El tema laboral está generando noticias desfavorables para el gobierno, no sólo por la resolución del Tribunal Constitucional respecto a la reforma, sino también porque las cifras muestran que definitivamente el empleo empieza a acompañar a una actividad prácticamente estancada.
Primero fue el significativo aumento de la tasa de desempleo de la encuesta de la Universidad de Chile, que subió a 9,4%, y luego el deterioro de las cifras del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), reflejado no sólo en un desempleo al alza, sino también en una evidente mayor precariedad de los ocupados.
En el trimestre móvil enero-marzo la tasa de desempleo subió a un 6,3%, de un 5,9% anterior, lo que da cuenta de un deterioro significativo en el mes de marzo.
Si bien se crearon 104 mil nuevos puestos de trabajo, el empleo por cuenta propia aumentó en 112 mil, mientras el empleo asalariado prácticamente no creció.
La situación del mercado laboral femenino es alarmante ya que está revirtiendo parte de los avances registrados entre 2010 y 2013. La tasa de desempleo femenino alcanzó un 7,2%, a pesar de una caída en la tasa de participación. El empleo asalariado cayó en relación a igual trimestre de 2015, junto con un aumento de 56 mil puestos de trabajo por cuenta propia.
Hay que tener en cuenta que la tasa de desempleo no mide tres elementos que también son señales de alerta; el aumento del empleo a tiempo parcial involuntario, la caída en las horas trabajadas promedio y el aumento de personas inactivas que estarían en condiciones de trabajar, pero que han optado por salir de la fuerza de trabajo.
Sin dudas es necesario tomar medidas urgentes tendientes a dinamizar un mercado laboral que está dando señales muy negativas y de alto impacto social.