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Jóvenes, informalidad y exclusión

Entre el riesgo de perder el bono demográfico y la oportunidad del desarrollo

Por Martín Padulla para staffingamericalatina

La semana pasada tuve la oportunidad de participar en paneles de alto nivel sobre la problemática del empleo juvenil invitado por Adecco y GAN4Youth en Buenos Aires y en Santiago.

En Argentina mi presentación hizo hincapié en el fenómeno de la informalidad en los jóvenes con empleo y en Chile el foco estuvo más orientado a la necesidad de la inclusión. En ambos casos la importancia de la temática está relacionada con la posibilidad de perder el bono demográfico.

El bono demográfico es un fenómeno que se da dentro del proceso de transición demográfica en el que la población en edad de trabajar es mayor que la dependiente (niños y adultos mayores), y por tanto, el potencial productivo de la economía es mayor.

Argentina se encuentra en esta etapa, transita el período en el cual hay más habitantes en la población económicamente activa. El escenario es el siguiente: pocos niños, pocos adultos mayores  y mucha gente trabajando. Su bono demográfico, sin embargo, se acaba en 2035. Es por eso que son muy urgentes las “urgencias” si se me permite la redundancia descriptiva.

En Chile los cálculos indican que el denominado período mágico termina en 2025, en ese año la tasa de dependientes vuelve a superar a la tasa en edad de trabajar pero esta vez ya no por cantidad de niños sino por cantidad de adultos mayores. La urgencia requiere de mayor eficiencia en la inversión en educación, capacitación y empleo.

Si no se aprovecha el “bono demográfico” o la denominada “ventana de oportunidad demográfica”, en la etapa posterior que por razones obvias se llama envejecimiento, es muy difícil crecer y alcanzar el desarrollo.

Latinoamérica tiene hoy la mayor parte de la población en edad económicamente activa, entre 15 y 59 años, con capacidad para trabajar, ahorrar e invertir.

La posibilidad de crecer durante la ventana de oportunidad demográfica se da por la concurrencia de dos efectos positivos: el primero es que, como hay más gente en edad de trabajar, el PBI puede crecer más rápido; el segundo  es que en este período hay más “ahorradores primarios”; gente en edad de ahorrar mucho.  A mayor disponibilidad de ahorro,  mayor capacidad de acumulación.

Ahora bien, ¿qué sucede con  las políticas públicas? Tratando de hacer una síntesis se podría decir lo siguiente: si se distorsionan los incentivos para el ahorro nos alejamos del objetivo; si se fomenta el consumo, llegaremos a viejos sin ser ricos; si el sistema de seguridad social y de salud son deficientes, en la etapa de envejecimiento habrá problemas y le dejaremos un pasivo a las generaciones futuras; si la seguridad jurídica es endeble, no habrá inversiones. La conclusión podría ser la siguiente: si no se visualiza correctamente la oportunidad del desarrollo, además de perderla, le dejaremos un gran pasivo a nuestros hijos.

En el G-20 hay tres grupos bien diferenciados, los países ‘viejos’ en los que ya se cerró la ventana demográfica (Inglaterra, Italia, Francia, Alemania y Japón); los países en los que la ventana se cierra en esta década (Canadá, Australia, Estados Unidos, Rusia y Corea) y los que aún tienen un largo período de dividendos (China,  Argentina, Brasil, México, Indonesia, Turquía, Arabia Saudita, India y Sudáfrica). Este último grupo tiene mayor potencial de crecimiento y, por eso sus proyectos de inversión son los de mayor rentabilidad. El desafío para estos países es hacerse ricos antes que viejos pero para lograr esto es fundamental crear capital humano.

Un punto importante a considerar es que cambió el paradigma. Durante muchos años el talento iba detrás del capital para encontrar un empleo o emprender, hoy el capital busca el mejor talento para implementar sus proyectos de inversión. Los trabajos del futuro estarán en donde estén los mejores talentos para desarrollarlos.

Si no preparamos ya adecuadamente a nuestra juventud no podremos enfrentar efectivamente el desafío de sociedades más envejecidas en el futuro. Y mientras tanto asistiremos a escenarios de informalidad, exclusión y marginalidad

En algunos países, como Cuba y Chile, la relación de dependencia ya está aumentando. Otros países, como Bolivia y Guatemala, tienen más tiempo por delante para aprovechar el bono demográfico.

