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No es Uber, estúpido, es la economía on-demand

Por Denis Pennel

Uberización, trabajo online, trabajadores digitales, la plataformización de la economía – son todos términos que escucharemos cada vez más para describir las nuevas formas del trabajo. A pesar de que atraen mucha atención, creo que se trata de síntomas de algo más fundamental: el crecimiento de la economía on-demand. Esta es la verdadera revolución económica y su llegada representa un cambio estructural sísmico de nuestra economía, un cambio que ha venido para quedarse.

Entonces, ¿Cuáles son los componentes claves de la economía on-demand? En primer lugar, el reemplazo de la propiedad por la usabilidad – como el compartir el auto-. En segundo lugar, vemos una personalización masiva de la producción –como demuestra el gigante del retail, Zara, y sus colecciones temporarias. A continuación, observamos una servicificación de la industria, donde el producto es igualado o incluso superado por el servicio que lo acompaña –como por ejemplo el leasing de autos o el alquiler de bicicletas en ciudades-. Además, vemos producción en tiempo real, o incluso bienes producidos a demanda –con todos los elementos de políticas de stock cero y estrategia de precios que incluyen-. Las plataformas online y las aplicaciones son una gran demostración de esta tendencia, y, a pesar de que la facilitan, no la causaron.

El motor principal es un cambio en las expectativas de los consumidores. La generación que creció con la producción justo-a-tiempo quiere bienes y servicios ahora mismo.

Las consecuencias de esta mentalidad “lo quiero, lo tengo”, claramente son de largo alcance. Las empresas han tenido que adaptarse e implementar nuevos modelos de producción que permitan la personalización masiva. Para lograr esto, han tenido que volcarse a un sistema de gestión global de supply chain que brinde la velocidad y agilidad que los consumidores demandan.

Desde la perspectiva de un trabajador, esto también ha tenido consecuencias profundas, e impulsado un abordaje del trabajo a demanda – desde la producción y la manufactura a los servicios-. Los tradicionales contratos de tipo permanente han sido reemplazados por contratos determinados por pieza de trabajo y por el periodo de tiempo que toma crear y entregar un determinado producto o servicio. Esto es menos predecible, y debatiblemente menos seguro. Ciertamente requiere de un abordaje diferente de la manera en que vemos el trabajo y el empleo. En la economía on-demand hay mucho trabajo, pero menos puestos de trabajo en el sentido clásico del término. Los individuos son empleados por trabajo y necesitan ser más flexibles.

Creo que esta tendencia sólo está comenzando, y tiene un largo camino de evolución y crecimiento por delante. Estimo que el próximo paso será la impresión 3D, donde los clientes pueden acercarse al negocio de su barrio y comprar zapatos o libros a medida; y donde las librerías serán reemplazadas por outlets que ofrezcan impresoras de alta escala, sin estanterías de libros a la vista.

Al prestar servicios a esta economía on-demand, necesitamos darnos cuenta de que el mundo del trabajo deberá cambiar significativamente. La relación laboral estándar del futuro difícilmente se caracterice por el empleo asalariado. Lo más probable es que involucre a una compleja red de relaciones con trabajadores que buscan una serie de oportunidades laborales diferentes y las construyan en un “trabajo” portfolio –por ejemplo, un par de días en un call-center, más dos noches a la semana manejando Uber, y tres mañana a la semana resolviendo problemas de IT en las computadores personales de personas del barrio.

Claramente, se trata de algo totalmente distinto a las vidas laborales de nuestros padres y abuelos. Pero también ofrece una diversidad y flexibilidad que nuestros abuelos jamás disfrutaron. El punto clave es que los hacedores de políticas públicas adapten las regulaciones de empleo y seguridad social para que apoyen a la economía on-demand. Entonces, ¿Qué deben hacer?

Considero que los gobiernos deben trabajar para lograr mercados laborales más resilientes y adaptables que puedan tolerar estos cambios estructurales. Necesitan actualizar las legislaciones anticuadas que regulan los salarios, los estándares de empleo, los impuestos y jubilaciones, para que se alineen a la nueva realidad del mercado laboral. No deberían agregar cargas y restricciones innecesarias a las empresas, sino crear leyes laborales fáciles de entender, que sean amigables con el empleo. Necesitamos políticas que promuevan mercados laborales inclusivos para ofrecer participaciones en el mercado laboral sostenibles y gratificantes a los grupos vulnerables y menos representados. También necesitamos construir una serie de derechos básicos que apliquen a todos los trabajadores, más allá de su status profesional (asalariados o independientes).

Necesitamos instrumentos y políticas laborales globales que satisfagan las necesidades de una fuerza laboral cada vez más globalizada y diversificada. Un abordaje global o “glocal”, será crucial para un futuro del trabajo sostenible, así como también la necesidad de una movilidad laboral justa que aborde el exceso o falta de trabajo en una escala mundial.

Para facilitar esto, los hacedores de políticas públicas deben promover mayor cooperación entre los servicios de los mercados laborales con asociaciones público-privadas efectivas. También deben construir puentes entre el sector educativo y productivo para asegurarse de que la futura fuerza del trabajo está equipada con las habilidades que las empresas necesitan.

Finalmente, tendremos que ampliar la discusión de las relaciones laborales y el diálogo social en el reconocimiento de los cambios estructurales que están en marcha en el mundo de las relaciones industriales, a medida que la fuerza laboral se hace más dispersa y virtual.

Los países que adoptan regulaciones inteligentes del sector del empleo y reclutamiento, disfrutan de mercados laborales que funcionan mejor. El Índice de Regulaciones Inteligentes de la World Employment Confederation, muestra una clara correlación positiva entre el Indice de Competitividad del World Economic Forum Competitiveness Index y aquellos mercados que obtienen puntajes más altos en términos de regulación inteligente del sector. Estoy convencido de que la economía on-demand tiene el potencial de ofrecer un brillante futuro del trabajo si encaramos de manera renovada al trabajo y las regulaciones, y a las posibilidades que el futuro puede traer.

 

Acerca de Denis Pennel

Managing Director de Ciett y Eurociett. Denis Pennel es un experto en mercados laborales con profundo conocimiento y años de experiencia relacionados con el Empleo a nivel global y europeo. Acaba de publicar “Travailler pour soi”, un libro acerca de las nuevas realidades del trabajo.

Sigue a Denis en Twitter @PennelDenis

 

Acerca de WEC

Como Confederación Mundial del Empleo, WEC es la voz del sector del empleo a nivel mundial, representando habilitadores de mercados laborales en 50 países y a 7 de las empresas más grandes de soluciones en fuerza laboral. WEC brinda un acceso y compromiso único con hacedores internacionales de políticas (OIT OCDE, Banco Mundial, FMI, OIM, UE) y grupos de interés (sindicatos, la academia, think tanks, ONGs). Sus principales objetivos son ayudar a sus miembros a desarrollar sus negocios en un marco legal regulado de manera positiva y ganar reconocimiento por la contribución positiva que hace el sector al mejor funcionamiento de los mercados laborales.

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