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3 formas en que el futuro del trabajo puede ser justo y flexible

Por Alain Dehaze*

Establecer el rumbo correcto de políticas laborales en el actual mundo del trabajo es un desafío complejo. Tendencias tales como la inadecuación de habilidades, la gig economy y la digitalización están transformando tan velozmente al trabajo que la creación de regulaciones acordes se viene quedando atrás.

Como proveedores de soluciones de fuerza laboral, buscamos destacar el rol que un mercado laboral adecuadamente regulado juega en la competitividad de un país. En el mejor de los casos, las regulaciones apuntan a proteger los derechos de todos los trabajadores al mismo tiempo que impulsan la competencia justa y brindan oportunidades. Se trata de hacer un futuro del trabajo para todos. En el peor de los casos, las regulaciones generan resistencia al cambio y crean campos de juego desiguales que, en el mediano plazo, perjudican a todos.

Hoy, más que nunca, es vital que generemos este equilibrio de forma correcta. Muchos países, empresas y trabajadores están en peligro de quedarse atrás en la carrera por la competitividad y la prosperidad. Pero no tiene porqué ser el caso si actuamos ahora para transformar nuestros mercados laborales en ambientes que funcionen para todo el mundo.

Un futuro más justo

¿Cómo podemos lograr esto? En primer lugar, debemos aceptar algunas verdades. La incertidumbre económica está transformando al mundo del trabajo. Los contratos indefinidos y la idea de “trabajo de por vida” están siendo desafiados. Alrededor de un tercio de los trabajadores de Estados Unidos y Europa son agentes libres. Más de la mitad de la fuerza laboral en América Latina, India, y China no tienen contratos formales. Actualmente, en muchos sectores, el trabajo flexible es la norma y no la fuerza disruptiva.

Desafortunadamente, la mayoría de los marcos regulatorios de todo el mundo están pobremente preparados para esta nueva realidad. Están basados en las viejas formas de trabajar, y hacen muy poco para alentar o facilitar el nuevo mundo del trabajo.

Dadas la falta de actualización de los marcos regulatorios, los trabajadores que tienen distintos tipos de contratos suelen tener un acceso desigual a la salud, pensiones, educación y capacitación, así como también a otros beneficios sociales. Esto debe cambiar para que los países sigan siendo competitivos, y para que nuestras empresas y trabajadores sobrevivan en la era digital. Suele decirse que la oportunidad y la recompensa espera a quienes dan este salto.

En base a la recolección de datos por 10 años, el World Economic Forum’s Global Competitiveness Report 2017-2018, publicado este mes, brinda argumentos sólidos para actualizar los marcos regulatorios actuales. “La competitividad es impulsada, no debilitada, al combinar grados de flexibilidad en la fuerza laboral, con una adecuada protección de los derechos de los trabajadores”, escriben los autores.

Flexibilidad y seguridad

No hay que sacrificar la protección social para dar lugar a la flexibilidad. Y no se debe sacrificar el desempeño para incluir ambos conceptos.

Los países que quieren alcanzar el crecimiento sostenible deben promover diversas formas de trabajo y considerar los derechos de los trabajadores. Nuestros hacedores de políticas necesitan innovación social para adoptar la idea de flexibilidad y protección social –flexiguridad- al brindar a todos los trabajadores los mismos derechos y beneficios, más allá del contrato que puedan tener.

Esto creará un campo de juego equilibrado para todos los trabajadores, de forma tal que no se favorezca con regulaciones un solo tipo de trabajo, y todo el mundo se sienta empoderado.

Entonces, ¿qué debemos hacer? En primer lugar, necesitamos nuevas redes de contención social para esta nueva era. Podemos movernos hacia ello al asociar beneficios sociales a individuos, en lugar de a empresas. De esa forma, los trabajadores pueden construir sus propios pagos por beneficios sociales, más allá de su forma de trabajo. Los derechos pueden ser atados y escalados, y transferidos entre diferentes tipos de contratos o estados.

Los hacedores de políticas públicas deberían actualizar la legislación de protección del empleo para que los mercados laborales sean más accesibles para los que quedan por fuera, y así reducir el desempleo friccional y mejorar la empleabilidad de todos los trabajadores, algo que es básico para su seguridad económica.

El Global Competitiveness Report afirma: “con el amplio número de trabajos que se verán sometidos a disrupción como resultado de la automatización y la robotización, crear las condiciones que puedan tolerar los golpes económicos y ayudar a los trabajadores en periodos de transición será clave”.

Los ganadores del mundo de mañana serán los países que hacen más fácil, sostenible y atractivo tanto para trabajadores como para empresas, sostener diferentes formas de trabajo.

*CEO de Adecco Group

Fuente: WEF

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