¿Muleta o exoesqueleto?

18, mayo

Las workforce solutions ante una encrucijada determinante para el futuro del trabajo de América Latina. Por Martin ...

Las workforce solutions ante una encrucijada determinante para el futuro del trabajo de América Latina.

Por Martin Padulla para staffingamericalatina

 

Las workforce solutions en América Latina parecen estar caminando por el centro de un punto de inflexión. La adopción de Inteligencia Artificial es tema de agenda en la mesa estratégica de la gran mayoría de ellas. Estas empresas proveen servicios en la región del Mundo que tiene una de las tasas más altas de adopción.

La principal preocupación de estas empresas está relacionada con la adopción responsable, según parámetros éticos, de soluciones adaptadas a la cultura regional y especializadas en el negocio. Sin embargo, este punto es necesario, pero no suficiente.

El uso de la inteligencia artificial tanto a nivel individual como colectivo u organizacional tiene dos modalidades muy bien definidas.

Existe un primer formato que es pasivo. La forma simbólica y descriptiva que encuentro útil para determinarla es la de la muleta. Se trata de un uso que genera sedentarismo cognitivo; la IA es un medio para evitar esfuerzo. El humano se vuelve un espectador pasivo que “terceriza” el juicio crítico. El resultado es la atrofia de las habilidades propias. La consolidación de este escenario tiene consecuencias muy complejas

Existe un formato mucho más interesante: el activo. La forma simbólica que encuentro útil para describirlo es el exoesqueleto ya que extiende capacidades. Se trata de un uso que genera Inteligencia Aumentada; una IA que no reemplaza el movimiento, sino que multiplica la fuerza y el alcance. El humano sigue al mando, pero llega a lugares donde su biología sola no alcanzaría. Se trata de un escenario que podría llevarnos al salto evolutivo más relevante de la Humanidad.

La siguiente matriz describe las diferencias en ambas dinámicas:

 

Dimensión Sedentarismo Cognitivo

(IA pasiva)

Inteligencia Aumentada

(IA activa)

El Proceso La IA entrega el resultado final directamente. La IA es un “sparring” para rebotar ideas.
La Curiosidad Se acepta la primera respuesta sin cuestionar. Se usa la IA para profundizar en nuevas capas de duda.
El Rol Humano El humano es un editor de texto (o simple “copiar y pegar”). El humano es un curador de conceptos y arquitecto de sentido.
Evolución Atrofia de la capacidad de síntesis y análisis. Evolución hacia organizaciones más ágiles y profundas.

 

Es evidente que la IA presenta una gran “tentación de fricción cero” y que al entrar en esa tentación incursionamos en un terreno peligroso. Escribir, pensar y diseñar “duele” porque requiere esfuerzo cognitivo. Si eliminamos toda la fricción, eliminamos el aprendizaje. Cuando evitamos esa tentación y nos paramos en la búsqueda de la inteligencia aumentada, la IA pasa a eliminar las tareas mecánicas y podemos dedicar ese “ancho de banda” mental a dilemas más complejos y creativos. Dilemas esencialmente humanos. Irremplazablemente humanos.

La IA es una especie de espejo. Si le pedimos poco, nos devuelve mediocridad y nos vuelve perezosos; si la desafiamos y la usamos para iterar, nos devuelve una versión aumentada de nuestra propia capacidad. Estamos tal vez ante el mayor acto colectivo de libertad de la Historia. La línea de llegada podría estar siempre en el horizonte.

Esto exige repensar y repensarnos en términos evolutivos. Desde esta perspectiva, podríamos redefinir el concepto de productividad: de hacer más cosas a generar mejores ideas.

Para la mirada industrial clásica, la eficiencia se concibe por sustitución. Su objetivo es la reducción de costos y tiempos. Esta perspectiva visualiza a la IA como una “supermáquina” que debe reemplazar tareas humanas para que el proceso sea más económico. Aquí es donde se hace fuerte el sedentarismo cognitivo: si la meta es solo el output rápido, el pensamiento humano estorba. Es la lógica de la línea de montaje aplicada al cerebro.

Por el contrario, desde la mirada evolutiva moderna, la eficiencia se concibe por ampliación. Su objetivo es la creación de valor, la innovación y tal vez la disrupción. Esta perspectiva visualiza a la IA como un socio que libera al humano de lo transaccional para que pueda habitar lo transformacional, lo estratégico. No busca que el humano haga menos, sino que el humano haga cosas que antes eran imposibles.

