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La innovación en la educación y su relación con el desarrollo

Por Martin Padulla para staffingamericalatina

Crear capital humano es uno de los grandes objetivos de un país.

Se ha debatido mucho sobre el crecimiento económico con rostro humano, entendiendo por esto a la inclusión de todos los habitantes en la aventura del desarrollo. Este desarrollo sostenible sólo es posible con educación. Pero ¿de qué educación estamos hablando?

En América Latina la respuesta es compleja porque muchos de sus países deben atender las demandas del siglo XXI con todas sus innovaciones y disrupciones pero además es necesario saldar las deudas del siglo XX (o acaso algunas del siglo XIX).

Para ilustrar la situación que enfrentamos, debemos  trabajar en la retención de nuestros jóvenes en las escuelas para evitar el abandono escolar sin dejar de tener en cuenta que el problema central en nuestras economías hoy es alcanzar el aumento de la productividad del trabajador del saber, acelerar su capacidad de renovar el conocimiento.

La dinámica de esa renovación es impuesta por una ley de obsolescencia aún más drástica que la conocida Ley de Moore.  Hoy se plantea una renovación del conocimiento cada 6 meses, lo que implica una velocidad tres veces superior a la ley creada por Gordon Moore, el fundador de Intel en 1968.

La rapidez para desaprender y reaprender se transformó en un activo estratégico para la empleabilidad.

¿Cómo alcanzar este estadio en un contexto de tanta desigualdad? El primer paso es evitar pensar el futuro con categorías del pasado. Los profesores de generaciones pasadas podían esperar que lo que enseñaban sería válido para sus estudiantes durante toda su vida. Hoy, las instituciones educativas están formando jóvenes para empleos que no han sido creados, para usar tecnologías que aún no han sido inventadas y para resolver problemas sociales que todavía no podemos imaginar. El futuro necesita ser integrado, colaborativo y estar conectado con contextos del mundo real. Es por esto que no podemos seguir discutiendo si la Educación debe conversar con el Trabajo o no. Se trata de un tema imprescindible para el progreso social y económico de nuestros países.

Necesitamos educadores profesionales que pongan foco en el futuro de sus estudiantes y no en el pasado de ellos; esto implica conectarse, interactuar, colaborar, innovar. Son los responsables de transformar la escuela en un espacio colaborativo generador de ideas. Sin innovación, la escuela es un ente burocrático que reproduce desigualdades.

Es cierto que para transformarla en un “vehículo”  generador de movilidad social tenemos la urgencia del debate entre cuestiones estructurales imprescindibles para garantizar una educación integral e inclusiva y cuestiones operativas fundamentales como el enfoque pedagógico. Es interesante señalar para quienes sostienen que no es importante la conversación  entre la educación y el trabajo que, indefectiblemente este dialogo se produce, y de la peor manera, cuando la escuela no logra retener  y esto se transforma en el flagelo del trabajo infantil. No podemos tolerar ni naturalizar esto. Transformar es un deber moral.

Existen voces que plantean que la programación es el nuevo lenguaje de este siglo. Una extensión de la escritura porque es una habilidad que les permite a los jóvenes  escribir nuevas cosas: animaciones, simulaciones, historias interactivas y videojuegos. Lo visualizan como una gran oportunidad permite diseñar procesos de enseñanza-aprendizaje basados en la inmersión, la motivación, la diversión, la exploración y la interactividad.

Estimular el pensamiento crítico y la creatividad no es viable con metodologías obsoletas como tampoco es plausible con solo colocar una pizarra digital en el aula. El concepto de formación durante toda la vida también incluye a los formadores. Necesitamos promover que el desaprendizaje-reaprendizaje comience con los formadores.

Formadores innovadores serán capaces de atraer, explotar potencial y retener talento. Son los actores sociales  que podrán replicar la lógica del mundo productivo en la escuela  ya que en el “mundo real” el principal objetivo de las organizaciones es y será atraer y retener a los mejores talentos.

Crear talento implica que el niño esté en la escuela desde los tres años para que al llegar al primario haya superado cualquier desventaja inicial; la escuela primaria debe preparar con eficiencia para el secundario y  este debe ser  el ámbito para ganar en autonomía, fortalecerse en habilidades técnicas y socio-emocionales y  acceder a prácticas profesionales en conexión directa con el mundo del trabajo. Si queremos aprovechar el bono demográfico debemos tener certeza de que este proceso funciona con alta calidad.

Enfoques pedagógicos como el espiral del pensamiento creativo desarrollado por Mitchel Resnick en el que la dinámica implica: imaginar, crear, jugar, compartir, reflexionar e Imaginar… facilitarían el proceso integrador de mejora continua.

Estos cambios en los enfoques pedagógicos pueden posicionar a  la escuela como el lugar más importante del barrio, el punto de encuentro, el espacio en el que se aprende, se experimenta, se practican deportes, se accede a un mundo que dispara emociones positivas.

No se trata de actualizar la educación sino de transformarla. El formato de la escuela se ha mantenido casi intacto durante muchos años, no se ha adaptado a la sociedad del conocimiento. Formas y contenidos deben tender a articular al sistema educativo con el mundo del trabajo y al secundario con la universidad. En el medio de esta interacción debemos generar instancias de formación de competencias basadas en las necesidades del mundo productivo y de la sociedad moderna.

La Cuarta Revolución Industrial  encierra amenazas y grandes oportunidades. Si creamos capital humano pertinente, modernizamos nuestros marcos regulatorios y apostamos al aprovechamiento del bono demográfico la posibilidad de neutralizar a las primeras y capitalizar a las últimas serán muy grandes.

La innovación en la educación y la formación para toda la vida en competencias que atiendan las necesidades de la sociedad son condición necesaria para el desarrollo.

 

 

Acerca de Martín Padulla

Fundador y Managing Director de Staffingamericalatina. Martín Padulla es Sociólogo (USAL), MBA (UCA) y experto en mercados laborales. Publicó Trabajo Flexible en Sudamérica y Entornos normativos para Agencias Privadas de Empleo en América Latina, dos libros acerca de las nuevas realidades del trabajo.

Sigue a Martín Padulla en Twitter: @MartinPadulla

mpadulla@staffingamericalatina.com

 

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