La IA deja ser opcional en el 2026
15, diciembrePor Martin Padulla para staffingamericalatina El sector de las workforce solutions pide a gritos más innovación. El 2026 puede ser el año de la disrupción y puede ...
La ventana de oportunidad demográfica está directamente relacionada con la participación laboral femenina. La ...
La ventana de oportunidad demográfica está directamente relacionada con la participación laboral femenina. La agenda de género es crucial en la agenda del desarrollo para la región.
El mes de marzo es el mes de la mujer. Todos los años, el día 8 se conmemora el Día Internacional de la Mujer a partir de una iniciativa de la ONU sellada en 1975. La mencionada fecha recuerda la huelga que llevaron a cabo mujeres rusas en el año 1917 demandando, nada más ni nada menos que, pan y paz en plena Primera Guerra Mundial. Cuatro días después de esa huelga, abdicó el zar y el gobierno transitorio reconoció el derecho al voto femenino.
Ha pasado poco más de un siglo, muchas conquistas y en muchas ciudades de América Latina y del resto del Mundo asistimos a una nueva huelga que expuso temas muy diversos.
Si de huelgas y de tiempo hablamos, se dice que la primera se conformó durante el reinado de Ramsés III en el 1152 A.C. cuando un grupo de 60 artesanos se negaron a realizar sus trabajos en el Valle de los Reyes.
Dejando claro que la agenda de género urge y que en algunos temas produce angustia y dolor, que la violencia de género debe erradicarse y es necesario que todo el peso de la ley caiga sobre quienes la perpetran, que la discriminación constituye una aberración que avergüenza, que todos los países deben arbitrar todos los medios para generar igualdad de oportunidades, sería interesante poder encontrar algún mecanismo más innovador y disruptivo en el siglo XXI para canalizar reclamos y visibilizar temas.
Dicho esto, en esta columna pretendo concentrarme en sólo un aspecto de la agenda que acaso este muy conectado con otros. Me refiero a la mujer y el trabajo, o para ser más preciso la mujer, la educación y el trabajo.
El incremento de la presencia femenina en el mercado laboral ha sido el cambio más trascendente y significativo de la economía del siglo pasado. Sin embargo, aunque la tasa de participación femenina ha ido creciendo, no lo ha hecho de manera uniforme en los diferentes países de la región y dentro de cada país no ha tenido un comportamiento homogéneo cuando analizamos las principales ciudades.
La participación de las mujeres en el mercado laboral afecta de manera directa al crecimiento económico y a la productividad. Y esto es muy interesante porque se ha escrito mucho acerca de cómo la economía impacta en las mujeres pero no se ha puesto tanto el foco en como las mujeres afectan al trabajo y a la economía.
Un estudio del Journal of Regional Science ha mostrado como la participación de las mujeres en el mercado laboral americano ha influido en el crecimiento salarial. A partir de un análisis de 250 áreas metropolitanas de Estados Unidos se observó de manera recurrente que a más cantidad de mujeres incorporándose en el mercado laboral, la ciudad era más productiva y los salarios aumentaban. Uno de los factores que se observó fue que las mujeres tendían a reemplazar a los hombres improductivos y esto se relacionó con un fenómeno muy concreto: a medida que las mujeres superaban a los hombres en la obtención de títulos universitarios, elevaban el nivel de habilidades y a la vez introducían en el mercado un set de habilidades complementarias. En América Latina el fenómeno vinculado con la educación ya se produjo: hoy es mayor la tasa de graduación universitaria femenina que masculina.
Evidentemente, existe un argumento ético vinculado con la equidad de género que es claro y tiene múltiples aristas pero también es claro el impacto económico.
Sin embargo tanto en Estados Unidos como en América Latina la tasa de participación femenina se ha estancado. Recién a fin de año pasado, hemos superado por primera vez el 50% de participación laboral femenina en nuestra región.
En un contexto global en el que los países ya no solo luchan por crecer sino por hacerlo rápidamente y reducir las desigualdades, aprovechar el potencial de la mujer en los mercados laborales parece ser un primer paso obvio.
Según la Directora del FMI, Christine Lagarde, si los países de América Latina aumentaran la participación laboral femenina hasta el nivel medio de los países nórdicos (aproximadamente 60%), el PIB per cápita podría ser un 10% más alto. Para Olinda Salguero, jefa de Gabinete del Sistema de la Integración Centroamericana (SICA) si en América Latina se impulsara la equidad de género en el ámbito laboral, el PIB de la región podría crecer entre 18 y 20%.
¿Existe una resistencia por parte de los hombres? La OIT sostiene que no, la gran mayoría apoya la inclusión de las mujeres en el ámbito laboral. En el mismo estudio muestra que la mayoría de las mujeres prefieren trabajar por una remuneración. Por otro lado, un tercio de las mujeres empleadas a nivel global manifiesta que su ingreso es una contribución muy importante al hogar y casi otro tercio expresa que es la fuente principal de ingresos.
¿Es fácil conciliar trabajo y familia en América Latina? La pregunta sería: ¿es simple el equilibrio cuando la carrera laboral se desarrolla en mercados rígidos y anticuados?
