La revolución digital necesita de una profunda transformación humana

22, febrero

La convergencia tecnológica está demandando profundas transformaciones en empleadores, trabajadores y gobiernos. ...

La convergencia tecnológica está demandando profundas transformaciones en empleadores, trabajadores y gobiernos. Los países que mejor y a mayor velocidad interpreten la magnitud del cambio, podrán minimizar impactos y posicionarse mejor.

Por Martín Padulla

La Cuarta Revolución Industrial nos está mostrando que en un contexto de profundas transformaciones apalancadas por la tecnología, el factor humano juega un rol trascendental. La esencia creativa y creadora de las personas ya es la verdadera ventaja competitiva para poder innovar y capitalizar los beneficios de las disrupciones.

Son las innovaciones tecnológicas las que generan esas disrupciones que modifican los paradigmas económicos, políticos y sociales en todo el Mundo. Sin embargo, en muchas ocasiones, nos encontramos con reduccionismos que no parecen estar a la altura de la trascendencia de estos cambios. Uber es un indicador. Un primer análisis indicaría que no se trata de una aplicación, ni de un servicio de taxis; sin embargo,  los debates en torno a su impacto se reducen en apoyos o repudios sin ir al fondo de la cuestión.

¿Puede analizarse Uber desde la óptica de las regulaciones actuales? ¿Qué es realmente Uber? ¿Qué paradigmas rompe? ¿Por qué? ¿Qué implicancias tiene su evolución?

Uber existe desde hace menos de 10 años, comenzó siendo parte de una incubadora en San Francisco. Su propuesta de valor implicó usar una aplicación que se convirtiera en una alternativa para desplazarse por las grandes ciudades de forma rápida, programada y más barata que un taxi. Pero en realidad es mucho más que una aplicación que compite con los taxis. Es una compañía de información aplicada a la industria logística que genera dinero por disminuir la asimetría en la información.

Uno de los usos más disruptivos del business analytics y más específicamente del analytics prescriptivo ha sido el “surge pricing”, o “pricing por oleadas”, y el ejemplo por excelencia a nivel global es Uber.

Gustavo Vulcano, Director del Master in Management + Analytics, de la Universidad Torcuato Di Tella, Argentina, brinda una explicación muy clara del surge pricing.  De acuerdo con Vulcano, Uber ajusta el precio dinámicamente según dos parámetros: el volumen de demanda de pasajeros en una zona particular de la ciudad (tiene presencia en más de 600), y la cantidad de conductores (se estima que son más de un millón en todo el Mundo) disponibles en el área. Cada ciudad se divide en hexágonos que abarcan unas pocas manzanas, y cada uno de ellos se trata como un “mapa de calor”. El desbalance entre la cantidad de pedidos de servicio y la disponibilidad de conductores se colorea desde el rojo intenso (cuando el desbalance es grande) a un amarillo tenue (cuando el desbalance es pequeño).  El objetivo no es aumentar los precios per se, sino minimizar el desbalance entre oferta y demanda en el sistema, lo que equivale a minimizar la presencia de rojos intensos. Esto se logra a partir de un factor de precio, que multiplica la tarifa base por un número que se ajusta en incrementos de 10%. Así, la tarifa base podría multiplicarse por 1,8 en momentos de alto desbalance, y volver al valor base 1 cuando el desbalance se compensa. El factor multiplicativo le es anunciado al usuario al momento del pedido de servicio, y éste debe brindar su conformidad para que algún conductor acuda a su localización. Definitivamente más sofisticación, más valor agregado y más servicio que un taxi.

“En lugar de usar ejércitos de empleados o plantas físicas enormes, es una organización más pequeña enfocada en las tecnologías de la información, que desmaterializa los negocios de bienes físicos intensivos característicos del siglo XX, a través de la creación de nuevos productos y canales de ingresos en sólo meses” plantean Peter Diamandis y Steven Kotler al describir las características de una “compañía exponencial”. La compañía de transporte más grande y valiosa del mundo, no es dueña de un solo vehículo. Es que Uber no necesita choferes, necesita talento calificado para seguir innovando a través de la tecnología. Necesita disruptores de su propio negocio.

Hacia fin del año pasado, le compró a Volvo más de 20.000 SUV autónomas. Dicho esto, ¿no parece muy viejo y estéril el debate entre taxistas y choferes de Uber?

Lo que resulta evidente es que las regulaciones no pueden definirse en favor de viejos monopolios. La falta de creatividad, la impericia o el mantenimiento de un status quo obsoleto por parte de quienes tienen que generar los nuevos marcos regulatorios, no puede bloquear la posibilidad de innovar, de crecer y de abrir nuevos mercados.

Esta revolución digital necesita líderes diferentes, con más habilidades vinculadas a una rápida adaptación a los cambios, actores que comprendan que la tecnología está a nuestro servicio y no nos sustituye, que reconfigura trabajo y define nuevas competencias, que nos interpela y exige transformaciones. En muchos países se observa la lógica de resistirse al e-mail para proteger a los carteros

La tecnología está esperando el cambio social. Mientras algunas ciudades pretenden que Uber se adapte a marcos normativos vetustos, grandes corporaciones como Google Ventures, Amazon, Goldman Sachs y BlackRock han invertido en ella y de la mano de ellos,  va camino a  convertirse en uno de los gigantes tecnológicos. Esta empresa que algunos califican de “ilegal” ha cerrado acuerdos con las principales tarjetas de crédito y débito, con los bancos más grandes del Mundo y con las más relevantes empresas de telefonía móvil.

¿Cómo logramos regular de manera inteligente a las nuevas formas de trabajo? ¿De qué manera evitamos la informalidad? ¿Cómo pensamos en beneficios 4.0 para trabajadores 4.0? ¿Cómo formamos a los trabajadores del futuro? ¿Quién los representa? ¿De qué manera? Empleadores, trabajadores y gobiernos están llamados a repensar con urgencia estos temas. Son muchos los foros en los que estos temas se tratan, a veces superficialmente, casi siempre sin lograr cambios rápidamente.

A todo negocio le llega su Uber. Incluso a ella misma. Los vehículos autónomos son una oportunidad y a la vez una gran amenaza. Un documento de Bloomberg  plantea que la conducción autónoma estará disponible en 2020, pero no estará normalizada hasta 2030. La combinación vehículo eléctrico y autónomo va a producir un  impacto sin precedentes en el mercado energético. Cambios y más cambios. No pueden ser abordados con normativas del siglo pasado.

Es posible prohibir los paraguas pero nada nadie puede evitar que llueva. Los países que mejor y a mayor velocidad interpreten la magnitud del cambio, podrán minimizar impactos y posicionarse mejor. América Latina tiene la posibilidad de encontrar el desarrollo en este camino.

Acerca de Martín Padulla

Fundador y Managing Director de Staffingamericalatina. Martín Padulla es Sociólogo (USAL), MBA (UCA) y experto en mercados laborales. Publicó Trabajo Flexible en Sudamérica y Entornos normativos para Agencias Privadas de Empleo en América Latina, dos libros acerca de las nuevas realidades del trabajo.

Sigue a Martín Padulla en Twitter: @MartinPadulla

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