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El futuro del trabajo implica trabajar ya por el futuro

El futuro del trabajo es hoy y requiere de acciones. Es necesario focalizar los debates en los temas importantes y urgentes para el desarrollo sostenible.

Por Martin Padulla para staffingamericalatina

Pocos días atrás tuve la posibilidad de participar en un panel en el Global Employers’  Workshop The Future of Work organizado por OIE, CEOE y financiado por la Unión Europea. Madrid albergó a expertos de 37 países que aportaron la mirada de quienes crean trabajo: las empresas. Durante la semana siguiente. Ginebra en el ámbito de la OIT fue la anfitriona del dialogo social tripartito sobre el futuro del trabajo que queremos.

Conceptos como flexibilidad, adaptabilidad, coopetition, imprevisibilidad, disrupción, velocidad, transformación, colaboración, representatividad, liderazgo, colaboración, inteligencia artificial, robótica y diversidad fueron protagonistas de los debates.

Las conclusiones de lo trabajado en Madrid fueron entregadas a la Presidente del Parlamento español Ana Pastor y servirán para el debate de la International Labour Conference  a desarrollarse el próximo junio en Suiza.

Se determinaron 5 áreas de acción claves:

  • El ambiente general de negocios
  • Necesidades de habilidades
  • Mercado laboral
  • Protección Social y Seguridad Social
  • Investigación e innovación
  • Relaciones industriales y diálogo social

Mi exposición estuvo enfocada en América Latina y se desarrolló en el contexto del panel Globalized skills and attitudes for the future

Comencé resaltando que la diferencia clave respecto a revoluciones tecnológicas previas es la velocidad de la transformación, la cual es posible por el ritmo de aprendizaje de nuevas capacidades de las máquinas y el hecho de que, esta automatización está afectando al sector de los servicios intensamente.

Claramente emerge una economía on demand. Para América Latina, más allá de la valoración que tengamos sobre estos conceptos, la Inteligencia Artificial, la robótica, la intermediación digital, la nanotecnología, la impresión 3D, ya son una realidad que empieza a impactar en nuestros mercados laborales. Esta realidad nos interpela y nos obliga a construir sociedades del conocimiento que requieren ser retroalimentadas de manera permanente. El dilema es qué conocimiento y cómo construirlo. La variable clave es tiempo.

Esa variable es clave porque América Latina está envejeciendo. Es joven pero inexorablemente envejece. La mayoría de los países se encuentra transitando la ventana de oportunidad demográfica. Esa oportunidad se concreta si todas las personas que están en edad de producir, que son más que la población dependiente, efectivamente lo hacen. Sin acceso a educación de calidad, sin un clima de negocios adecuado, la oportunidad se pierde.

Mi primer planteo apunta a unir educación, empleo y emprendimiento como algo que debe tener continuidad y ser concebido como partes de un mismo proceso que tendría que ser dinámico y permanente en la vida de los ciudadanos. El futuro exige que todos los ciudadanos de la región, especialmente los más jóvenes, sean capaces de concebirse al mismo tiempo como aprendices, trabajadores y emprendedores.

Antes de definir cómo construir el conocimiento que necesitamos, cuales son las competencias del futuro del trabajo, creo imprescindible establecer dos conceptos básicos: la igualdad de oportunidades para acceder a una educación formal de calidad asociada a estrategias de retención de los estudiantes y la promoción y consolidación del concepto de Lifelong learning. Niños, jóvenes y adultos debemos aprender a desaprender para reaprender.

Respecto a las competencias a desarrollar serán aquellas que permitan crear nuevas tecnologías y también  discernir el uso más apropiado de esas nuevas tecnologías para priorizar un desarrollo sostenible. Es fundamental desarrollar las habilidades STEM skills y las habilidades de programación, pero es imprescindible desarrollar las habilidades blandas o socioemocionales, tales como la creatividad, la empatía, el liderazgo, el design thinking, la innovación, las habilidades de trabajo en equipo, las habilidades comunicacionales, entre otras. Sin embargo este mix no será suficiente. Es importante incluir en la formación del futuro, el estudio de la ética y los valores. Vivo en un lugar del mundo que produce alimentos para más de 400 millones de habitantes y que tiene poco más de 40 millones de ciudadanos. Que en mi país haya personas con hambre es un problema moral y no sólo una cuestión política o económica. Tenemos que ser capaces de construir un futuro del trabajo con productividad, competitividad pero también con sostenibilidad y fundamentalmente con inclusión.

