Boston, entre John Harvard y Domingo Sarmiento: la innovación como cambio cultural

17, octubre

En 1847 primero y en 1865 después y por un lapso de 3 años, un latinoamericano se vinculó estrechamente con la ...

En 1847 primero y en 1865 después y por un lapso de 3 años, un latinoamericano se vinculó estrechamente con la intelectualidad de la época y predijo que el futuro de la educación estaría en la ciudad en donde hoy puede observarse el ecosistema más vibrante del Mundo de life sciences y tecnología. Para él, la educación estaba ligada al progreso

 

Por Martin Padulla para staffingamericalatina

En el marco del Senior Executive Program que co-organiza INCAE junto a Babson College, tuve la oportunidad de volver a Boston y lograr una inmersión más profunda en ese ecosistema que hoy es el más dinámico del Mundo en lo que concierne a life sciencies y tecnología.

Mi interés primordial en la interacción con Babson College, Harvard University, MIT, prestigiosas empresas, profesores y venture capitalists radicó en desagregar como un alquimista, los componentes que conforman ese sistema, cuáles son sus impactos para el futuro de la educación y el futuro del trabajo y cuanto, de todo eso, podemos impulsar en nuestra región.

Antes de la conferencia y la cena programada en el Faculty Club de Harvard, pude apreciar la típica postal de turistas acercándose a la estatua de John Harvard. La tradición, o acaso una leyenda urbana, indica que trae suerte tocarle el pie.

Debo reconocer que normalmente estoy lejos de esas fotos, sin embargo siempre que voy a Boston camino en búsqueda de otra estatua. En una suerte de rito pagano, no puedo dejar de pasar por la elegante Av Conmonwealth. Mi caminata por el boulevard se detiene en el imponente monumento a Domingo Faustino Sarmiento, acaso una síntesis de lo que para mí significa el vocablo visionario.

Sarmiento fue un hombre de acción, un emprendedor al que si bien hoy se lo recuerda como a un educador, su impronta fue trascendente en casi todos los ámbitos de la vida pública de Argentina en los últimos dos tercios del siglo XIX. Su principal interés radicó en el establecimiento de un sistema de educación pública, de calidad para todos los ciudadanos y su fuente de inspiración en 1847 primero y en 1865 después, fue esa ciudad que hoy le rinde homenaje. En Boston, nutriéndose de la intelectualidad de la época, concibió una educación cívica y práctica, que formara ciudadanos y trabajadores. Su capacidad de transformación, llego a convencer a más de 60 docentes bostonianas para desarrollarse en Argentina. Con recursos escasos, planteó que el futuro de la educación estaba en esa ciudad en ebullición.

En todo el continente, el 11 de septiembre se conmemora el Día del Maestro en honor a él. Este honor se dispuso en 1943 en la Primera Conferencia Interamericana de Educación, que además le dio el título de Maestro de América. Su legado se materializo en 5 Premios Nobel formados en el país sudamericano. El populismo en su país se ha encargado de minimizar su figura. Una sociedad educada, sin dudas, constituye una amenaza de peso para este tipo de movimientos que tanto seducen en nuestra región.

En cualquier caso, vía Harvard o Sarmiento, es imposible no transportarse al pasado en un ámbito de presente pujante que está creando el futuro.

Massachusetts ostenta hoy el porcentaje más alto de personas con título universitario de los Estados Unidos, tiene una de las tasas de inversión per cápita más altas en I+D, es una de las usinas más importantes de registro de patentes y es líder en capital de riesgo en términos de porcentaje sobre su producto bruto.

¿Estamos ante un fenómeno casual? ¿Es consecuencia de la suerte y el destino? ¿Qué vio Sarmiento y que se puede ver hoy?

Sarmiento seguramente vio esa conjunción de educación y sofisticación en lo concerniente a la visión financiera y el riesgo. Su amistad con Horace Mann, el denominado “padre de la educación norteamericana”, le permitió comprender en profundidad lo que luego Max Weber detallara en La ética protestante y el espíritu del capitalismo.

Tal como plantea el Profesor Guillermo Cardoza en su texto La Ruta 128 y el Distrito de Innovación de Boston: la Gramática de un Milagro “desde hace más de 300 años, Boston se ha posicionado como un importante centro de servicios financieros y en la actualidad el Estado de Massachusetts cuenta con la segunda concentración de compañías de capital de riesgo de los Estados Unidos. Esta comunidad de servicios financieros ha canalizado los flujos de capital de riesgo necesarios para la creación de las empresas de base tecnológica en la región y la comercialización exitosa de sus innovaciones. Es importante señalar que en promedio el 68% de las rondas de capital semilla en Massachusetts encuentran financiamiento local. Los start-ups del área de Boston han obtenido US$38 billones en inversiones durante los últimos años”.