La siguiente matriz muestra estas diferencias sustanciales:

 

Dimensión Lógica Industrial (Sedentarismo) Lógica Moderna (Aumento)
Meta de la IA Optimización: Hacer lo mismo, pero más rápido. Exploración: Descubrir qué más podemos hacer.
Valor del Humano Operador de herramientas (reemplazable). Arquitecto de contextos (esencial).
Riesgo La “comodidad” genera procesos estandarizados y sin alma. La “fricción creativa” genera saltos disruptivos.
Resultado Un producto genérico y eficiente. Una solución única y disruptiva.

 

El sedentarismo cognitivo organizacional ocurre cuando delegamos el ‘por qué’ a un algoritmo buscando ahorrar minutos, mientras al mismo tiempo perdemos la oportunidad de reinventar y reinventarnos.

En el mindset industrial, el humano se adapta al ritmo de la máquina. En la era de la inteligencia aumentada, la máquina se adapta a la velocidad de la chispa humana. La disrupción no proviene de la IA sola, sino de la pregunta humana que la IA no sabe hacerse, pero que puede ayudar a responder a una escala masiva.

La IA debería haber venido a invitarnos a dejar atrás la obsesión por la productividad mecánica que nos empuja al sedentarismo cognitivo. Si lográramos dejar de pensarla como sustituto, automáticamente habilitaríamos la posibilidad de adoptarla como catalizador de innovación, como socio.

La verdadera ventaja competitiva para las organizaciones innovadoras no es tener la IA más rápida, sino el equipo humano con mayor curiosidad, capacidad de asombro y criterio para usarla.

Todo lo expuesto sin dudas conecta con la necesidad del aprendizaje durante toda la vida e interpela el modo en que construimos conocimiento. El sedentarismo cognitivo se ha convertido en EL riesgo pedagógico crítico, mientras que, por el contrario, la inteligencia aumentada propone una verdadera revolución en la manera en que construimos conocimiento.

Desde el Modelo de Consumo (Sedentarismo), la formación se ve como la adquisición de un producto terminado. El estudiante usa la IA para evitar el proceso de síntesis, análisis y resolución de problemas. El aprendizaje es superficial y transaccional; se obtiene una calificación, pero no hay desarrollo. Es el equivalente educativo a usar un ascensor para “hacer ejercicio” en un gimnasio.

En el Modelo de Co-creación (Aumento), la IA actúa como un tutor socrático infinito. El uso ya no es para obtener la respuesta, sino para diseccionar un problema. El aprendizaje se potencia porque la IA permite al aprendiz enfrentarse a desafíos de mayor complejidad de los que podría abordar solo, acelerando el ciclo de ensayo-error-aprendizaje.

Cambian las métricas. La formación moderna debe premiar el juicio crítico. Esto implica por un lado desafiar al pensamiento. En lugar de pedirle a un aprendiz que resuma un texto, el enfoque de inteligencia aumentada debe pedirle que use la IA para generar tres perspectivas contradictorias sobre ese texto y que él, como humano, defienda cuál es la más válida. Por otro lado, implica fomentar la curiosidad utilizando a la IA para eliminar la barrera del “no sé por dónde empezar”. Al reducir esa fricción inicial, el aprendizaje puede centrarse en la curiosidad disruptiva: explorar “qué pasaría si…” en lugar de simplemente repetir “qué es…”.

Si una persona o un equipo utiliza la IA para interpelar una idea, la herramienta puede señalarle sus propios sesgos cognitivos o lagunas en su lógica. En ese caso, la IA no está sustituyendo el pensamiento, sino que está ayudándonos a entender como pensamos. Estamos ante un escenario de Metacognición Aumentada. Esto en el ámbito organizacional tiene una potencia de impactos exponenciales.

Desde esta perspectiva, el formador es un diseñador de experiencias de pensamiento. Su labor es evitar que el aprendiz caiga en el sedentarismo, diseñando desafíos en los que la IA sea necesaria para escalar el conocimiento, pero insuficiente para dar la respuesta final.

La alfabetización 5.0 y la formación para el trabajo 5.0 no consistirá en saber usar la IA, sino en saber cuándo apagarla para pensar y cómo encenderla para expandirnos.

Si la Inteligencia Aumentada se transformara en el motor, la Cultura de Aprendizaje Permanente (Lifelong Learning) será el combustible.

Estamos en un momento de transición para el concepto de desarrollo organizacional porque el aprendizaje ya se está transformando en el “Sistema Operativo” de la Cultura

Desde la perspectiva industrial, el aprendizaje era una “interrupción” del trabajo (capacitación = pérdida de productividad). En la mirada moderna, el aprendizaje ES el trabajo.  Y si aprender es una forma de trabajar, la relación con el error debe cambiar radicalmente.