En el mundo existen personas que migran en busca de trabajo y trabajos que migran en busca de talento. El desafío es crear verdadero capital humano, talento pertinente. Necesitamos rápidamente ser eficientes cerrando la brecha de habilidades para atraer al futuro del trabajo. Fortalecer nuestra red de formación profesional, generar sistemas de aprendices, incrementar las prácticas profesionales, profesionalizar los servicios públicos de empleo y articularlos con los servicios privados de empleo. Facilitar acceso al mercado laboral formal para quienes lo hacen por primera vez y para quienes se encuentran en transiciones. América Latina necesita que sus países ratifiquen el Convenio 181 de OIT para tener servicios privados de empleo que funcionen como tales. Planteé también que la Gig Economy, la On demand economy y la sharing economy son realidades en América Latina y que necesitamos regular apropiadamente estas nuevas realidades. Entender la dinámica del trabajo del siglo XXI, promover los contratos de trabajo atípicos, explorar iniciativas como la portabilidad de beneficios sociales y el ingreso universal.  Generar un clima de reformas que permitan absorber el impacto del cambio tecnológico y aprovechar la ventana de oportunidad demográfica

Si la región logra formar rápidamente a sus jóvenes y crear un buen clima de negocios con marcos regulatorios modernos, tiene una posibilidad cierta de desarrollo. Si las condiciones para la radicación de inversiones productivas no se generan, los marcos regulatorios se mantienen funcionales a una realidad del trabajo que ya no existe y la formación de competencias basadas en la demanda se logra, los talentos que se desarrollen serán funcionales a economías de otras regiones, de manera remota o presencial.

El desafío es incrementar la vinculación entre la educación y el mundo de los negocios, articular servicios públicos y privados de empleo e incentivar el emprendedorismo  para atraer y crear más empresas relacionadas con la tecnología y la innovación. Actualmente existen nueve unicornios en la región, compañías jóvenes de base tecnológica valuadas en más de 1000 millones de dólares que generan empleo de calidad.

Está creciendo una fuerza de trabajo dispersa, distribuida y remota, que combina diferentes formas de relaciones laborales, condiciones de trabajo y localizaciones. La jornada laboral típica de 9 a 5 es cada vez menos frecuente, a medida que más y más miembros de la fuerza laboral trabajan de manera remota.

Las plataformas digitales conectan a individuos de cualquier parte del mundo con oportunidades laborales. Las empresas jóvenes e innovadoras han sido responsables por casi la mitad de los empleos creados en países de la OCDE.  Países como Argentina, Chile, Perú y Colombia están haciendo un excelente trabajo en la promoción del emprendedorismo, sin embargo todavía hace falta recorrer un camino en la promoción de las diversas formas de relaciones de empleo. Existe todavía una idea de trabajo relacionada directamente solo con el contrato por tiempo indefinido cuando esta modalidad “standard” de empleo solo representa el 27% del empleo mundial. En el mundo real ya dejo de ser “standard”.

En una región con 134 millones de trabajadores informales, con 27 millones de jóvenes que trabajan sin ningún tipo de contrato ni de derechos, la diversidad de formas de empleo formal es una necesidad urgente para dinamizar el mercado laboral combatiendo simultáneamente el desempleo y la informalidad.

El planteo en Madrid fue claro: para tener futuro del trabajo necesitamos trabajar ya por el futuro.

Acerca de Martín Padulla

Fundador y Managing Director de Staffingamericalatina. Martín Padulla es Sociólogo (USAL), MBA (UCA) y experto en mercados laborales. Publicó Trabajo Flexible en Sudamérica y Entornos normativos para Agencias Privadas de Empleo en América Latina, dos libros acerca de las nuevas realidades del trabajo.

Sigue a Martín Padulla en Twitter: @MartinPadulla

mpadulla@staffingamericalatina.com

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