Por Sara Elder
Si estás tan sorprendido como yo respecto a la velocidad con la que el acrónimo Ni-Ni se convirtió en jerga estándar en los medios, la academia y las organizaciones internacionales, por favor tómate un momento para unirte a mí en un breve repaso de lo que realmente significa Ni-Ni.
¿Quienes son los Ni-Ni? En términos estrictos, los Ni-Ni son jóvenes que “No trabajan, no estudian y no están capacitándose”. ¿Por qué todo el mundo habla de ellos? Quizás porque la idea de los Ni-Ni es lo suficientemente vaga como para abarcar todas las interpretaciones de los desafíos que enfrentan los jóvenes. Los Ni-Ni se han convertido en un término que implica exclusión, marginalización, desempleo y abatimiento. Incluso ha sido usado como un concepto para la “generación sin trabajo”, lo que, a decir verdad, es un gran titular.
No voy a negar que la perspectiva del empleo juvenil es terrible en varios lugares del mundo. Mi propósito aquí es esclarecer las ambigüedades que rodean al término con la esperanza de evitar confusiones futuras.
Aquí están algunas cuestiones que han surgido de mi investigación:
1.La ambigüedad de los Ni-Ni surge de las dos variables que conjuga: jóvenes que no trabajan y jóvenes que non estudian ni se capacitan. El problema es que cuando analizas esto, tienes información distinta sobre gente diferente. Por ejemplo, si quieres hablar de Ni-Ni entre mujeres jóvenes, encontrarás que en muchos países en realidad estás hablando de inactividad femenina y falta de acceso a la educación. Las tasas de Ni-Ni entre hombres, en cambio, suelen ser más bajas y se reducen a problemas de desempleo, un tema totalmente distinto. Habrías arribado a la misma conclusión y evitado interpretar erróneamente los datos puliendo dos indicadores específicos –no estudiantes inactivos y la clásica tasa de desempleo (con todas sus fallas). Entonces, ¿Para que unir estas variables cuando es necesario desagregarlas para comprenderlas bien?
2. Equiparar a los Ni-Ni con abatimiento juvenil es particularmente erróneo. Cuando medimos el número de jóvenes abatidos como un porcentaje del total de Ni-Ni en 37 países, encontramos que el porcentaje promedio de jóvenes desalentados en el número total de Ni-Ni es sólo del 9%.
3. El promedio de la tasa de Ni-Ni de jóvenes entre 15 y 29 años en países de alto ingreso alcanza el 15, 5%. La tasa en países de bajos ingresos no está muy lejana, alcanzando el 18, 1%. Los países de ingresos medio tienen tasas de Ni-Ni de entre 25, 2% -26, 8%. ¿Debemos asumir entonces que los países de ingresos medios son los que más dificultades tienen en mantener a los jóvenes involucrados? ¿O que la exclusión de la juventud en el África sub-sahariana no es un problema? ¿O quizás el problema es que la atención se está enfocando en el indicador erróneo para capturar los desafíos del empleo juvenil en países de bajos ingresos?
4. Finalmente, a pesar de las declaraciones contrarias, la tasa de Ni-Ni no es fácil de medir. Para calcularla, se necesita cruzar tabulaciones en un mismo relevamiento del status educacional de jóvenes por actividad económica. Esto significa que, salvo que las estadísticas nacionales incluyan la tasa de Ni-Ni en sus informes –teniendo en cuenta la naturaleza esporádica de relevamientos e informes en países de bajos ingresos- o las bases de datos sean de acceso público, quienes elaboran políticas y el público en general no tendrán acceso a esta información, a excepción de aquellos países con capacidad estadística avanzada.
Cualquier indicador usado para concientizar respecto a la urgencia de encontrar soluciones para el empleo juvenil debería ser orientado en la dirección correcta. Pero llegar al fondo de la definición de los Ni-Ni y sus aplicaciones es particularmente importante teniendo en cuenta es estamos escuchando cada vez más sobre este tema, incluso en las discusiones sobre la agenda de desarrollo post 2015.
Fuente: http://iloblog.org/