Uruguay- El mercado laboral en transición

14, enero

La situación regional afecta negativamente el empleo, ya que las actividades que más la sufren son las más ...

La situación regional afecta negativamente el empleo, ya que las actividades que más la sufren son las más intensivas en el factor trabajo.

Por Horacio Bafico y Gustavo Michelín

El mercado laboral se encuentra en un momento de transición, y su comportamiento refleja el cambio de fase del ciclo económico por el que atraviesa la economía uruguaya. En los últimos años, las condiciones mejoraron fuertemente y se alcanzó un alto nivel de ocupación, cercano al pleno empleo y, por consiguiente, un bajo desempleo. Todo ello redundó en mayores remuneraciones de los trabajadores. Alcanzado este estado de situación, el desafío es mantener la cantidad de empleo y lograr mayores remuneraciones. Los datos del mercado de trabajo a junio del presente año muestran que el empleo está en niveles altos y la tasa de desocupación registra cotas históricamente bajas. Pero la tendencia de los últimos meses refleja un lento, pero paulatino descenso en el empleo, y como contrapartida, una leve tendencia al alza de la desocupación.

En este escenario se están llevando a cabo las negociaciones en un número considerable de Consejos de Salarios, en los que alcanzar el doble objetivo de mantener alto el empleo y persistir en el aumento real de los salarios se vuelve complejo.

Del resultado de las negociaciones dependerá en buena medida el comportamiento futuro del mercado laboral. Como en toda negociación, cada una de las partes procurará obtener el mayor beneficio posible. En esta instancia se nota un tono en las demandas con una fuerte inercia al crecimiento real de acuerdo a lo ocurrido en los últimos años y del lado de las empresas la preocupación por no poder satisfacer lo solicitado.

Contexto.

El punto es que la historia reciente está dejando de ser válida en el contexto actual del ciclo económico. Las distintas fuerzas que posibilitaron en los últimos tiempos el incremento del empleo y, por consiguiente, de los salarios reales están menguando. Fundamentalmente, la situación económica en la región. La incidencia de la mano de obra incorporada en las exportaciones uruguayas es muy distinta según el destino de las mismas. Las ventas a Argentina (tanto de bienes, como turismo e inversiones inmobiliarias) son altamente intensivas en el factor trabajo; las exportaciones a Brasil son menos intensivas en trabajo, y el factor más intensivo en las exportaciones al resto del mundo son los recursos naturales.

En tal sentido, la situación por la que atraviesa actualmente Argentina tiene un impacto directo en el empleo. Las trabas impuestas a las importaciones en el vecino país afectan a una serie de ramas manufactureras, pero lo más importante es el impacto en el turismo y la construcción. Es más, el cambio en los precios relativos que se ha generado a nivel del turismo, debido al abaratamiento en Argentina, determina un incremento de los viajes de uruguayos a ese país. El mayor gasto en el exterior implica un menor gasto interno, lo que afecta al sector comercial local. Todas estas actividades relacionadas con Argentina son muy intensivas en mano de obra, y el menor nivel de actividad que están enfrentando, tarde o temprano repercutirá en el empleo.

Por su parte, la economía brasileña no presenta el dinamismo de años anteriores, al tiempo que los precios relativos también se han tornado desfavorables para Uruguay, lo que lleva a que muchos uruguayos en la zona fronteriza estén realizando sus compras en el mercado norteño.

Otro factor que frena el consumo interno es el aumento que experimentó el tipo de cambio en las últimas semanas, lo que afecta fundamentalmente las compras de bienes durables.

Dada la pérdida de competitividad que sufren varios de los sectores intensivos en mano de obra, una ronda de Consejos de Salarios de la que resulten aumentos de los salarios superiores a los que pueden soportar las empresas repercutirá negativamente en el empleo.

Empleo.

La tasa de empleo promedio del segundo trimestre del presente año se situó en el 59,7% de la población mayor de 13 años. Históricamente es una tasa muy alta y equivale aproximadamente a que 1.540.000 personas estén trabajando.

Como la cantidad de gente que quiere trabajar es mayor, aproximadamente 1.651.000, el número de desocupados asciende aproximadamente a 111.000 personas. En términos porcentuales, los desempleados representan el 6,7% de la población que quiere trabajar, que se denomina población económicamente activa.

El Gráfico N° 1 muestra la evolución de la tasa de empleo en los últimos trimestres. Se ve claramente que, desde el pasado año en todos los trimestres (salvo el último de 2012), el empleo fue siempre menor al del mismo período del año anterior. En particular, en los dos primeros trimestres del presente año la ocupación cayó 0,9% y 0,4% respectivamente. En términos absolutos 10.800 y 4.000 empleos menos respectivamente.

Esta evolución es acorde al menor ritmo de crecimiento que mostró la economía en el último año y a las restricciones crecientes que enfrentan los sectores intensivos en el factor trabajo.

Un análisis complementario del mercado laboral consiste en considerar la demanda de nuevos empleos. El Índice de Demanda Laboral de Ceres (IDLC) es una herramienta muy útil al respecto. El mismo se construye en base a las solicitudes de trabajo publicadas en la prensa. Este es un indicador que mide los nuevos puestos demandados, pero no mide las bajas que se van procesando (jubilaciones, cambios de trabajo, despidos, etc.). De todas formas, acompaña al ciclo ya que en momentos de auge, las empresas incorporan más trabajo al ya existente, por lo que aumentan tanto el empleo como el IDLC. A la inversa, cuando disminuye el IDLC, es un síntoma de enlentecimiento en el mercado laboral.

El Gráfico N° 2 muestra que en las últimas cuatro mediciones el IDLC cayó y, en particular, en los tres últimos meses se situó por debajo del nivel registrado el año anterior. Es un dato más que confirma el enlentecimiento que muestra el mercado de trabajo.

Analizando con mayor detalle quiénes son los más afectados, de la Encuesta Continua de Hogares (ECH) del INE surge que son los más jóvenes, ya que el empleo global de los mayores de 25 años no registra mayores variaciones.

Desempleo.

El enlentecimiento en el empleo se vio reflejado en la tasa de desempleo. En el Gráfico N° 3 se ve que la tendencia descendente comenzó a revertirse el pasado año.

Al haber sido los jóvenes quienes más se vieron afectados por la pérdida de empleo, son quienes más sufren el desempleo, que afecta al 20,9% de los menores de 25 años que desean trabajar.

Si el análisis se efectúa por sexo surge que, relativamente, son los hombres los más afectados ya que, como se muestra en el Gráfico N° 4, disminuye la contribución femenina al paro.

Los números anteriores son globales dado que no se divulgan más los datos por rama económica. No obstante ello, cada vez se observan más señales de que la economía se está moviendo a ritmos diferentes para los distintos sectores de actividad, e incluso dentro de un mismo sector para empresas con características o mercados finales diferentes. Por lo tanto, es muy posible que el leve incremento del desempleo esté encerrando problemas que resulten más permanentes al ser estructurales, ya que hay empresas que pierden competitividad y ajustan el empleo.

Quienes pierden su empleo demoran en conseguir trabajo en los sectores dinámicos o no lo pueden obtener por falta de aptitudes, lo que nos enfrenta al grave problema de la calidad de la mano de obra.

Columna originalmente publicada en el periódico El País de Uruguay. Ver artículo completo en el siguiente link: http://www.elpais.com.uy/economia-y-mercado/mercado-laboral-transicion.html