La Organización Internacional del Trabajo (OIT) concluyó ayer su reunión regional con un llamado a promover el trabajo decente para reducir la informalidad y la desigualdad en las Américas, una región que tiene como principal desafío avanzar hacia un desarrollo sostenible con crecimiento e inclusión social.
“Es muy importante que desde las Américas mandemos al mundo un mensaje común: que no hay desarrollo que merezca el calificativo de humano sin trabajo decente”, planteó el director general de la OIT, Guy Ryder, en su discurso de clausura.
“La democracia sólo se fortalece si existen mejores empleos para todos”, agregó la máxima autoridad de la OIT.
La “Declaración de Lima”, que resume tres días de debates entre 490 delegados, la OIT insta a combatir la desigualdad mediante “políticas públicas integradas, tanto económicas como sociales, que promuevan la inclusión social, el trabajo decente y el empleo productivo, así como un entorno propicio para empresas sostenibles”.
Según los últimos datos de la OIT, existen 130 millones de trabajadores informales en la región, lo que representa casi el 47% de la población laboral.
Durante los debates, el director de la OIT sostuvo que “un obstáculo importante que enfrentaba la región era la persistencia de la informalidad, la cual estaba vinculada con la desigualdad, con la baja productividad (…)”.
Ryder también señaló que “el principal desafío de la región era avanzar hacia un desarrollo sostenible con crecimiento e inclusión social”.
La región tiene la imperiosa necesidad de articular políticas público-privadas para generar más trabajo decente, dinamizar el mercado laboral, reducir la informalidad y generar una puerta de entrada formal para el empleo juvenil.