La nueva relación entre Cuba y Estados Unidos implicará grandes cambios en el mercado laboral del país latinoamericano

24, diciembre

Es evidente que la decisión de normalizar los lazos diplomáticos con Cuba les daría a las empresas de Estados ...

Es evidente que la decisión de normalizar los lazos diplomáticos con Cuba les daría a las empresas de Estados Unidos acceso a un nuevo mercado. Y a los trabajadores cubanos, la posibilidad de desarrollarse en su propio país.

Empresas como General Motors Co., Caterpillar,  Cargill Inc. y el minorista de muebles para el hogar Ethan Allen Inc. aplaudieron el anuncio de la Casa Blanca de restauración de relaciones con Cuba y comienzo de desmantelamiento del embargo que estableció hace 54 años. El anuncio incluye medidas para alentar el comercio entre ambos países, la autorización de algunas exportaciones estadounidenses a Cuba, el levantamiento de restricciones a las transacciones financieras y la flexibilización en los límites a las remesas de dinero a ese país.

Las oportunidades abundan en agricultura, telecomunicaciones, comercio minorista, turismo y recursos humanos, pero quedan pendientes muchos obstáculos. El mayor escollo sigue siendo el embargo a un comercio total entre los dos países, una política que puede ser levantada sólo por el Congreso.

EE.UU. permitirá ciertas exportaciones a Cuba, como materiales de construcción residencial, equipo agrícola y bienes utilizados por pequeños negocios como restaurantes y barberías. Las autoridades de EE.UU. dijeron que el año pasado EE.UU. exportó a Cuba US$300 millones en medicinas y US$3.000 millones en alimentos, que están exentos del embargo, un indicio del potencial para los exportadores estadounidenses.

En la década del 50, los lazos comerciales cubano-estadounidenses eran intensos. Pan American World Airways transportaba a turistas estadounidenses a casinos y resorts de La Habana, Cuba era un importante exportador de azúcar y EE.UU. era su principal socio comercial e inversionista. Los recursos naturales de la isla eran una fuente de ganancias para las empresas estadounidenses.

Desde que se instauró el embargo estadounidense en 1960 las empresas norteamericanas perdieron los 11 millones de consumidores que tenían a 145 kilómetros de la costa de Florida.

La economía de Cuba hoy en día sigue siendo altamente controlada por el gobierno. Sus consumidores son relativamente pobres y su mercado es atendido por multinacionales de otros países que no cortaron lazos con la isla.

Se trata de un camino que será lento pero que tendrá cambios profundos. Las grandes empresas de telecomunicaciones podrían ser cautas en sus pasos. Aunque Cuba es un mercado potencialmente atractivo dado su mínima penetración de Internet y telefonía celular, la inversión de las compañías dependerá de las regulaciones en Cuba, dijo Sergey Dluzhevskiy, analista de Gabelli & Co.

Las aerolíneas estadounidenses se han preparado para la oportunidad de volar a la isla por años, operando vuelos para empresas charter autorizadas por el gobierno de EE.UU. American Airlines Group Inc., por ejemplo, vuela a Cuba 20 veces por semana, llevando a trabajadores humanitarios, periodistas y otros cubano-estadounidenses autorizados a visitar el país.

Las empresas hoteleras de EE.UU. están ansiosas por hacer negocios en Cuba cuando puedan, incluyendo a Hilton Worldwide Holdings Inc., que inauguró el Habana Hilton en 1958 y luego fue nacionalizado por el gobierno de Castro.

La noticia también es buena para los agricultores estadounidenses, que serán capaces de exportar sus cosechas a Cuba sin restricciones severas que complejizan innecesariamente las operaciones, como el requisito de que los compradores paguen por adelantado.

Grandes cambios se avecinan. Hace unos años, visitando Cuba descubrí que el mozo que me atendía era Geólogo. En un entorno laboral dominado por el Estado, este hombre había comprendido que ganaba más dinero con los dólares frescos que recibía de propina que desarrollando su profesión. En los próximos anos quizá pueda aplicar sus competencias en el ámbito adecuado.