Innovación social en América Latina: Hacia un Gran Acuerdo 4.0

20, junio

La Cuarta Revolución Industrial, la digitalización, la volatilidad de los mercados laborales y las transformaciones ...

La Cuarta Revolución Industrial, la digitalización, la volatilidad de los mercados laborales y las transformaciones vertiginosas, exigen un gran acuerdo 4.0. Urge crear las condiciones para construirlo a través del diálogo social.

Por Martin Padulla para staffingamericalatina

 

Hace muy pocos días terminó el World Employment Conference en Dublín, Irlanda y el concepto de innovación social resonó muy fuerte entre quienes asistimos.

Ya en septiembre del año pasado en París, se presentó un manifiesto en el que claramente se planteó que no hay futuro del trabajo sin innovación social.

La innovación social parece ser la clave para adaptar los mercados laborales a una creciente fuerza laboral diversa y extendida. Los ciudadanos de todo el Mundo buscan flexibilidad en cómo y en donde trabajan pero también requieren seguridad en lo concerniente a sus derechos sociales.

Annemarie Muntz, Presidente de la World Employment Confederation fue contundente al respecto: “Necesitamos reconciliar aquellos opuestos si queremos que el mundo del trabajo sea abierto, inclusivo y sostenible”. “Nuestro sector cree que tenemos la responsabilidad de apoyar a los trabajadores y a las empresas en estas transformaciones. Podemos usar nuestro conocimiento de los mercados laborales para simplificar la complejidad”.

Pero, ¿de qué hablamos cuando nos referimos a la innovación social? ¿Qué es eso en América Latina?

Una forma de abordar el concepto es pensar en un amplio espectro de soluciones innovadoras a problemas sociales y ambientales. Esa forma disruptiva de resolver esos problemas debe ser efectiva, eficiente, justa y sustentable. Esas nuevas ideas además, crean nuevas relaciones de colaboración.

¿Quienes participan de un proceso de innovación social? Es sumamente interesante observar que en estos procesos se resalta el concepto de sociedad en tanto conjunto de individuos que comparten una misma cultura e interactúan entre sí para conformar una comunidad. En Bilbao, España hace muy pocos días pude conocer acerca del entusiasmo de niños entre 10 y 14 años que utilizando conceptos de cuatro asignaturas de su escolaridad aportaban soluciones innovadoras para problemas que ellos mismos detectaban en su ciudad, poniendo en aprietos a los representantes políticos.

Estas estrategias creativas requieren de una participación activa, haciendo tangible el concepto de Berger y Luckmann de construcción social de la realidad.

Son las personas las que innovan, por lo tanto deben ser el centro y el motor del modelo.

En el contexto de la Cuarta Revolución Industrial que conlleva un cambio de época, una transformación completamente diferente a las experimentadas con anterioridad, la innovación social parece ineludible. En un momento histórico en el que se modifica la forma en que vivimos y nos relacionamos, las sociedades necesitan nuevos enfoques y caminos para enfrentar nuevos desafíos.

El Consejo Global sobre Innovación Social del World Economic Forum hace hincapié en que estos enfoques novedosos, prácticos, sostenibles y de mercado que logran cambios sociales o medioambientales positivos, tienen mayor impacto en los más vulnerables.

¿Cómo pasar a la acción? Existen tres elementos que son muy importantes:

  • Los beneficiarios de cada acción son al mismo tiempo actores de su propio desarrollo. La participación y el involucramiento es fundamental.
  • Es necesario pasar a la acción en serio. Haciendo prueba y error, sin aferrarse a preconceptos o al status quo que ya implica el viejo orden.
  • No es posible copiar y pegar. Estrategias muy exitosas en un lugar pueden fracasar en otro si no se tienen en cuenta los factores culturales. La adaptación es vital.

Hemos planteado en otras oportunidades que en cada una de las Revoluciones Industriales anteriores, los trabajos creados implicaban nuevas competencias. Esta Cuarta Revolución Industrial desafía mucho más que las anteriores al mundo de la educación y al mundo del trabajo. La convergencia tecnológica hace exponencial la renovación de conocimientos.

Es evidente que necesitamos alcanzar un Gran Acuerdo 4.0 a través del diálogo social. Urge consensuar premisas básicas que, de una vez por todas, sirvan para diseñar políticas públicas que miren hacia el futuro, más allá de ideologías, partidos políticos y poderes de turno.