Es que la seguridad psicológica es pre condición para la innovación. Para que exista inteligencia aumentada, la cultura debe permitir el error. Debe promover equivocarse rápido y barato para aprender. Si un equipo usa la IA para experimentar una idea disruptiva y falla, la cultura debe premiar el aprendizaje obtenido, no castigar el desvío de la norma. Sin seguridad psicológica, los equipos se refugian en el sedentarismo (hacer lo mínimo y seguro con la IA). Pasar por debajo de los radares. No hacer olas. Jugar a buena.

Inteligencia aumentada implica también desafío al status quo. Una cultura de desarrollo fomenta que la IA se use para cuestionar “cómo siempre hemos hecho las cosas”. La IA puede procesar décadas de datos de una organización y el humano puede usar ese análisis para proponer y diseñar una ruptura radical. La adopción de IA requiere, indefectiblemente, repensar la empresa.

El desarrollo del talento aumentado o exoesquelético requiere de una redefinición del crecimiento profesional. Implica pasar de la especialización a la adaptabilidad. Si antes el éxito tenia que ver con saber mucho de algo, hoy está vinculado a la velocidad de aprendizaje. La cultura debe valorar a quienes usan la IA para aprender nuevas habilidades en poco tiempo y no a quienes atesoran conocimiento estático.

Una cultura moderna, de innovación, democratiza y acelera el desarrollo y utiliza a la IA como mentor virtual. Ya no es imprescindible un mentor senior asignado para crecer; es posible usar la IA para simular escenarios de liderazgo, recibir feedback o entender conceptos técnicos complejos en tiempo real mientras se trabaja.

En esencia, estamos ante el pasaje de la Productividad al Propósito. Este es el punto más profundo de la conexión cultural. El sedentarismo cognitivo es sinónimo de desconexión. Cuando el trabajo es puramente mecánico y delegamos todo a la IA sin pensar, el talento pierde el propósito. Se vuelve un “procesador de prompts” sin humanidad.

La dinámica aumentada es sinónimo de trascendencia. Cuando la cultura fomenta la inteligencia aumentada, el talento siente que la tecnología le da “superpoderes” para resolver problemas más grandes. Esto genera un sentido de pertenencia y desarrollo personal y colectivo; estoy creciendo gracias a mi interacción en mi equipo con la tecnología y no siendo reemplazado por ella.

La siguiente matriz ilumina las diferencias mencionadas.

 

Rasgo Cultural Cultura Industrial

(Sedentarismo)

Cultura de Desarrollo

(Aumento)

Rol de la Tecnología Herramienta de control y ahorro de costos. Plataforma de expansión y experimentación.
Visión del Error Fallo en la eficiencia (evitable). Iteración necesaria para la innovación.
Estructura Jerárquica y rígida (Silos de información). En red y fluida (Conocimiento compartido).
Formación Pasiva y reactiva (Cursos obligatorios). Proactiva y permanente (Curiosidad diaria).

 

Para terminar, la cultura de una empresa 5.0 no se define por lo que dice su misión en la pared sino, entre otras cosas, por lo que sus equipos eligen hacer cuando tienen una IA frente a ellos: ¿la usan para apagar su mente y terminar rápido, o para encender su curiosidad y llegar más lejos?

El desarrollo humano en la era de la IA no puede ser una política de RR.HH. (perdón por el oxímoron poco poético, está escrito con toda intencionalidad en este caso para provocarlos un poco más). Se trata de la única estrategia de supervivencia frente a la posibilidad de obsolescencia cognitiva. El desarrollo humano ampliado es una forma de dejar de pensar en términos de RRHH y empezar a pensar en términos de Talento…un talento ampliado, hibrido (humano y artificial).

El aprendizaje permanente dejó de ser una opción de carrera, es nuestro nuevo sistema operativo. Frente a la tentación de la ‘fricción cero’ que ofrece la IA, debemos reivindicar el valor del esfuerzo intelectual, la duda, la curiosidad y la pregunta incómoda en tanto miembros de equipos con un propósito transformador masivo.

El principal objetivo de un líder transformacional será impedir que la IA sea la muleta que atrofie el criterio de quienes conforman su equipo y procurar que, en cambio, sea el exoesqueleto que les permita abordar problemas más grandes con soluciones más humanas.

El futuro será de los aprendices aumentados: aquellos que, en un mundo saturado de respuestas automáticas, conserven el coraje de seguir buscando las mejores preguntas posibles.

La IA ya es el motor pero el sentido, sigue siendo nuestro.