En España desarrollaron un robot que permite automatizar todas aquellas tareas recurrentes que se hacen en la oficina. Muy pronto en América Latina
De la misma manera que la robótica se impuso en el sector industrial para automatizar procesos, evitar riesgos y obtener mayor aprovechamiento intelectual de los trabajadores, Robotic Process Automation se propuso introducir la inteligencia artificial en aquellas tareas que están digitalizadas en la empresa, pero que requieren aún de la intervención humana para llevarlas a buen término. Gestionar una larga lista de reclamos, tramitar impuestos o migrar datos de diferentes sistemas informáticos son algunas de las tareas que desarrolla el robot. La solución, en principio, se enfoca en empresas que mueven cantidades masivas de datos, como bancos o consultoras.
Los técnicos de Robotic Process Automation visitan las instalaciones de la empresa para analizar las necesidades y procesos de trabajo para detectar las tareas que pueden robotizarse y el beneficio posible. Esta auditoría previa es gratuita y sirve para hacer desarrollos ad hoc, que se ajusten a las necesidades concretas.
La implementación de estas tareas mediante la instalación del robot, no sólo favorece un aumento de la productividad al optimizar la gestión del tiempo, sino también reduce en un 50% el margen de error. Se suman a estas ventajas la escalabilidad de la implantación y la posibilidad de disponer de analíticas avanzadas.
En Robotic Process Automation aseguran que la instalación del robot es sencilla, en apenas 5 minutos, y que el único requisito es operar en Windows. La empresa ofrece licencias renovables al año cuyo precio actual es 600€. Víctor Fernández, director de consultoría de RPA afirma que instalación de 10 robots equivalentes al trabajo habitual de 20 personas, “aunque hemos llegado a conseguir que un solo robot haga el trabajo de 10 personas”.
Entre los planes a futuro, contemplan hacer desarrollos similares adaptados para pymes y escalar internacionalmente. El salto a la internacionalización lo darían en 2017, empezando por Argentina, donde ya han comenzado negociaciones.