Un derivado del trabajo en equipo que constituye una forma de alcanzar objetivos mediante el aporte de muchas personas.
El concepto del Crowdsourcing proviene del inglés: “crowd” (masa) y “sourcing” (externalización) y puede ser traducido como “tercerización masiva”. Este fenómeno se da cuando una empresa externaliza tareas que realizaba un empleado o contratista, a un grupo numeroso de personas, a través de una convocatoria abierta.
El primero en emplear el término fue Jeff Howe, un periodista de la revista Wired, quien en junio de 2006 lo definió como una convocatoria abierta a un grupo indeterminado de personas, mediante el cual se selecciona a los más aptos para llevar a cabo las tareas, responder ante los problemas y contribuir con ideas originales y relevantes mediante aportes.
Antes de que se definiera el concepto, se utilizo este tipo de modelo de trabajo en el desarrollo del software de código abierto (en inglés, open source), que daba la posibilidad a los usuarios con conocimientos de programación, de realizar mejoras o personalizaciones. El sistema operativo Linux, creado por Linus Torvalds en 1994, fue el caso paradigmático.
El periodista Henk van Ess afirmó que “El crowdsourcing consiste en canalizar el deseo de expertos en resolver un problema y luego compartir libremente la respuesta con todo el mundo”.
Resulta evidente que la tecnología ha tenido un rol clave en el desarrollo de este concepto. Es a partir de esta que se impulsa a la colaboración masiva. Wikipedia o YouTube acaso sean los ejemplos más claros de lo que puede producir el crowdsourcing.
La diferencia sustancial entre crowdsourcing y outsourcing es que mientras el outsourcing implica la contratación de alguien específico externo a la empresa y el primero consiste en la externalización a un público indefinido.
Actualmente muchas grandes empresas utilizan este método y en muchos casos ha implicado una reducción de costos significativa de sus departamentos de investigación y desarrollo.
Compañías como Lilly, Procter & Gamble, Ciba, Boeing y Nestlé Purin han incursionado en proyectos de este tipo con gran suceso.
La firma de juguetes Lego, convocó gente para crear su próxima generación de productos robóticos; Sony, MasterCard, Converse y Chevrolet han basado campañas de comunicación en anuncios armados por el público mediante sus páginas en Internet.
Entre los beneficios del crowdsourcing se pueden mencionar:
• Los problemas pueden ser examinados por un costo bajo y, a menudo, muy rápidamente.
• El pago depende de los resultados.
• La organización se nutre de una gran dosis de talento externo.
• Se obtiene información directa de lo que los clientes o consumidores quieren.
• Se genera compromiso a través de la colaboración.
Entre las desventajas se pueden citar:
• Costos no contemplados para llevar a un proyecto a una conclusión aceptable.
• Poca cantidad de participantes, menor calidad del trabajo, falta de interés en el proyecto.
• No siempre se hacen contratos escritos, acuerdos de confidencialidad o algún tipo de acuerdo con los empleados.
En América Latina existen experiencias de plataformas interesantes. Los millennials parecen fluir en este tipo de entornos. Será una modalidad de trabajo para seguir muy de cerca.