Silicon Valley: ¿viaje al futuro del trabajo?

06, agosto

En diferentes lugares del Mundo se mira a Silicon Valley como un fenómeno a replicar. ¿Es posible? Luces y sombras ...

En diferentes lugares del Mundo se mira a Silicon Valley como un fenómeno a replicar. ¿Es posible? Luces y sombras de un ecosistema único.

Por Martin Padulla* para staffingamericalatina

 

El mes pasado, en el contexto del Senior Executive Program organizado por INCAE en Babson College, San Francisco, tuve la oportunidad de interactuar con tres empresas de primer nivel en Silicon Valley. Luego, fuera del programa, pude profundizar visitando a mis amigos de Staffing Industry Analysts en Mountain View y a dos empresas más de este increíble ecosistema.

La inmersión en un entorno tan distintivo genera muchos interrogantes.

¿Por qué esta zona de California ha sido determinante para convertirla en la 5ta economía del Mundo, superando al Reino Unido? ¿Qué pasa en este Estado que con 39 millones de habitantes contribuye al 14% del PIB de un Estados Unidos que hoy parece predicar lo opuesto a lo que California Republic defiende (10 millones de extranjeros y un Estado que protege al menos a 2.5 millones de indocumentados)? ¿Es replicable el fenómeno Silicon Valley?

La expresión Silicon Valley se popularizó junto a la gran cantidad de empresas relacionadas con el desarrollo de semiconductores que comenzaron a instalarse en la zona en la década del 70. Utilizaban el silicio como uno de sus elementos centrales. Hoy esta zona alberga a las principales compañías de alta tecnología del Mundo. Empresas como Google, Apple, eBay, Intel, Yahoo, Verizon, Uber y Tesla entre otras, lideran la agenda de la innovación.

Lo que puede observarse en Silicon Valley en profundidad es el funcionamiento de un verdadero ecosistema. Es posible identificar un catalizador, un combustible, un entorno propicio y una clara interdependencia entre los actores claves del mismo.

El catalizador parece ser la certeza absoluta por parte de todos los actores sociales involucrados de que la educación es la clave. Todos hablan de la relación existente entre las habilidades, la productividad y el crecimiento. Un tema menos. No hay discusiones al respecto ni teorías sofisticadas de dudoso rigor científico como suele ocurrir a veces en los vetustos debates latinoamericanos sobre educación y trabajo.

El combustible es una estrategia muy definida que conecta el desarrollo de habilidades con la agenda del crecimiento. Una mirada hacia el futuro. Que se retroalimenta y se fortalece.

El entorno propicio implica marcos regulatorios flexibles y actualizados, escuelas de negocios de alto nivel, trabajadores 4.0, incubadoras, aceleradoras, fondos de inversión, capital de riesgo, infraestructura y servicios. También sol gran parte del año y una ciudad como San Francisco con gran calidad de vida (aunque muy cara)

La interdependencia está relacionada con una coordinación entre instituciones que buscan conectar Educación con Trabajo mirando permanentemente hacia adelante. Todos con el objetivo de “crear” el futuro. Un sistema en el que se integran y se potencian universidades, empresas, incubadoras, capitales de riesgo y emprendimientos.

¿Es posible concebir Palo Alto sin Stanford? ¿Se puede explicar California sin Berkley o UCLA? ¿San Francisco sería igual sin la presencia de Wharton o Babson?

Se puede decir que, en esencia, Silicon Valley es un ecosistema de habilidades. Se trata del mayor centro de innovación global. El silicio de los chips y microconductores dio paso a la realidad aumentada, el big data y la inteligencia artificial. Es el lugar en el que para los startups de base tecnológica coexisten sus potenciales consumidores o primeros clientes y los potenciales inversores. Es el lugar en donde se alcanza la propia obsolescencia a partir de las disrupciones. La zona en donde se puede ir a un bar 100% robotizado y a otro con una atención humana personalizada de calidad premium.

Al interactuar con quienes trabajan día a día en ese entorno es notorio el orgullo por la innovación y la idea del fracaso marcada en el ADN como una parte sustancial del proceso creativo, el respeto a ultranza por la diversidad y una pasión por ser parte. Todos parecen conscientes de estar en un lugar transformacional en el que trabajar bajo premisas exponenciales permitió crear Facebook, Netflix, Whatsapp y Uber entre otras cosas. Y en donde todo va a ocurrir de nuevo.

Sin embargo, lo más trascendente desde mi óptica es que lo que se denomina Bay Area nos legó una nueva forma de hacer empresa, las startups, que a su vez están transformando el concepto de trabajo.

