Denis1

El impacto de la era del individualismo sobre el trabajo y el empleo

El crecimiento del individualismo nos ha impulsado a expresarnos en cada aspecto de nuestras vidas. La generación actual está acostumbrada a personalizar todo para que se ajuste a sus gustos e intereses personales –desde la ropa que usan hasta el contenido que envían a través de sus smartphones.

Inevitablemente este triunfo del individualismo también tiene un impacto significativo en el trabajo. Mientras que antes las vidas laborales se caracterizaban por ser un “talle único”, actualmente los trabajadores disfrutan de un abordaje cada vez más “a la carta” respecto a sus trabajos –lo que incluye el tipo de contrato bajo el que trabajan, los términos de su jubilación, horarios laborales, vacaciones y sueldos.

De hecho, el porcentaje de personas empleadas en todo el mundo bajo contratos no estándar sigue creciendo. En Japón, el 35% de las personas trabaja bajo contratos no permanentes y este porcentaje es del 40% en la Unión Europea. Por otra parte, el 15% de la fuerza laboral en la Unión Europea -alrededor de 33 millones de personas- trabajan de manera independiente, porcentaje que crece al 25% en EEUU. Incluso aquellos europeos con contratos laborales estándar trabajan actualmente en horarios atípicos –con dos tercios trabajando por las noches o los fines de semana, en oposición al clásico modelo de 9hs a 17hs.

Nos estamos moviendo de ser una sociedad de masas a ser una de elecciones, tribus y diferenciaciones. Incluso en las culturas asiáticas, cuya tradición es más bien colectiva, vemos un crecimiento de la personalización y de patrones individuales de consumo.  En los espacios laborales, este abordaje cada vez más personal refleja la diversidad de la fuerza de trabajo y las necesidades de los individuos. Los métodos de producción han cambiado y los avances en las tecnologías de la información han permitido que las personas trabajen de manera diferente, operando de manera remota y reuniéndose en equipos virtuales de manera informal. Además hay cada vez mayor interconexión entre la vida laboral y privada a medida que las personas construyen redes y alianzas informales en lugar de lo que solían ser colegas.

En pocas palabras, se está dando un cambio estructural en la forma en que los negocios y los individuos se relacionan. Los individuos buscan empoderamiento. En lugar de la vieja relación de tipo “comando y control” con los empleadores, ellos buscan términos de mayor igualdad con sus colegas y de decidir sus propios horarios y condiciones de trabajo.

Entonces, ¿qué significa todo esto para el futuro del trabajo? Lo que es cierto es que el contrato permanente full-time típico de la economía basada en la manufactura de los años 50 está desapareciendo y con él, también se está extinguiendo el concepto de “un trabajo para toda la vida”. Las carreras laborales del futuro serán multifacéticas. La vida laboral promedio incluirá periodos en relación de dependencia, algunos años de autoempleo así como también momentos de desempleo.

Inevitablemente, el crecimiento del individualismo también tienen sus aspectos negativos, y no todos los trabajadores se beneficiarán con esta tendencia. Los que tienen menor grado de calificación no podrán imponer sus preferencias tan fácilmente y aquellos cuyos trabajos no están muy afectados por la revolución digital –caracterizada como “high-touch” o “high-presence”, como por ejemplo los camioneros, trabajadores de líneas de ensamblaje o de construcciones – no podrán trabajar de manera diferente de un momento a otro.  Lo cierto es que lo más factible es que en el futuro veamos que los empleados con habilidades demandadas tendrán libertad de tomar sus propias decisiones y que podrán solicitar a sus empleadores que se adapten a su forma de trabajar. Por ende, plomeros, constructores y contadores tendrán más chances de negociar sus términos mientras que los graduados recientes con menos habilidades no gozarán de tantas libertades.

Debemos recordar que el trabajo también puede ser una fuente de sufrimiento –especialmente para los trabajadores pobres que no ganan salarios decentes a pesar de tener un trabajo-. Por esta razón para muchos el crecimiento de contratos y formas de trabajar no tradicionales puede resultar en mayor inseguridad y precariedad. El individualismo puede ser mal utilizado, generando que los trabajadores tengan mayor responsabilidad pero no más derechos y que estén sujetos a permanentes monitoreos y evaluaciones.

Creo que la respuesta para este desafío es acoger las oportunidades que vienen con el individualismo al mismo tiempo que se establecen reglas fuertes para proteger a las personas de los aspectos menos positivos. El hecho de que los mercados laborales actuales ya no sean estáticos, sino que fluctúen con la creación y destrucción de empleos en una escala sin precedentes. La duración del trabajo promedio sigue acortándose mientras el tiempo de vida de las empresas decrece. Un individuo nacido en 1940 podría haber tenido 2.4 trabajos para cuando cumplía 40 años, mientras que una persona nacida en 1960 ya ha tenido 4.1 trabajos y el departamento de empleos de EEUU prevé que una persona que actualmente está formándose puede esperar tener entre 10 y 14 trabajos para cuando tenga 38 años. En el futuro las personas tendrán que asumir mayores responsabilidades para sus carreras y los intermediadores laborales jugarán un rol importante identificando y apoyando a las personas a pasar de un empleo a otro y a realizar transiciones exitosas en el espacio de trabajo.

Los gobiernos también necesitan adaptar sus leyes laborales para que se ajusten a la nueva realidad. Necesitamos contratos sociales que se adapten a la sociedad post-industrial y a una fuerza laboral individualista y emprendedora. Las leyes de protección social deberán ser innovadores e incluir nuevas redes de contención y derechos sociales que apoyen a las personas durante vidas laborales más variadas. Y mientras que las personas cambien de trabajo más frecuentemente necesitarán que sus derechos sociales incluyendo jubilaciones, derecho a vacaciones, etc., sean portables y sujetos a ellos y no a los empleadores.

Habrá desafíos, pero el crecimiento del individualismo permitirá a las personas a tener mayor equilibrio y flexibilidad en sus vidas laborales. Mientras nuestras poblaciones envejecen y viven por más tiempo, habrá muchas personas que querrán trabajar en sus términos y tiempos. Políticas sociales y de empleo bien pensadas les permitirán lograrlo. Las cartas ya están sobre la mesa y el modelo único ya está muerto. El trabajo se ha vuelto plural y variable.

 

Acerca de Denis Pennel

Managing Director de Ciett y Eurociett. Denis Pennel es un experto en mercados laborales con profundo conocimiento y años de experiencia relacionados con el Empleo a nivel global y europeo. Acaba de publicar “Travailler pour soi”, un libro acerca de las nuevas realidades del trabajo.

Sigue a Denis en Twitter @PennelDenis

Acerca de CIETT

Como Confederación Internacional de Agencias Privadas de Empleo, Ciett es la voz autorizada que representa los intereses del trabajo de agencia. Fundada en 1967, Ciett agrupa a 48 federaciones nacionales de agencias privadas de empleo y a 7 de las más grandes empresas globales de staffing. Sus principales objetivos son ayudar a sus miembros a desarrollar sus negocios en un marco legal regulado de manera positiva y ganar reconocimiento por la contribución positiva que hace el sector al mejor funcionamiento de los mercados laborales.

Sigue a Ciett en Twitter @ciett_waytowork

Related News

Comments are closed