¿Muleta o exoesqueleto?
18, mayoLas workforce solutions ante una encrucijada determinante para el futuro del trabajo de América Latina. Por Martin Padulla para staffingamericalatina Las workforce ...
Por Martin Padulla para staffingamericalatina América Latina está a punto de perder una ventaja que la acompañó ...
Por Martin Padulla para staffingamericalatina
América Latina está a punto de perder una ventaja que la acompañó durante más de medio siglo. Según la CEPAL, la región cerrará su bono demográfico hacia 2028. A partir de ese año, la población dependiente crecerá más rápido que la población en edad de trabajar.
Para 2050, casi uno de cada cinco latinoamericanos tendrá 65 años o más, frente a uno de cada diez hoy. Durante décadas crecimos, en buena medida, porque cada año se sumaban más personas al mercado laboral. Ese motor se está apagando.
La pregunta ya no es cuántos trabajadores vamos a tener sino qué tan capaces serán los que tengamos.
Del número a la capacidad
Los demógrafos llaman segundo dividendo a lo que puede venir después. Una población que envejece tiene incentivos para ahorrar, acumular activos e invertir en la formación de las nuevas generaciones. Si ese ahorro se convierte en inversión productiva y capital humano, la economía puede seguir creciendo con menos trabajadores por habitante.
Pero el segundo dividendo no llega solo. Exige, obviamente, resolver lo que el primero dejó pendiente: productividad estancada, educación desconectada del mercado laboral y una informalidad que alcanza al 47% de los ocupados, según la OIT.
La inteligencia artificial puede cambiar la ecuación. No porque reemplace trabajadores, sino porque puede multiplicar lo que cada uno es capaz de hacer.
La hora del trabajo aumentado
Un estudio de la OIT y el Banco Mundial estima que entre el 26% y el 38% de los empleos de la región están expuestos a la IA generativa. Solo entre el 2% y el 5% corre riesgo de automatización total. El escenario más probable no es el reemplazo, sino el aumento: trabajadores que hacen más y mejor con la tecnología como aliada.
Para que ese aumento se convierta en dividendo, conviene pensar el trabajo como una cadena de cuatro eslabones.
Educar. La educación formal se actualiza más lento que las habilidades que pide el mercado laboral. La IA permite aprendizaje personalizado y verificación de competencias, esto abre la puerta a contratar por lo que alguien sabe hacer y no solo por su título.
Formar. El tiempo entre capacitarse y trabajar puede acortarse drásticamente. Los modelos que reclutan, forman y despliegan talento para un puesto concreto, acelerados por IA, convierten la formación en empleo. Con asistentes inteligentes, buena parte del aprendizaje ocurre ya dentro del trabajo.
Conectar. El trabajo se diversifica: temporalidad, proyectos, servicios por resultado, equipos remotos que cruzan fronteras. Las workforce solutions potenciadas por IA unen talento y demanda bajo diversas formas de trabajo con una precisión antes imposible. Y logran algo decisivo para nuestra región: que el trabajo flexible sea también formal. Cada trabajador formalizado cotiza, ahorra y se protege, y ese ahorro es justamente el combustible del segundo dividendo.
Potenciar entre generaciones. La región desaprovecha a sus dos extremos. Los jóvenes de 15 a 24 años tienen una desocupación casi tres veces mayor que la de los adultos, mientras los mayores salen del mercado llevándose conocimiento valioso. La IA puede ser el puente: extiende la vida productiva de los mayores, captura su experiencia y permite que los jóvenes aprendan más rápido combinando herramientas digitales con mentoría humana.
El riesgo de un aumento para pocos
La misma investigación nos muestra una advertencia muy importante. Las ganancias de productividad, que podrían alcanzar a entre el 8% y el 14% de los empleos, se concentran en trabajadores urbanos, formales y de mayores ingresos. Cerca de la mitad de los 17 millones de empleos que podrían beneficiarse enfrenta brechas de infraestructura digital.
¿Qué significa esto? si la cadena solo funciona para quienes ya estaban mejor, la IA no cerrará la brecha entre formales e informales, sino que la ampliará. Un segundo dividendo que llega a la mitad de la fuerza laboral no alcanza para sostener a una sociedad que envejece.
Lo que vemos desde el sector de las workforce solutions
Lo más relevante es que el sector ve este cambio todos los días. Las empresas usuarias ya no buscan horas de trabajo sino capacidades verificables, listas para producir. El trade off valioso no es cuánto cuesta un perfil, sino cuánto tarda en generar valor.
La IA está transformando nuestra propia industria. Permite identificar habilidades más allá del currículum, diseñar trayectos de formación a medida, acompañar al trabajador una vez incorporado, orquestar todos los sistemas de la workforce solution que no siempre dialogan de la mejor manera para obtener velocidad con precisión. El intermediario que solo conectaba oferta y demanda se convierte en un orquestador que forma, despliega y sostiene talento con soluciones flexibles y formales.
América Latina tiene una oportunidad concreta. En lugar de competir en el mundo por costos, puede exportar trabajo aumentado: talento regional que, potenciado por IA, rinde al nivel de cualquier mercado en el Mundo.
Formar y formalizar, a escala
Ningún actor puede construir esta cadena en soledad. Hace falta una alianza entre el sistema educativo, las empresas y las workforce solutions, con tres compromisos concretos.
Primero, certificaciones de habilidades portables, reconocidas por empleadores y validadas con apoyo de IA, que valgan tanto como un título.
Segundo, programas masivos de formación vinculados a empleo formal desde el primer día, para que capacitarse y cotizar sean parte del mismo camino.
Tercero, incentivos para que los trabajadores mayores sigan activos en roles de mentoría y transferencia de conocimiento, con la tecnología como aliada.
La demografía nos brinda datos concretos: no tendremos más trabajadores. Lo que todavía está en nuestras manos es que sean mejores. La ventana es corta, y la herramienta está al alcance de nuestras manos para lograr innovación social.
Fuentes