La profunda crisis de Brasil y su impacto en el empleo

16, abril

Brasil está transitando por estos días una profunda crisis económica que en el análisis pasa a un segundo plano por ...

Brasil está transitando por estos días una profunda crisis económica que en el análisis pasa a un segundo plano por la aguda crisis política que incluye escándalo por casos de corrupción cercanos al poder.

Los expertos prevén que el PIB brasileño retrocederá 3,45% en 2016, lo que marcaría la primera vez que el país pasa dos años consecutivos de recesión desde 1930-31, cuando el mundo sentía los efectos de la Gran Depresión.

Brasil figura como uno de los países que tuvo peor desempeño económico en 2015 a nivel regional (después de Venezuela) y a nivel del club BRICS de naciones emergentes (que incluye además a Rusia, India, China y Sudáfrica).

La sorprendente expansión económica de Brasil en la década pasada, que llegó a 7,5% en 2010, se basó en gran medida en un aumento del consumo de las familias, que ahora cae a velocidades altísimas con gran impacto social.

Ese modelo se agotó“, planteó Luciano Rostagno, estratega jefe del Banco Mizuho do Brasil,  en declaraciones a BBC Mundo.

A su juicio, la diferencia es que antes la tasa de desempleo era tan alta en Brasil que las medidas del gobierno para estimular el consumo —como el aumento del salario mínimo, exenciones fiscales y subsidios para la adquisición de bienes— lograron mover la actividad económica.

“El problema es que cuando el mercado de trabajo pasó a estar apretado por una tasa de empleo a bajo nivel, comenzó a generar inflación”, explica Rostagno. “Y el gobierno dobló la apuesta: intentó controlar la inflación por la vía de precios administrados, lo que generó un problema fiscal enorme”.

Según el analista, el recorte de inversiones y la pérdida de competitividad de la industria por el alza de los costos de producción debilitaron la actividad, llevando al país al actual espiral descendente.

Se estima que Brasil perdió 1,5 millones de puestos de trabajo formal el año pasado. Se estima también que será mayor el impacto este año sobre todo en los puestos de trabajo menos calificados.

Las principales calificadoras internacionales de riesgo le quitaron al país el grado de inversión que le habían otorgado en la década pasada.

La deuda pública bruta de Brasil ha seguido aumentando en relación al PIB: llegó a 66% en 2015 y se proyecta que este año seguirá creciendo.

Los datos oficiales muestran trimestres y trimestres de caída de las inversiones. Sólo en los últimos tres meses de 2015 tuvieron un retroceso de 4,9% respecto al trimestre anterior.

Una de las lecturas indica que la crisis política y los casos de corrupción afectan de manera directa ya que el índice de confianza industrial se desmoronó al nivel más bajo desde 2001.

Hay una crisis de confianza en las empresas y negocios, que paralizan las inversiones y esto tiene relación directa con el empleo. Todos esperamos las buenas noticias por venir en la principal economía de América Latina.