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La agenda de las cinco prioridades

América Latina debe decidir rápidamente si quiere seguir debatiendo su pasado o procurar generar consensos sobre la agenda del futuro. El futuro del trabajo es el futuro de nuestras sociedades y a la oportunidad del desarrollo solo se accede poniendo foco en las prioridades

Por Martín Padulla para staffingamericalatina

Desde hace algunos años tengo el gusto de interactuar con los principales referentes del mundo de la educación y del trabajo de las ocho principales economías de América Latina.

Además de disfrutar de la vastísima cultura de nuestros países, de saborear la exquisiteces locales y de fortalecer lazos de amistad, siempre tengo la sensación de que en nuestros países muchas veces estamos atrapados en debates que tienen que ver con nuestro pasado o nuestra historia y no logramos canalizar toda nuestra energía, conocimiento y creatividad en los temas que son trascendentes para nuestro futuro. Pero, ¿cuáles son esos temas?

Estoy convencido de que la región tiene una única oportunidad para alcanzar el desarrollo. En este sentido parece razonable encausar todas nuestras iniciativas en torno a esa oportunidad. ¿En qué consiste? Básicamente en aprovechar la ventana de oportunidad demográfica creando un clima de negocios adecuado para empresas 4.0 y un quantum de talento pertinente para poder llevarlas adelante. Empresas 4.0 y talento 4.0

Evidentemente tenemos desafíos importantes a resolver y la forma de hacerlo es consensuar una agenda que a mi criterio debería tener cinco prioridades que están interrelacionadas:

Transformar a todos nuestros jóvenes NINIs en SISIs

La región tiene más de 20 millones de jóvenes que no estudian ni trabajan. Necesitamos generar distintos estímulos para bajar ese número y aumentar el número de jóvenes que estudian y trabajan. Es necesario incluir a más jóvenes en sociedades del conocimiento.

El camino de aprender a desaprender para reaprender es el único posible para obtener los trabajos del futuro. Debemos concentrarnos en el acceso a la educación, en la retención de los estudiantes y en la renovación de contenidos y metodologías.

Recalcular el concepto de educación.

Nuestros sistemas educativos deben conectar rápidamente con una realidad menos individualista y más colaborativa, de trabajo en equipo, de objetivos comunes. Tenemos que ir a un modelo menos enciclopédico y desarrollar dinámicas más experimentales, que conecten con emociones, que creen experiencias memorables. Un sistema que persiga la formulación de buenas preguntas y no la repetición de respuestas preestablecidas.

Necesitamos que nuestros niños y jóvenes aprendan a convivir con la incertidumbre, que desarrollen competencias socioemocionales. Tenemos que profundizar el conocimiento de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas a través de nuevas metodologías. Debemos borrar las fronteras entre lo teórico y lo práctico.

Formación para el trabajo

Recalcular el concepto de educación implica consolidar el concepto de aprendizaje durante toda la vida, ya no como acumulación de conocimiento sino como proceso de aprendizaje, desaprendizaje y reaprendizaje conectado con el desarrollo y la convergencia de diversas tecnologías que impactan de manera directa en el mundo del trabajo.

Si la convergencia tecnológica torna difusa las fronteras entre lo biológico, lo físico y lo digital, es necesario volver más difusa la frontera entre educación y trabajo. La formación dual, los contratos de aprendices, las prácticas profesionales y toda forma de aprendizaje conectado con las necesidades socioproductivas, constituyen una herramienta vital para la inclusión de los jóvenes en un mercado laboral debe ser cada vez más dinámico

Formalidad en el mercado laboral

América Latina tiene en promedio un 40% de informalidad laboral. El empleo no registrado en la región afecta a más de 130 millones de personas. El 73% de los que menos ingresos tienen trabajan de manera no registrada; mientras que dos de cada tres, entre los que más tienen, conservan un empleo formal. Desde hace varios años Guatemala (con 73% de trabajo informal) y Honduras (con 72) están al tope, con más del 70% de sus trabajadores en negro. Panamá (41%), Ecuador (49%), México (53%), Colombia (54%), Paraguay (63%) y Perú (64%). Argentina y Brasil muestran números apenas por debajo del promedio. Costa Rica y Uruguay, exhiben los números más bajos de trabajo no registrado, con 30% y 33%, respectivamente. Demasiada gente que no puede proyectarse.

Si analizamos que ocurre con los jóvenes vemos que seis de cada diez tienen un trabajo informal. Necesitamos crear mercados laborales más dinámicos, formales e inclusivos. Los mercados laborales más desarrollados se mueven entre 35 y 40 contratos diferentes de trabajo y están abiertos a regular nuevas modalidades de trabajo para preservar un marco con derechos para los trabajadores.

No podemos seguir aferrados a un modelo de trabajo que no está relacionado con los nuevos modelos de negocios que se desarrollan en la economía del conocimiento o economía colaborativa. Es necesario garantizar trayectorias laborales de trabajo decente para nuestros jóvenes. Debemos recalcular también el concepto de trabajo para transformarlo en trabajo del siglo XXI, en trabajo 4.0

Modernización del mercado laboral poniendo a la persona y a su empleabilidad en el centro de la escena

Necesitamos mercados laborales más dinámicos que permitan un fácil acceso a diversas formas de trabajo coexistiendo con un sistema de formación para trabajo robusto, eficiente y en permanente revisión y actualización. Necesitamos un mercado laboral 4.0 que permita atraer a los trabajos del futuro y que se reinvente permanentemente.

Es hora de trabajar de manera metódica y sistemática en estas prioridades. Existen iniciativas muy interesantes a replicar. Se han relevado 845 empresas en el Mundo que desalentadas por la falta de actualización del sistema educativo, han creado sus propios centros de formación; existen iniciativas como GAN 4Youth que tienen como misión crear “jobs for youth and skills for business”; en muchos países se han creado alianzas estratégicas entre los servicios públicos de empleo y los servicios privados de empleo para alcanzar mayor eficiencia en la formación de competencias basadas en la demanda y en la inserción laboral de jóvenes y vulnerables, muchos otros países están adecuando la formación dual alemana o suiza a sus culturas y marcos regulatorios.

América Latina necesita que su gente en edad de trabajar, efectivamente trabaje. Para esto es imprescindible fortalecerlos, darles conocimientos, competencias, habilidades. Ellos esperan que quienes conducen el debate, de una vez por todas, dejen de mirar por el espejo retrovisor y se decidan a acelerar con decisión hacia el futuro.

Acerca de Martín Padulla

Fundador y Managing Director de Staffingamericalatina. Martín Padulla es Sociólogo (USAL), MBA (UCA) y experto en mercados laborales. Publicó Trabajo Flexible en Sudamérica y Entornos normativos para Agencias Privadas de Empleo en América Latina, dos libros acerca de las nuevas realidades del trabajo.

Sigue a Martín Padulla en Twitter: @MartinPadulla

mpadulla@staffingamericalatina.com

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