Las evidentes desventajas que experimentan las mujeres en el mundo laboral sólo se pueden combatir a través de múltiples instrumentos regulatorios, educativos y culturales, que van desde aumentar la flexibilidad en los horarios de trabajo, aumentar las licencias de paternidad que se da a los hombres cuando tienen un hijo, combatir estereotipos de género en la elección de carrera hasta redistribuir las tareas del hogar. ¿Basta con esto? No, es necesario generar marcos regulatorios más modernos, flexibles y seguros a través de diversos tipos de contratos de trabajo formales que atiendan diferentes estilos de vida y necesidades organizacionales. Marcos regulatorios alineados con el siglo XXI.
En América Latina y el Caribe las mujeres ganan el 84% de lo que gana un hombre y, según el Índice de Mejores Trabajos que elabora el BID, tienen mayor probabilidad de tener un empleo informal. El concepto de equal pay pondría fin de la brecha salarial, que consiste en la diferencia de sueldos entre hombres y mujeres. Existe una alianza creada entre la Organización Internacional del Trabajo (OIT), ONU Mujeres y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) que tiene por objetivo, mediante la integración de actores públicos y privados, alcanzar la igualdad de remuneración entre hombres y mujeres por trabajo de igual valor.
Necesitamos dar respuestas urgentes a 117 millones de latinoamericanas que en muchos casos perciben peores remuneraciones que los hombres, cuentan con baja cobertura de seguridad social y tienen menor contacto con la tecnología y la innovación. Urge reconocer primero y redistribuir después, el trabajo no remunerado. Combatir los estereotipos fuertemente arraigados a nivel cultural.
Sesenta años atrás, la edad promedio de esperanza de vida en América Latina era de 55 años, hoy es casi 75 años. Una mayor productividad durante el bono demográfico es clave para poder alcanzar el desarrollo. Cuando analizamos como se compone el universo de personas en edad de producir, se observa que la mayoría de ellas son mujeres. Hay que incorporarlas a la formación de competencias STEM, fortalecerlas en habilidades socioemocionales, consolidar una dinámica femenina que haga hincapié en aprender a desaprender para reaprender sin condicionamientos ni prejuicios. Está claro que no basta con contar con población en edad de producir, hay que prepararla y crear las condiciones para que efectivamente produzcan. Algunos países de la región ya han perdido la oportunidad del bono demográfico y sólo pueden aferrarse a la oportunidad del bono de género.
Formar competencias basadas en la demanda, dinamizar los mercados laborales a través de diversas formas de trabajo formal, desarrollar políticas activas de empleo, ratificar el Convenio 181 de OIT sobre agencias privadas de empleo, incrementar la representatividad femenina, romper el techo de cristal y defender la obviedad que un trabajo es en realidad un set de habilidades que se ponen en juego para contribuir a un objetivo organizacional, sin etiquetas ni estereotipos, son algunas de las iniciativas que debemos implementar ya.
Reducir la brecha existente en la región entre hombres y mujeres es un reto jurídico, familiar, social, cultural y también económico. Necesitamos más mujeres participando del mercado laboral en igualdad de oportunidades. Según el WEF faltan 170 años para cerrar completamente la brecha de género a nivel mundial. Me resisto a esto. Prefiero tomar como referencia todos los 8 de marzo para ver avances concretos, cambios significativos en latinoamericanas que contribuyan día a día al progreso social y económico de sus países.
Si la combinación de talento y tecnología es la que determinará cómo la Cuarta Revolución Industrial impacte en crecimiento sostenible y beneficios para la sociedad, no existen razones para no trabajar de manera urgente, metódica y sistemática en la resolución de la brecha de género.
Marzo termina en pocos días. Mi deseo es que todos los meses muchas mujeres puedan celebrar que sus vidas cambian y que cada una de ellas impacte en el crecimiento de América Latina, sin distinciones de ningún tipo.
Acerca de Martín Padulla
Fundador y Managing Director de Staffingamericalatina. Martín Padulla es Sociólogo (USAL), MBA (UCA) y experto en mercados laborales. Publicó Trabajo Flexible en Sudamérica y Entornos normativos para Agencias Privadas de Empleo en América Latina, dos libros acerca de las nuevas realidades del trabajo.
Sigue a Martín Padulla en Twitter: @MartinPadulla
mpadulla@staffingamericalatina.com
Acerca de staffingamericalatina
Es el único medio digital independiente especializado en los mercados laborales de América Latina.
Genera y difunde contenidos, investigaciones y desarrollos sobre temáticas como Empleabilidad, Empleo Juvenil, Formación para el Empleo, Trabajo Decente, Agencias Privadas de Empleo, Políticas activas de Empleo, Teletrabajo, Articulación Público-Privadas de acciones tendientes a la generación de Trabajo Decente, Empleos Verdes y Responsabilidad Social Empresaria.
Es el punto de encuentro para empresas, proveedores, candidatos, empresas de servicios, académicos y profesionales independientes de América Latina y el Mundo.
Sigue a staffingamericalatina en Twitter: @staffingal