Boston fue un faro para Sarmiento y evidentemente esa luz se ha renovado y reinventado en el devenir histórico. Hoy, un profesional planeamiento estratégico permite que cada vez brille con mayor intensidad.

El Distrito de la Innovación es un ejemplo de eficiencia al recuperar zonas postergadas y a la vez generar alto impacto. Este proyecto dinamizó una zona casi marginal de la ciudad creando un clúster de investigación y desarrollo de tecnologías que se tradujo en nuevas oportunidades de negocios en industrias de alto valor agregado y trabajos calificados y bien remunerados.

La agencia pública Boston Redevelopment Authority (BRA) asumió las funciones de zonificación, planificación, comunicación y marketing.  BRA desarrolla las relaciones públicas con empresas, inversores, emprendedores y universidades y asigna préstamos y espacios a los emprendedores seleccionados; coordina con los desarrolladores para que reserven en sus proyectos de viviendas y oficinas, espacios para la ubicación de incubadoras de empresas y aceleradoras de start-ups, así como facilidades de co-working y centros de innovación.

Uno de ellos es el Cambridge Innovation Center. Ubicado en Kendall Square, “la milla cuadrada más innovadora del planeta”. Recorrerlo es una experiencia en sí misma. Explorarlo invita a pensar que es allí en donde todo está ocurriendo. Un campo de juego perfecto en cuyos bordes se produce la innovación. Un ámbito en donde conviven emprendedores, academia, very early start ups, scale ups, empresas líderes como Pwc y 27 venture capitalists. Fue la cuna de Android, de Hubspot y de muchos más. Ir a buscar un café implica escuchar más de un pitch elevator.

La academia y el emprendimiento, el mundo de la educación y el mundo del trabajo es un mismo mundo en Boston. Se retroalimentan, se promueven y se desafían.

Empresas consolidadas, líderes en sus sectores, mudan sus headquarters a esta elegante ciudad de New England, quieren vibrar al ritmo de esta ciudad dinámica y creativa. Valoran la posibilidad de obtener el mejor talento, una infraestructura de I +D de calidad premium y la proximidad con 55 universidades de primer nivel

¿Son replicables los distritos de innovación? ¿De qué se conforman en esencia? Básicamente son áreas geográficas en las que instituciones y empresas se agrupan y conectan con start-ups, incubadoras de empresas y aceleradoras. Articulaciones publico privadas, con fuerte involucramiento de lo que se denomina triple hélice: gobiernos, academia y capital privado. La combinación de Silicon Valley, de la Ruta 128 con Boston como estandarte y también iniciativas como la de Start Up Chile con 1.300 firmas aceleradas y US$1.350 en valorización de las compañías creadas o el centro de innovación y negocios Ruta N en Medellín con su clara visión de convertir a la innovación en el principal dinamizador de la economía de la ciudad y del bienestar de la ciudad en 2021, basado en un ecosistema de categoría mundial, el ecosistema emprendedor en Santiago o el futuro Parque de la Innovación de Buenos Aires, un campus que reunirá instituciones públicas y privadas destinadas a la innovación, la enseñanza superior y la investigación científica aplicada, en un predio con una conexión fluida con Ciudad Universitaria de la Universidad de Buenos Aires, la Escuela ORT y la Universidad Torcuato Di Tella

Facilitar la innovación parece ser el cambio cultural y a la vez, la semilla para que este se produzca. El futuro del trabajo es consecuencia del futuro de la educación porque, como vio Sarmiento en el siglo XIX, es la llave del progreso. Hoy requiere de la complementariedad de instituciones intermedias que formen nuevas competencias, de la creación de un sistema basado en un buen clima de negocios, del talento pertinente, de diversas formas de trabajo y cierta previsibilidad para el capital de riesgo.

La riqueza de las naciones la generan los privados. Alguna vez habrá que poner manos a la obra para construir y cuidar ese campo de juego en donde podamos desplegar todo nuestro potencial. Quienes lo logren, serán los próceres del siglo XXI que transformarán sus sociedades.

Acerca de Martín Padulla

Fundador y Managing Director de Staffingamericalatina. Martín Padulla es Sociólogo (USAL), MBA (UCA) y experto en mercados laborales. Publicó Trabajo Flexible en Sudamérica y Entornos normativos para Agencias Privadas de Empleo en América Latina, dos libros acerca de las nuevas realidades del trabajo. Esta trabajando en el proyecto #FOWiberoamerica.

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