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Trabajar sobre las habilidades para resolver el desempleo juvenil, la productividad de las empresas y la competitividad de un país

Las habilidades blandas no cambian con la velocidad en que lo hacen las competencias técnicas, sin embargo existe un déficit importante de ellas en nuestra región.

Por Martín Padulla para staffingamericalatina

La clase media latinoamericana, más fuerte y consolidada en algunos países que en otros, estableció su identidad en base a la educación. El acceso a la educación de los hijos y el esfuerzo de éstos bastaban para lograr un buen desempeño en el mercado laboral. Esta dinámica era generadora de movilidad social ascendente.

Mientras el conocimiento técnico cambió, y seguirá evolucionando con la velocidad que ha aportado la tecnología a los procesos productivos y al desarrollo de servicios; las transformaciones en las sociedades y en los mercados laborales comenzaron a demandar otro tipo de competencias, habilidades o capacidades que actualmente no se adquieren en la educación formal.

Este cambio profundo puso en duda el paradigma que asociaba educación con progreso. Quienes salían de la educación formal no contaban con estas competencias y esa dinámica ya no garantizaba movilidad social.

El análisis correcto que valida el paradigma incluye la pregunta acerca del tipo de  educación que se asocia a progreso. La clave parece estar en el análisis acerca de las habilidades que se adquieren a través del proceso de formación. O preguntarse cuándo termina este proceso y cuál es el rol del ciudadano. ¿Es un alumno pasivo o un estudiante/aprendiz activo?

El estado de cosas actual muestra un denominador común en los diferentes países de nuestra región: el déficit de las denominadas habilidades blandas o soft skills. Estas habilidades son las vinculadas con la capacidad del trabajador de relacionarse con otros, comunicar, influir, compartir información, escuchar, generar empatía, tolerar la frustración, trabajar colaborativamente, motivar, liderar, entre otras.

Estas habilidades interpersonales no cambian vertiginosamente como sí lo hacen las habilidades técnicas, sin embargo, son muy difíciles de adquirir por parte de los candidatos y de encontrar por parte de las empresas.

Así como hace algunos años atrás el acceso a la educación formal garantizaba desarrollo, en la actualidad difícilmente una persona pueda lograr un gran desarrollo profesional sin contar con habilidades blandas. Estas habilidades son las que permiten ser resiliente ante los cambios, manejarse de manera eficiente en la incertidumbre o buscar soluciones a nuevos problemas.

¿Por qué son tan difíciles de adquirir? Existen por lo menos dos explicaciones posibles: por un lado la educación formal no hace hincapié en estas habilidades y por el otro, los ciudadanos tienden a minimizar  la importancia de éstas.

En el ámbito de las empresas, no son pocos los que plantean que estas habilidades determinan los conocimientos técnicos ya que en el contexto actual no es tan relevante la información con la que se cuenta sino qué es lo que puede hacerse con ella. Es allí, en ese estadio, en donde se pueden encontrar las ventajas competitivas.

Con frecuencia se tiende a pensar que estas habilidades sólo son relevantes para posiciones que requieren de contacto directo con personas. En este sentido, los perfiles comerciales, de atención al cliente o de servicios en general requieren de estas habilidades desde las posiciones que gestionan bajos niveles de complejidad. En las posiciones más técnicas en las que el contacto personal es menor y las habilidades duras son determinantes, las habilidades blandas adquieren valor estratégico para el desarrollo de carrera y la posibilidad de gestionar mayor complejidad a través de posiciones de mayor jerarquía.

Lo interesante es que estas habilidades pueden adquirirse, entrenarse  e incluso perfeccionarse

Como en muchos otros ámbitos el secreto parece ser el logro del equilibrio: competencias técnicas actualizadas basadas en la demanda y formación sólida en habilidades blandas.

Todo trabajador que quiera planificar su desarrollo de carrera deberá saber que necesita adquirir capacidad para enfrentar lo imprevisible, para gestionar la emocionalidad, para escuchar, para hablar y para emprender (ya sea adentro de una empresa –intrapreneurship o fuera de ella, creando una nueva –entrepreneurship). Desaprender hábitos y conceptos arraigados y entrenar la empatía, la capacidad de escucha, la tolerancia a la diversidad, la comunicación efectiva, la creatividad, la inteligencia interpersonal y la toma de decisiones.

Todos somos seres sociales pero no todos interactuamos de la misma manera ni contribuimos con igual intensidad en el ámbito organizacional o en el mercado.

Todo lo que propicie la vinculación y la comunicación en el mundo real (no virtual) constituye en sí mismo un gran campo de entrenamiento de estas capacidades para los millennials.

América Latina tiene un potencial enorme pero para explotarlo es preciso concientizar a nuestra población activa sobre la importancia de conocerse a sí mismo, tener claro cuáles son las fortalezas y debilidades de cara al mercado laboral para poder potenciar esas fortalezas y neutralizar las debilidades. Transmitir la importancia del aprendizaje permanente y de por vida, la necesidad de comunicarse más y mejor. Ser flexible, adaptarse a los cambios, tomar decisiones y gestionar el tiempo de manera efectiva también constituyen competencias estratégicas valoradas por todas las organizaciones que todos los ciudadanos deben tener en cuenta. Por último, la proactividad, la generación de redes, conocer el mundo digital y saber trabajar en equipo también pueden contribuir al progreso social y económico de nuestra región.

Es necesario repensar y adaptar nuestros contenidos. Debemos renovar e innovar en la formación técnica incluyendo también la adquisición y el entrenamiento de habilidades blandas. Fortalecer la alianza estratégica entre educación y trabajo para poder ser más competitivos.

Sin dudas un camino posible y desafiante.

 

Acerca de Martín Padulla

Fundador y Managing Director de Staffingamericalatina. Martín Padulla es Sociólogo (USAL), MBA (UCA) y experto en mercados laborales. Publicó Trabajo Flexible en Sudamérica y Entornos normativos para Agencias Privadas de Empleo en América Latina, dos libros acerca de las nuevas realidades del trabajo.

@MartinPadulla

mpadulla@staffingamericalatina.com

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