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Uruguay busca reducir el número de NINIs a través de la formación dual

El presidente de Alemania, Joachim Gauck, visitó Montevideo y estuvo en el centro de educación Ánima. Se reunió con docentes y estudiantes porque allí, desde marzo de 2016, existe una propuesta de Bachillerato Tecnológico innovadora en Uruguay que surgió en Alemania hace cien años.

En la reunión, Gauck dijo que “la clave del éxito del modelo dual está, por un lado en los jóvenes que deben esforzarse y creer en sí mismos, y luego en la participación de toda la sociedad, sindicatos, Estado, y empresas”.

El sistema dual propone un aprendizaje teórico-práctico que brinda a los jóvenes oportunidades laborales mientras estudian.

Según Gauck en Alemania “toda la sociedad cree en que una formación técnica profesional permite a los jóvenes obtener un buen empleo y una vida digna”.

A principios de octubre de 2015, la ONG Ánima había firmado un convenio con los franciscanos conventuales y recibió en comodato una parte de la gigantesca edificación, contigua a la residencia universitaria de los religiosos.

Desde inicios de 2014 se habían dado los primeros pasos para crear la ONG, impulsada por profesionales provenientes del sector empresarial  que conocían la necesidad de contar con competencias pertinentes y docentes con experiencia en otras propuestas de educación no formal.

En Ánima se cursan los tres años del bachillerato, de 4° a 6°, con dos orientaciones, la administrativa y la llamada TIC (Tecnología de la Información y Comunicación).

En el 5° grado los estudiantes empezarán a alternar tres días de estudio en Ánima con dos días de trabajo en empresas contactadas por la ONG, con jornadas de 6 horas y en puestos acordes a lo que están aprendiendo.

En 6° tendrán que cumplir con tres días en la empresa y dos en el aula. El primer año del bachillerato es en cambio pre-dual, permite hacer una transición paulatina para acercar los dos mundos, el de la educación y el del trabajo, estableciendo competencias mínimas de los estudiantes para entrar después al mercado laboral. Empleados o empresarios concurren a Ánima para contar su trayectoria, su negocio y su tecnología, en tanto los estudiantes cumplen con días de observación de la mecánica de las empresas in situ.

Por los días que trabajen, los alumnos tendrán una remuneración de parte de cada empresa asociada al plan, en cumplimiento de la nueva ley de empleo juvenil. En relación a esto Ánima tiene un acuerdo con la Dirección Nacional de Empleo del Ministerio de Trabajo y es probable que se obtenga “un valor de aprendiz” para que todos reciban la misma remuneración más allá de la empresa.

Ximena Sommer, Directora Ejecutiva de Ánima, explicó a El País que después de haber hecho una investigación para un posgrado en políticas sociales notó la desarticulación en Uruguay entre la educación y el trabajo.  “Durante esa investigación conocimos el modelo dual e hicimos un estudio de demanda con empresas del sector tecnológico, en principio le preguntábamos a los empresarios qué competencias debería tener un joven para ser un buen trabajador. A partir de ese relevamiento se decidió crear un plan de formación, una propuesta educativa, con un fin social, para que en tres años los egresados puedan realmente insertarse en empleos de calidad, respondiendo también a las necesidades para el desarrollo del país”, agregó.

Los alumnos de Ánima tienen acceso gratuito, son de nivel socioecónomico carenciado, provienen de muchos barrios de la periferia de Montevideo y Canelones, y para acceder al 4° año del bachillerato pueden tener de 15 a 18 años.

El objetivo es que logren competir en la búsqueda de puestos de trabajo que de otro modo nunca conseguirían.

“No es que vayamos a generar mayor empleo juvenil pero sí le vamos a dar oportunidades a jóvenes sin la imprescindible red de socialización ni la formación en áreas ocupacionales que le pueden permitir un crecimiento aún mayor mientras trabajan. Todas las reglas aquí están basadas en un por qué y eso lleva a generar una nueva cultura; es difícil pero ya estamos logrando que los jóvenes quieran seguir viniendo y vean el trabajo como algo que desean, que les va a dar la oportunidad de superarse”, indicó Sommer.

La infraestructura y el equipamiento de Ánima son de calidad, y eso es parte del mensaje: no ofrecer herramientas pobres sino lo mejor para que los jóvenes entiendan que ellos se lo merecen y deben cuidarlas.

La selección de los jóvenes fue exhaustiva. La propuesta fue difundida por las redes sociales. Se anotaron 150 familias y hubo un sorteo que benefició a los actuales 75 alumnos. Muchos de ellos viajan en ómnibus una hora y media para poder formarse.

En la orientación TIC, de 50 alumnos solo hay 12 mujeres, pero en Administración la gran mayoría son alumnas. Otro objetivo consiste en alcanzar un mayor equilibrio en 2017.

El programa es muy exigente, ya que los días de asistencia tienen un régimen de tiempo completo: de 8:00 a 16:00 en forma obligatoria y hasta las 18:00 de modo optativo.

Los “recreos” en Ánima tienen un comodísimo salón multiuso, que funciona a determinadas horas como comedor y a otras es invadido por juegos de mesa o permite disfrutar del cine y la música.

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