Entre las premisas no deberían faltar las siguientes:

  • Educación para el siglo XXI: es clave salir de esquemas competitivos, individualistas y enciclopédicos para conectar con una realidad más colaborativa, de trabajo en equipo, que propicie la creatividad, la innovación y la vinculación con las emociones y la tecnología. Si bien la brecha entre las competencias que genera el sistema educativo y las que demanda el mercado laboral siempre existirá, es posible reducirla conectando al mundo de la educación con el mundo del trabajo. Esto se debe hacer localmente, atendiendo las particularidades de cada zona. La tecnología puede ser un aliado estratégico que garantice el acceso a la educación de todos
  • Competencias para trabajos 4.0: necesitamos formar nuevos trabajadores para que puedan tener éxito en el mercado laboral. Tanto en competencias cognitivas como conocimientos técnicos, matemática y resolución de problemas como también en habilidades socioemocionales como comunicación, negociación, resiliencia o adaptación a los cambios. Necesitamos que las políticas de aprendizaje durante toda la vida se hagan realidad, ofreciéndoles a los trabajadores la oportunidad de combinar trabajo con entrenamiento, especialmente a los más jóvenes a través de contratos de aprendices. Es clave utilizar los periodos de desempleo para desaprender y reaprender. Y fundamentalmente promover activa y sostenidamente el emprendimiento facilitando el derrotero de los emprendedores.
  • Acceso para todos: debemos asegurar igualdad de oportunidades de acceso al mercado laboral a través de diversas formas de trabajo formal. Las regulaciones apropiadas que prioricen a los más vulnerables son las llaves. Las regulaciones deben estar supeditadas a las innovaciones y no al revés. Las disrupciones rompen con el status quo, es imposible que se ajusten a una realidad que vienen a cambiar.
  • Trabajo justo para todos: garantizar condiciones de trabajo decente, un contrato que respete los principios y derechos del Trabajo. Asegurarse ingresos dignos y fácil acceso para los trabajadores en lo que concierne a la información acerca de sus derechos. Considerar las diversas formas de trabajo y la diversidad de los individuos que conforman el mercado laboral. Promover la representatividad real en las negociaciones colectivas y mejorar las condiciones de salud y seguridad para todos los trabajadores incluyendo los nómades y remotos. Personas y medioambiente las variables para la sostenibilidad de la región.
  • Protección social 4.0 que refleje los nuevos ámbitos de trabajo: Organizar beneficios sociales portables, transferibles de manera sencilla asegurando la seguridad y los derechos a los trabajadores cuando los diversos contratos de trabajo finalizan. Es necesario evitar cualquier tipo de inequidad entre las diferentes formas de trabajo. Promover la seguridad del mercado laboral por sobre la seguridad en el puesto de trabajo, poner a la persona en el centro de la escena y no a puestos de trabajo amenazados y/o con certificado de defunción.
  • Intermediación responsable: la adecuada regulación tomando como base el Convenio 181 de OIT permite reconciliar flexibilidad y seguridad a través de las agencias privadas de empleo. Esto a su vez garantiza la articulación público privada para ayudar a los trabajadores a construir sus carreras laborales. Los estándares de calidad y las regulaciones adecuadas permiten dejar fuera de juego a aquellos intermediarios inescrupulosos que no aportan valor al mercado laboral.

Indigna el debate político que refiere al pasado cuando tenemos una agenda tan desafiante en el presente y en el futuro.

América Latina explota de creatividad, existen muchos emprendedores sociales que pueden aportar muchísimas ideas innovadoras valiosas para un Gran Acuerdo 4.0. Nos debemos un espacio para la innovación social.

Tenemos la oportunidad de construir juntos el futuro de la educación y el futuro del trabajo de la región. La innovación social genera disrupción, esa que hoy es imprescindible para el futuro sostenible de nuestras sociedades.

 

 

Acerca de Martín Padulla

Fundador y Managing Director de Staffingamericalatina. Martín Padulla es Sociólogo (USAL), MBA (UCA) y experto en mercados laborales. Publicó Trabajo Flexible en Sudamérica y Entornos normativos para Agencias Privadas de Empleo en América Latina, dos libros acerca de las nuevas realidades del trabajo. Esta trabajando en el proyecto #FOWiberoamerica.

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