En Babson pude experimentar que a través del caos controlado, todos podemos ser creativos e incluso disruptivos. Es posible trabajar de otra manera.

En Silicon Valley la inspiración requiere transpiración y si bien determinados equipos trabajan en algunos periodos demasiadas horas, en otros periodos se dedican a pensar y descansar. Esto modificó absolutamente el lay out de los ámbitos de trabajo. La flexibilidad y las diversas formas de trabajo han contribuido a la configuración de un entorno que tiene espacios lúdicos, mucha luz, lugares de esparcimiento, sitios diseñados para el encuentro.

En las empresas, la cultura se vive todos los días. La figura del Founder o del CEO es omnipresente. Los líderes lo citan y cuentan anécdotas en las que el protagonista o un actor clave es él o ella aportando siempre una mirada diferente. El storytelling no sirve sólo para los pitches, es una herramienta para hacer presente la cultura, incrementar el compromiso y trabajar en la cohesión de un equipo en el que el clima, el humor y una forma descontracturada de interactuar parecen una clave.

Todos los que trabajan en este tecnoecosistema saben que solos no pueden. El trabajo en equipo, la colaboración y hasta la competencia amigable están arraigados en todos los trabajadores. Quien circunstancialmente compite conmigo hoy, mañana puede ser mi cliente o mi socio, ese parece ser un pensamiento recurrente. Aprender, desarrollar relaciones, mantenerse despierto, volver a aprender, casi una máxima del valle.

Entre mis notas encontré: mejor, más barato, más rápido y más grande. Un denominador común en Silicon Valley. Para imprimir en 3D órganos vitales humanos, desarrollar el supermercado del futuro con realidad aumentada o planificar ciudades inteligentes.

¿Es posible replicar ese mix de talento, pasión por transformar y mejorar el mundo y capital de riesgo que apuesta por proyectos innovadores?

Considero que es una alquimia muy difícil de alcanzar aunque sí es posible, y vale la pena intentar, crear ecosistemas imperfectos que promuevan esa conjunción de elementos. En el intento se promueve la conexión entre educación, investigación, ciencia, trabajo, emprendimiento y espíritu transformacional. Para América Latina es una imprescindible forma de acercarse al futuro. A 20 Km de Santiago, la Universidad de Chile está trabajando en este sentido y para 2021 tendrá un centro tecnológico de innovación de 250 hectáreas. Una iniciativa para imitar.

¿Qué se ve en el futuro que hoy nos muestra Silicon Valley? ¿Es todo éxito y felicidad? No tanto, se observan trabajadores altamente calificados, puestos de trabajo del futuro, gran calidad de vida con un costo alto, problemas para acceder a una vivienda, exclusión y cierto nivel de acostumbramiento ante un fenómeno social como el de los homeless. Todo un desafío para las políticas públicas si lo miramos desde una óptica latinoamericana, especialmente para las vinculadas con la contención social.

Más allá de las ponderaciones, en Silicon Valley se escucha que la esperanza de vida en muy poco tiempo será de 100 años y que esto será posible primero por la interpretación de nuestros genomas a un costo de USD 100 y luego por la conexión de nuestros cerebros a la nube a través de nanorobots. Esto lo dice el futurista Raymond Kurzwell, Director de Google, quien, mientras escribo estas líneas, tiene un índice de certeza del 86% en sus predicciones y la revista Inc. lo ha definido como “el sucesor de Thomas Edison”…

Se me hizo largo el vuelo de regreso. Pensamientos acerca de consecuencias sociales, demográficas, de organización del trabajo, salud, políticas públicas, educación, dilemas éticos e igualdad de oportunidades, no me dejaron dormir.

Si alguien duda acerca de la necesidad de cambiar, modernizar nuestros marcos regulatorios, promover las habilidades STEAM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería, Arte y Matemática), conectar educación con trabajo y desarrollar las habilidades socioemocionales que nos permitirán adaptarnos y ser protagonistas de este cambio de época, debe visitar sólo un día el Bay Area.

Acerca de Martín Padulla

Fundador y Managing Director de Staffingamericalatina. Martín Padulla es Sociólogo (USAL), MBA (UCA) y experto en mercados laborales. Publicó Trabajo Flexible en Sudamérica y Entornos normativos para Agencias Privadas de Empleo en América Latina, dos libros acerca de las nuevas realidades del trabajo. Esta trabajando en el proyecto #FOWiberoamerica.

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