EDITORIAL6

Staffing y Outsourcing: Cuándo vender su compañía. Razones y oportunidades

Es posible planificar la decisión de vender la empresa (o una parte de esta) para
optimizar el retorno de la inversión, aprovechando oportunidades o buscando socios que
aporten conocimientos, tecnología, herramientas de gestión y capital de trabajo.

Por Eugenio Micheletti* para staffingamericalatina

En las operaciones de compra-venta de empresas podemos distinguir en primer lugar los casos en los que ocurrieron situaciones por las que el vendedor se ve forzado a tomar la decisión de vender, y aquellos casos en los que el vendedor planifica la operación. Desde el punto de vista financiero, sabido es que conviene vender cuando la compañía está en momentos donde más flujos de fondos genera (flujos de fondos operativo después
de impuestos, calculando estos últimos sobre utilidad antes de descontar intereses perdidos). En estos momentos cualquiera de los métodos de valuación más frecuentemente utilizados determinará un valor superior a momentos en los que los resultados y flujos de fondos no alcanzan los niveles máximos.
Por lo tanto, tal como nuestro sentido común indica, siempre será mejor vender cuando puedo elegir el momento y aprovechar oportunidades, que cuando alguna causa me obliga a buscar compradores.
A merced de las circunstancias
En nuestra experiencia como consultores en procesos de fusiones y adquisiciones, hemos encontrado que las causas más frecuentes de venta NO planificada son las siguientes:
1- Problemas entre los dueños que no se pueden resolver efectivamente. En esta
categoría se incluyen fundamentalmente los problemas en empresas de familia:
entre las distintas generaciones, en la sucesión de las generaciones emprendedoras, y por supuesto los casos de separación o divorcio de matrimonios.
2- El emprendedor no ha podido formar sucesores, o los posibles sucesores son aún muy jóvenes y ya no hay suficiente tiempo.
3- La competencia es mucho mejor, y ha absorbido cuota de mercado de la compañía
4- Cambios en la normativa, reduciendo los márgenes de rentabilidad o haciendo inviable el negocio como estaba planteado inicialmente.
5- Los cambios de tecnología obligan a modificar los procesos e invertir un capital que la empresa no dispone. 6- Dificultades en el manejo económico y financiero de la empresa.
El común denominador de estos inconvenientes es la falta de planificación y/o la gestión deficiente del negocio, ya que aún en el caso de cambios en la normativa, existen a disposición herramientas para poder ir previendo los mismos y adaptándose a las nuevas condiciones del mercado.
Buscar buenas oportunidades…
Por el contrario podemos mencionar muchos casos en los que la posibilidad de vender todo o parte del negocio se analiza con tiempo, manejando distintos escenarios y planificando todos los aspectos críticos del proceso de adquisición y fusión. Esto permite no sólo aprovechar oportunidades de inversores con intención de compra, sino también fomentarlas y buscarlas, mostrando la compañía como una alternativa atractiva.
Entre los casos más frecuentes de venta planificada podemos mencionar:
1- Tiempo de cosechar la siembra: es justo que los emprendedores, luego de años de esfuerzo y desarrollo, se haga del valor de su empresa, o parte de ella (pudiendo quedar con funciones ejecutivas y/o directivas según sus ganas). En el caso de las empresas familiares es una opción atractiva mantener una porción de acciones y
dejar a las generaciones jóvenes en cargos directivos.
2- Diversificación del riesgo: si prima la perspectiva financiera, es conveniente diversificar el portafolio de activos, vendiendo parte de la compañía y reinvirtiendo en otras alternativas financieras.
3- Los planes de crecimiento requieren de capitales adicionales, los que pueden provenir de socios estratégicos
4- Cuando existen compañías globales que no tienen operación en un mercado o región, puede ser interesante que adquieran una empresa local o parte de su paquete accionario. En estos casos los dueños locales logran capitales genuinos, nuevas herramientas de gestión, financieras y tecnológicas, respaldo de una marca global y ventas internacionales.
Siempre hay que prepararse:
En cualquier caso, hay que prepararse adecuadamente para un proceso de venta. Y esta preparación debe contemplar aspectos personales, financieros, operativos, de riesgos del negocio y contractuales para los que continúen en la compañía. Temas que desarrollaremos en próximos artículos. El Directorio tiene la responsabilidad de analizar la posibilidad de vender, total o parcialmente, la empresa, como parte del proceso de planificación de mediano y largo plazo. De esta manera se generan alternativas en momentos en los que la compañía tiene mejores resultados y flujos de fondo, lo que incrementa el retorno para los accionistas.
*Eugenio Micheletti es Director de Emerging Staffing Brokers
emicheletti@emergingsb.com

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