Venezuela ya ha desaprovechado su oportunidad. Los asesinatos son la primera causa de muerte en jóvenes de 10 a 19 años, según un estudio realizado por UNICEF.  Según COFAVIC, 68% de los homicidios que se cometieron en el país corresponden a jóvenes menores de 25 años.

Para la investigadora Silvia Gorgiuli, en el caso de México no se dio la formación de capital humano para el trabajo, ni la integración al trabajo y tampoco se han dado las condiciones laborales que favorezcan el ahorro. En México también aparece en el análisis el fenómeno de emigración. A nivel mundial 7 de cada 10 migrantes tiene entre 15 y 24 años. Estados Unidos es una tentación para los jóvenes mexicanos con calificaciones. Sin embargo, México aún tiene una oportunidad para registrar un crecimiento económico interesante: se trata del bono de género, es decir, aumentar la participación de las mujeres en el mundo del trabajo. El país azteca tiene una tasa de participación femenina baja si se compara con Argentina o Uruguay. El bono de género depende de la forma en que se integren las mujeres, es necesario impulsar políticas para favorecer mayor integración de la mujer al trabajo.

Los números evidencian que el sistema educativo en la región tiene el enorme desafío de retener a los jóvenes, especialmente a las mujeres. Según datos de CEPAL, el porcentaje de madres adolescentes que viven en hogares pertenecientes al quintil más pobre es cinco veces superior al de las que habitan en hogares del quintil más rico. En Chile cuando desagregamos muchos de los excelentes ratios generales nos encontramos con números nada alentadores en los primeros dos quintiles. Tenemos todo un desafío en materia de inclusión y debemos actuar muy rápido.

La evidencia también indica que la educación técnica ha mostrado tener mejores resultados que la educación generalista, dado que prepara mejor a los jóvenes para su inserción laboral entre otros factores por la práctica incluida en el período formativo. Necesitamos extender las prácticas profesionales, la educación secundaria debe reformularse hasta ser el camino que conduzca a prácticas profesionales, sistema de aprendices o pasantías. Debemos arbitrar los medios para que nuestros jóvenes aprendan a trabajar. Fortalecer a nuestros jóvenes en competencias técnicas y también en competencias socio-emocionales.

GAN4Youth en este sentido puede ser una gran herramienta que permita fortalecer una red de aprendices con orientación al mercado, un colectivo que permita compartir las mejores prácticas globales para generar un sistema de mejora continua.

Durante el bono demográfico también es necesario que la población activa mejore su productividad.  Este objetivo se logra con inversión en educación y promoviendo el trabajo decente. Cuando analizamos las trayectorias de los jóvenes hacia el trabajo decente, vemos que muy pocos lo logran y nos encontramos antes las vergonzosas tasas de empleo informal. Esto sin ninguna duda es trabajo precario. Existen herramientas efectivas para revertir esta situación.

Hemos sugerido tres líneas de acción que nos parecen importantes que se instrumenten lo antes posible:

  • Es necesario establecer una red sólida de aprendices y prácticas profesionales que se ajuste a las necesidades productivas presentes y futuras. Una red sólida que comparta buenas prácticas globales y que disminuya las inequidades internas del sistema educativo formal. GAN4Youth puede ser un actor social clave en este sentido.
  • Los servicios públicos de empleo constituyen una herramienta eficaz que necesita alcanzar mayores niveles de eficiencia. El modelo de articulación con los servicios privados de empleo, muy exitoso en otros países, podría impactar positivamente en pertinencia y en más y mejor intermediación laboral. Es deseable que los países de la región ratifiquen el Convenio 181 de OIT sobre agencias privadas de empleo que promueve la colaboración entre ambos servicios de empleo y que se establezca una agenda común.
  • Es importante lograr el compromiso de todos los actores sociales vinculados a la educación y al trabajo para crear un mercado laboral más moderno, dinámico e inclusivo

Todavía tenemos una gran oportunidad. No nos queda mucho tiempo…

Acerca de Martín Padulla

Fundador y Managing Director de Staffingamericalatina. Martín Padulla es Sociólogo (USAL), MBA (UCA) y experto en mercados laborales. Publicó Trabajo Flexible en Sudamérica y Entornos normativos para Agencias Privadas de Empleo en América Latina, dos libros acerca de las nuevas realidades del trabajo.

Sigue a Martín Padulla en Twitter: @MartinPadulla

mpadulla@staffingamericalatina.com

 

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