una escuela de diseño y negocios, con una metodología orientada a explotar el liderazgo y el emprendimiento. La institución altera el orden usual de prioridades pedagógicas, poniendo en primer lugar la praxis, seguida por la reflexión y finalmente la teoría. En lugar de exámenes hay fechas de entrega de proyectos y se impulsa el contacto con empresas para solucionar problemas en tiempo real.
Hyper Island (isla de Stumholmen, Suecia)
En Hyper Island se prepara a los estudiantes para innovar, hacer frente a la incertidumbre y pilotar situaciones desconocidas emocional y profesionalmente. La comunicación y el diseño digital son la columna vertebral del aprendizaje. Los profesores son profesionales activos de empresas líderes, que son llamados llaman facilitadores porque ayudan a los estudiantes a resolver sus retos. Los contenidos están en continua transformación y todo avanza al ritmo de la industria.
Minerva (San Francisco)
Minerva es una universidad que basa su aprendizaje en una plataforma online diseñada para multiplicar la interacción entre profesores y alumnos. La particularidad de este centro es que los estudiantes viven juntos en una residencia en San Francisco durante el primer año. El segundo lo pasan en Buenos Aires y Berlín, el tercero en Bangalore y Seúl y el cuarto en Estambul y Londres.
Fuente: El País