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¿Qué son las organizaciones ágiles?

Por Melina Jajamovich*

No hay una definición de “libro” ni universalmente aceptada de “agile”. De hecho, diría que todo lo que tiene que ver con “lo ágil” es esencialmente polisémico. Sin embargo, creo que una definición es un buen lugar del que partir y por eso, aquí van algunas de mis definiciones preferidas de “agile”:

  • Agile is the art of “DOING” when you don’t know everything you need to do. It is the art of getting something done when the way forward is foggy and questionable – Pete Behrens.
  • “It’s not about doing more work in less time: Agile is about working smarter, rather than harder. It’s about generating more value with less work.” – Steve Denning.

Y las dejo en inglés con total intencionalidad, para demostrar que, hoy por hoy, no existe prácticamente bibliografía en español (ni traducida ni realizada por autores “autóctonos”). ¡¿Qué te parece?! Da para pensar, ¡¿no?!

En fin, no nos alejemos de nuestro objetivo. Una organización ágil es aquella que…

  • “Hace” cuando no sabe todo lo que necesita saber para “hacer”. Es aquella que tiene el arte de “hacer” cuando el camino que se presenta está lleno de niebla y es cuestionable.
  • Trabaja de forma más inteligente (no más duro). No se trata de que haga más trabajo en menos tiempo sino de que genere más valor con menos trabajo.
  • Tiene un mindset ágil. Tiene otra forma de ser que deviene en otra forma de hacer. No solo está abierta al cambio, también está atenta al cambio.
  • Fracasa rápido y barato ¡y aprende más rápido aún! (Ya no sé si la leí o la inventé, pero es de las que más me convoca.)

¿Te resuena? ¿Tiene algo que ver con vos? ¿Con tu equipo? ¿Y con tu organización?

Características de las organizaciones ágiles

En un informe del 2012, la Agile Alliance llegaba a la conclusión que aquellas organizaciones en las que el agilismo arraigaba tenían “un algo” en común: entienden el sistema como un todo; adaptan un liderazgo “catalizador”; se basan en un aprendizaje continuo, basado en experimentos; cultivan un estilo de comunicación abierta; se centran en el valor comercial a largo plazo y en su capacidad de adaptación; sus miembros buscan la maestría.

A su vez, el mismo año, el white paper “Agile Enterprise” de The Open Group sostenía que la empresa ágil es aquella que tiene los siguientes comportamientos: respuesta al cambio; orientación al valor; experimentación; equipos autogestionados; comunicación y colaboración con el cliente; mejora continua y respeto por las personas.

¿Coincidencia? En lo absoluto. Ambos estudios parten de la observación y el análisis de múltiples casos. Léase: no nos están ofreciendo una definición de libro sino que nos están aportando unos datos empíricos que son más que valiosos. Entonces, ¿qué implica cada uno de ellos? ¿Profundizamos un poco más?

Las organizaciones ágiles son cliente-céntricas, es decir, entienden que el cliente es el jefe y hacen todo por “enamorarlo”. Ese es su objetivo central. Y esto define su funcionamiento tanto en el “adentro” como en la relación “adentro-afuera”:

  • La colaboración con el cliente es fundamental. Tenemos que saber qué quiere en cada momento y eso solo podemos lograrlo involucrándolo. Léase: involucrar no es vender. Confianza, confianza, confianza.
  • Los equipos responden a una lógica: tienen todo aquello que precisan para brindarle al cliente todo aquello que necesite. Para eso tienen que ser pequeños, auto-gestionados y basados en una comunicación transparente y abierta. No solo no hay jerarquías sino que no hay egos (o al menos, no debería haberlos). Todos van de la mano, buscando un propósito en común.

Los equipos dejan de ser estructuras jerárquicas en las que se distribuye el poder y los cargos y pasan a ser estructuras horizontales. ¿Y los jefes? En esto, vemos un cambio e-noooooor-me. Los jefes dejan de ser jefes. Su lugar es tomado por el cliente. El jefe pasa a ser un líder ágil. Un líder que confía en su equipo y que trabaja como un coach, ocupándose de liberar el talento de los miembros de su equipo. Pasa del micro-management a un management con propósito… ¡Todo un mundo! ¡Uf! ¡Qué ganas de seguir! Pero da para un post aparte. (Promesa).

Las organizaciones ágiles son grandes “aprendedoras”. Esto no implica que se la pasen de curso de formación en curso de formación. ¡No! Implica que tienen unos valores y unas prácticas orientadas al aprendizaje. El aprendizaje cruza la organización y nadie se queda fuera. Todos deben aprender y todos deben compartir lo aprendido. Y es que así mejora la motivación de las personas y también el capital de la organización.

El aprendizaje se logra a través de tres instrumentos poderosos:

  • Las retrospectivas, que no son otra cosa que “parar la pelota” y analizar qué hemos hecho, qué salió bien, qué salió mal, cómo nos sentimos. Aprendemos así observando y reflexionando con honestidad, transparencia y apertura. Tan simple como poco utilizado y es que en muchas organizaciones nunca hay tiempo de parar la pelota. En fin…
  • El feedback, que es asumir que hay múltiples miradas y que “cuatro ojos ven más que dos”. Aprendemos cuando obtenemos feedback de nuestros pares, de nuestros clientes y de todo aquel que quiera sumar. Una práctica sencilla y desconocida para muchos. Y conocida e incómoda para otros. ¡Vivimos en una sociedad que prefiere no tener feedback! Egos, egos, egos.
  • La experimentación: aquella actividad que nos permite probar cosas nuevas, sabiendo que tenemos un 50% de chances de “triunfar” y un 50% de chances de “fracasar” pero un 100% de chances de aprender. Esto nos exige un entorno seguro, que acepte el fracaso (que no el error) y que cuente con métricas fiables.
  • Toda estructura orientada al “aprendizaje ágil” tiene sentido si tiene un correlato en una toma ágil (=distribuida) de decisiones. Y es que si no existe ese correlato, solo se genera frustración y desgaste. O abandono. La organización ágil es aquella que capitaliza el aprendizaje.

En síntesis

Una organización ágil es aquella que logra adaptarse a los cambios (y a la complejidad) con rapidez y sin dolor gracias a su mindset ágil. Su objetivo es enamorar al cliente. A través de pequeños equipos hace todo aquello que tiene valor para él. Experimentando, fracasando y aprendiendo constantemente. Esto se traduce en  felicidad y productividad.

*Melina Jajamovich es Trainer, Speaker y Coach.

Publicado originalmente en melinajajamovich.com

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