Los servicios privados de empleo son la llave del futuro en América Latina

11, julio

Por Martin Padulla para staffingamericalatina Hacer predicciones es muy difícil, especialmente cuando se trata del ...

Por Martin Padulla para staffingamericalatina

Hacer predicciones es muy difícil, especialmente cuando se trata del futuro. Esta frase se le adjudica al físico danés Niels Henrik David Bohr.

Bohr, Premio Nobel de Física en 1922, murió en 1962 y fue un hombre clave para el futuro. Realizó contribuciones fundamentales para la comprensión de la estructura del átomo y la mecánica cuántica. Paradójicamente, hace muchos años, llegué a él a través del arte: una composición de excelencia de su figura a través del brillante actor argentino Juan Carlos Gené en el contexto de la excelsa obra de teatro Copenhague del británico Michael Frayn en el teatro General San Martin de Buenos Aires.

El avance de la ciencia y la tecnología ha generado fundamentos que han cambiado y seguirán cambiando el mundo en el que vivimos. Las bases de esta revolución han sido Internet, el mundo Mobile, la irrupción del Cloud y el Big Data/Analytics

Al mismo tiempo existen aceleradores de la innovación como las impresiones 3D, las energías renovables, el internet de las cosas, los sistemas cognitivos, la nanotecnología, la robótica, el blockchain, los drones, los genomics, entre otros.

Estos aceleradores son los que nos muestran los escenarios emergentes y los que nos permiten vislumbrar los escenarios futuros.

Los emergentes observables están relacionados con el envejecimiento poblacional, el cambio climático, el crecimiento de la clase media, el incremento de la demanda de energía, el fenómeno de la urbanización, del desempleo tecnológico y la posibilidad de una creciente inequidad, diferentes visiones relacionadas con el concepto de retiro, el cambio significativo de la concepción de trabajo y el aumento de trabajadores independientes o bajo diversas formas de trabajo.

Los escenarios futuros parecen estar marcados por las smart cities; la sharing economy; las diversas formas de trabajo que exigen un aprendizaje durante toda la vida y un tiempo vital laboral diferente al que conocimos, con distintas formas de engagement para personas que vivirán más años, con salud, conocimiento y experiencia para poder aportar al mercado laboral.

Viviremos en modo 4.0;con distintos grados de madurez y sofisticación conformaremos sociedades 4.0 y el crecimiento cualitativo de ciudadanía nos debería llevar a exigir ya, las bases de democracias 4.0. ¿Lo estamos haciendo?

La transición evidentemente es difícil, un mundo VUCA plantean algunos (volátil, incierto, complejo y ambiguo), un periodo de complejidad, caos y contradicciones, plantean otros.

Para las organizaciones, cambiar su configuración para adaptarse a cinco generaciones de trabajadores con foco en el propósito, con vinculaciones diversas.

Para los sistemas educativos reinventarse, digitalizarse y ya no ser parte de un tiempo vital determinado sino estar presente durante toda la vida de un individuo.

¿Cómo lograr marcos regulatorios 4.0 en América Latina? ¿Cómo ser protagonistas del cambio de época y no víctimas del tsunami tecnológico? ¿Podemos co crear un futuro sostenible e inclusivo?

Los marcos regulatorios 4.0 no vendrán a través de grandes reformas, además, las reformas ya no tendrán la relevancia y vigencia del pasado. Será necesario experimentar, crear, corregir.

La evidencia indica que ya es necesario redefinir los derechos laborales.

Tal como se plantea en el informe El mercado laboral digital a debate. Plataformas, Trabajadores,Derechos y WorkerTech elaborado por Albert Cañigueral  “ el objetivo en el horizonte es combinar la flexibilidad y la libertad del trabajo independiente o por cuenta propia con las protecciones y beneficios tradicionalmente asociadas al trabajo asalariado o por cuenta ajena. En otras palabras, dejar atrás y superar la falsa dicotomía heredada de la era industrial que diferenciaba entre el asalariado altamente protegido y el trabajador autónomo prácticamente sin derecho a nada”.

Mientras el viejo orden combate todo lo que emerge, aparecen elementos interesantes. Las plataformas pueden constituirse en partners para el diálogo social. Este debe ser el vehículo para un nuevo contrato social, el canal para que la innovación social tenga lugar.

Del dialogo social surgen los convenios tripartitos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT)

Estoy convencido de que el mejor primer paso hacia marcos regulatorios 4.0 para América Latina es la ratificación del convenio 181 de OIT sobre servicios privados de empleo.

Para este convenio, agencia de empleo privada designa a toda persona física o jurídica, independiente de las autoridades públicas, que presta uno o más de los servicios siguientes en relación con el mercado de trabajo:

  • servicios destinados a vincular ofertas y demandas de empleo, sin que la agencia de empleo privada pase a ser parte en las relaciones laborales que pudieran derivarse;
  • servicios consistentes en emplear trabajadores con el fin de ponerlos a disposición de una tercera persona, física o jurídica (en adelante “empresa usuaria”), que determine sus tareas y supervise su ejecución;
  • otros servicios relacionados con la búsqueda de empleo, determinados por la autoridad competente, previa consulta con las organizaciones más representativas de empleadores y de trabajadores, como brindar información, sin estar por ello destinados a vincular una oferta y una demanda específicas.

La articulación con los servicios públicos de empleo que promueve taxativamente, debería ser la llave de la empleabilidad, de la formación de competencias basadas en la demanda durante las transiciones y la puerta de entrada al mercado laboral formal bajo diversas formas de trabajo.

El sector del staffing tiene en América Latina un desafío enorme: reinventarse, constituirse en verdaderos servicios privados de empleo y convertirse en los especialistas más eficientes para formar trabajadores 4.0 y administrar diversas formas de trabajo formal.

La velocidad exponencial de los cambios genera profundas resistencias. Los derechos laborales tradicionales del siglo XX han sido concebidos para la fábrica, no para la plataforma; la representatividad de los trabajadores, acaso, esté estancada en ese origen. La digitalización de las relaciones laborales exige repensar la protección social asociándolas al individuo y no al contrato de trabajo. La representatividad de los trabajadores demanda un nuevo formato. El diálogo social debe profundizarse.

América Latina no puede quedar aferrada a un concepto de trabajo de mediados del siglo pasado, es imprescindible abrir espacios de debate y experimentación en torno a las relaciones laborales y a los mecanismos de seguridad social para el siglo XXI. Un debate abierto y generoso. A la altura de ese futuro deseado, sostenible e inclusivo.

“El opuesto de una frase correcta es una frase errónea. Pero el opuesto de una verdad profunda puede muy bien ser otra verdad profunda.” Un debate que este a la altura de esta cita que también se le atribuye a Niels Bohr.